Viaje en el tiempo

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Pensamos que la infancia es importante y la olvidamos, no solo la propia, sino la infancia en general. Recordamos a los niños el día 30 de abril y olvidamos sus proyectos el resto del año.

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Hace tiempo vi la película Mi encuentro conmigo, en donde actuaba Bruce Willis. No recuerdo bien toda la trama, pero se encontraba con su yo de 8 años y el niño se decepcionaba de su vida del futuro, sobre todo porque no tenía perro

Vaya vida que me espera, decía el niño, ¡y sin perro!

Después de verla me pregunté qué diría mi yo del pasado si me viera ahorita y creo que esto sería lo primero:

¿Todos estos zapatos son tuyos? Y no es que tenga demasiados zapatos (creo) sino que en mi infancia regia o pobre o administrada, había límites con argumentos. Tenía solo 3 pares de zapatos: los de la escuela, los de salir y los de estar en casa; el argumento era que estaba creciendo y no tenía caso comprar más porque después no me iban a quedar.
Así que seguramente por eso, uno de mis deseos para cuando fuera grande era el de tener muchos zapatos.

Lo segundo que me diría sería: ¿Los libros son tuyos? En mi casa había libros que compraba mi papá. Yo podía leerlos, no recuerdo que hubiera libros para niños; él los leía y luego los regalaba. Trataba de leerlos antes de que se fueran, por eso ahora los conservo y tal vez por eso era mi segundo sueño, muchos libros.

Me imagino llevándola después a conocer mi consultorio, verla emocionada ante más libros y juguetes, y preguntándose cuál es mi trabajo. Le explicaría que soy maestra y doy clases en grupos de jóvenes, que en el consultorio veo niños, adolescentes y adultos y que hablo con ellos y utilizo juguetes.

Su comentario sería: ¿hablas y juegas? ¿En eso trabajas? ¿Te acuerdas cuando nos regañaban por platicar? (recuerdo los reportes por platicar en clase, lo había olvidado)

La veo sonriendo, me da risa escucharla hablar de nosotras, parece que los viajes en el tiempo no le asustan; los niños siempre tan dispuestos a las sorpresas, a las maravillas.

Se sienta frente a mí, sonríe y me dice que estamos bien.

Decido dejar ahí mi ejercicio, la veo tan contenta que no quiero que me pregunte si tengo mascota, seguro hay cosas que deseábamos que no están, pero tengo tres sueños infantiles alcanzados: muchos zapatos, muchos libros y un trabajo que nos gusta.

Parecen pocos sueños, pero no es poca cosa conseguirlos, la felicidad es la realización de los sueños de la infancia que a veces hemos olvidado.

Me pregunto cuánto rescataríamos si todos hiciéramos este ejercicio, lo que encontraríamos. La diferencia entre lo que deseábamos y lo que tenemos; el pesar de reconocer qué lejos estamos de lo que deseamos; la alegría de descubrir que hemos alcanzado algunos sueños o la esperanza de poder conseguirlos aún.

Pensamos que la infancia es importante y la olvidamos, no solo la propia, sino la infancia en general. Recordamos a los niños el día 30 de abril y olvidamos sus proyectos el resto del año.

Ojalá podamos dedicar este día y otros a escuchar los deseos de los niños y no a imponer los nuestros.
Ojalá podamos recordar lo que deseábamos de niños.
Ojalá podamos recordar la infancia.

Martha Patricia Zavala

Soy maestra en la facultad de psicología de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Estudié la licenciatura en psicología, maestría en psicología clínica y especialidad en psicoterapia psicoanalítica. Me dedico a la docencia y a la clínica psicoanalítica con niños, adolescentes y adultos. Me gusta el cine y la literatura.