#YouTubeDown

“Sí, nuestro YouTube tampoco funciona. No, por favor no llamen al 911 – nosotros no podemos arreglarlo” twitteó la cuenta oficial de la estación.

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En películas lo vemos y en pesadillas lo imaginamos: el fin del mundo empezará con la falla de un servicio esencial. Se nos irá la luz y cortarán el agua. Tornados y olas abatirán las costas y alcanzarán nuestras ciudades. Habrá fuego. El caos incremental parecerá anunciar que este es el inicio de nuestro final. Dicho escenario, si bien dantesco, no refleja fielmente una degradación de nuestro estilo de vida actual. Antier, el internet le mostró al mundo un escenario un poco más preciso: quizá el Apocalipsis empezará con un derrumbe de nuestra dependencia digital.

A eso de las 8:30 p.m. (tiempo del centro de México), usuarios de YouTube empezaron a notar una falla grave en el sistema. El sitio YouTube, YouTube TV y YouTube Music dejaron de funcionar, mostrando una interfaz sin contenido o bloqueando el acceso de usuarios a sus cuentas personales. Pronto, y gracias a las redes sociales, supimos que el problema se extendía por Estados Unidos, México, Brasil, Europa, Asia y Australia. Media hora después de haber sido señalada la primera falla, las sospechas de un problema técnico se tornaron hacia escenarios más preocupantes.

El espectro de reacciones que ofrecieron diversos internautas puso en evidencia nuestra dependencia a YouTube. Hubo quien dijo sentirse obligado a disfrutar del aire libre o a conversar con su familia; youtubers reconocidos—quienes viven de sus videos—expresaron irónicamente su miedo ante una búsqueda de empleo convencional. Pero fue la sobriedad de la policía de Filadelfia la que provocó un verdadero despertar; darnos cuenta de que la caída de YouTube estaba generando en nosotros una verdadera dificultad. “Sí, nuestro YouTube tampoco funciona. No, por favor no llamen al 911 – nosotros no podemos arreglarlo” twitteó la cuenta oficial de la estación.

Hay en YouTube suficientes horas de contenido para pasar más de 100 años viendo videos sin interrupción. El sitio recibe 1 billón de horas de visualización al día (eso es 400 horas por minuto, aproximadamente). En el 2017, Google declaró a YouTube como el segundo motor de búsqueda más visitado en el mundo. La plataforma de contenido en video lleva varios años siendo pilar de una industria de publicidad que ha despojado de su atractivo a la televisión. En esta plataforma, marcas y agencias encuentran el oro, la plata y el cobre; es decir: audiencia (1 billón de usuarios activos), visibilidad y audibilidad de la publicidad, ambas a un 95 por ciento. YouTube es indudablemente una versión digital del rey Midas: transformando en oro a quien genera visitas y a quien invierte en difusión. “Si se cae YouTube, ¿existimos?” twitteó @JackSepticEye, un youtuber con 20 millones de seguidores, a los 45 minutos de empezada la falla.

La caída de YouTube habló de nuestra dependencia tanto como habló de la fragilidad técnica del sistema. Fue un legitimo despertar: un entender que el internet es ahora más que nunca un servicio vital. Que hemos hecho de él un espacio y un medio, un elemento clave de nuestro funcionar económico e identitario. El momentáneo colapso de YouTube se sintió como una falta; como un retroceder de nuestra sofisticación. Vivimos la falla de YouTube como se viven las horas que prosiguen al paso de un huracán, cuando sin luz y sin agua, parecería que la vida no puede avanzar.

Ramiro-Mahomed Jezzini

Me expatrié con un cuaderno para en ocasiones escribir de mi regreso. Cuento historias en jezzini.eu

4 comentarios en “#YouTubeDown

  1. Ni siquiera me enteré que no hubo YouTube. 🙂
    Y es que, todavía andamos por aquí seres humanos mayorcitos, a los que la esquizofrenia tecnológica, nos hace lo que el viento a Juárez: nada.

    Reconozco la importancia que tiene el que, por vez primera, estemos conectados todos contra todos a nivel mundial. Pero reconozco también la esquizofrenia que sufren los jóvenes cuando se quedan sin Internet. Cuando mi hijo menor tenía seis años, en sus vacaciones, me dijo que no quería visitar a los abuelos. Cuando le pregunté por qué no quería ir al Rancho de los Abuelos me contestó: “¡es que no hay Infínitum!” Yo morí de risa. No tener Internet para los jóvenes es una experiencia cercana a la muerte. ja

    Si en verdad hubo gente que llamó al 911, entonces la esquizofrenia de la que hablaba ya no es una mera hipótesis, estaríamos, o estamos ya de hecho, ante una pérdida de contacto con la Realidad, cualquiera que ésta sea. Si nuestros jóvenes ya no distinguen la “Realidad Analógica” de la “Realidad Virtual Digital”, los mayorcitos como yo, tendríamos que estar ya preocupados.

    En particular yo no estoy preocupado por mis hijos (8 y 10 años), por el contrario, aprovecho cada oportunidad que tengo para hacerlos conscientes de su entorno sin necesidad de arrancarles sus dispositivos, tratando de llevar un balance entre ambos mundos, el anaĺógico y el digital. No siempre se logra y es bueno que así sea.

    Por último, para el futuro, me gustaría dejarle un mensaje a un jóven padre del siglo XXII (que quizá ya vive en este siglo) preocúpate papi o mami, si tu niño o niña, no descubrió de forma espontánea que “El Sol me sigue”.

    • Es verdad que para los más jóvenes, el internet es un requisito para vivir. ¡Qué bueno que tus hijos no se apeguen tanto a pantallas! Criar adultos con un sentido de la realidad física y la realidad virtual es el reto de los padres y madres de nuestros tiempos.
      Gracias por leer la columna, Gustavo.

      • De hecho sí se apegan, y demasiado. Igual que yo lo hacía de niño con la Radio, luego con la Tv y los primeros videojuegos. El problema, si hay alguno, no es el apego. El problema es ese “para los más jóvenes, el internet es un requisito para vivir”. Aquí es cuando los viejos debemos entrar en acción y dejarles claro “mi vida, para vivir no necesitas Internet, para vivir, necesitas oxígeno, comer bien y hacer ejercicio…” 🙂

        Gracias a ti por escribir, Jezzini.
        Y desde luego a Vertebrales por abrir este espacio.

  2. Mil gracias por tu artículo Jezzini
    Me encanta como escribes y gracias por los datos ! No sabía que habían más de 1 billón de horas de visualización al día !!!! Dios mío es enorme !
    Un fuerte abrazo

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