Yalitza Aparicio: la nueva novia de México  

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Yalitza llegó a prender los focos de la habitación que es México como sociedad, y en ese encender repentino de la luz, vimos merodear a las cucarachas de nuestro segregacionismo.

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El próximo domingo, el cine mexicano y Yalitza Aparicio harán historia en la 91a. entrega de los Óscares. México, por su parte, continuará forjando su perfil competitivo como exportador superior de talento cinematográfico. También se consolidará, en los actuales aires de la política internacional, lo contrastante que es la relación méxicoamericana; pues el gen mexicano se infiltra tanto en la ilegalidad de la frontera como en el nicho más selectivo, privilegiado y blanco de la sociedad americana.  En cuanto a Yalitza Aparicio, la actriz marcará historia siendo la primera mujer indígena en ser nominada al premio Óscar.  No sólo en la categoría de Mejor Actriz. Al premio Oscar y punto. 

La trayectoria de Yalitza en la industria cinematográfica ha sido corta pero densa en exposición mediática y controversia generada.  Su maravillosa actuación en la película Roma, así como el momentum mediático y su aceptación acelerada por parte de Hollywood, ha puesto en perspectiva el más anclado racismo mexicano. 

En el espacio de dos meses, desde que Roma se estrenó en Netflix, a Yalitza Aparicio se le ha dicho de todo. Unos la han llamado belleza mientras que otros no la bajan de “sirvienta”. La entrada de la actriz a los medios masivos de comunicación es uno de esos temas que no se prestan a una opinión gris: la gente apoya o desaprueba. Y es que en estos tiempos de divisionismo mexicano, el estrellato de Yalitza Aparicio ha sido el máximo antídoto de revelación social: han salido los viejos prejuicios para inundar el discurso público. Yalitza llegó a prender los focos de la habitación que es México como sociedad, y en ese encender repentino de la luz, vimos merodear a las cucarachas de nuestro segregacionismo.

En la raíz del problema hay un México que no entiende. Un México que no distingue actuación de realidad. Que en Roma vieron una historia en la que son incapaces de disociar personaje de actor. Este México asumió, quizá inconscientemente, que entre Yalitza Aparicio y el personaje de Cleo no existía ninguna distinción. Pensaron que Cuarón buscó para su elenco una sirvienta y no una actriz.  Y en Yalitza Aparicio, este México dejó caer el peso completo de lo que nuestra sociedad, de manera sistémica, perpetúa en las trabajadoras del hogar. Detrás de las reacciones racistas, clasistas y atroces que hemos visto surgir en las últimas semanas, se encuentra un México que liga color de piel y rasgos étnicos con valor social. 

Las redes sociales, sobre todo Twitter, se han transformado en un campo de batalla. Es ahí donde hemos visto emerger al otro México: uno que defiende y promociona el éxito de Yalitza. Somos muchos los que en su piel canela y belleza fresca encontramos un respiro natural en una industria que por años ha movilizado referenciales estéticos inalcanzables.  Tuiteros han formado un frente para denunciar las acusaciones racistas en la plataforma. También apoyan intensamente su trayectoria hacia los Óscares. Pero apoyar a Yalitza Aparicio con tweets no logrará ahogar el terrible racismo mexicano. Más que una campaña de apoyo mediático durante la entrega de premios cinematográficos, para cambiar al país es preciso apoyar a Yalitza en su carrera de actriz. 

Sí. Combatiremos el racismo nacional convirtiendo a Yalitza en la nueva musa del cine mexicano. ¿Por qué no hacer de Yalitza Aparicio la nueva María Félix? Démosle el estatus de ‘la novia de México’ que algún día le dimos a Angélica María. Porque la responsabilidad de quien  ve una esperanza para el futuro de la industria en Yalitza, yace en respaldar su carrera artística, no sólo su nominación al Oscar. Entonces formemos las filas más largas y agotemos las taquillas. Invitemos al cine a toda la familia. Confiemos en que Yalitza traerá con ella a más mujeres de todo color y toda etnia. Dejemos que la nueva musa del cine mexicano transforme la pantalla en lo que más necesitamos: un cine que vibre todos las matices de lo que representa ser mexicano. 

Mahomed-Ramiro Jezzini

Me expatrié con un cuaderno para en ocasiones escribir de mi regreso. Cuento historias en jezzini.eu