Una reforma necesaria para legislar algo que antes no pasaba

Por |

Compartir esta nota:
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

En Nuevo León hay un registro de 84 plataformas de explotación digital. Existen como páginas web, sitios internos de los universitarios estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León y el TEC de Monterrey o redes sociales como Facebook y Twitter, en esto no se contemplan la gran cantidad de grupos en WhatsApp en los que circulan fotografías o videos de mujeres que desconocen estar entre esas publicaciones; lo desconocen porque se tratan de menores de edad grabadas saliendo de las escuelas, baños o transporte público, o diferentes puntos del estado, para difundir y comercializar el material; se pueden encontrar “mujeres sexys del sur” “Señoras sexys de Contry” por poner un par de ejemplos. A esto se le suma el material en video o fotográfico de mujeres que confiaron en sus parejas y que ellos compartieron ese contenido que debería ser íntimo. 

Con el objetivo de combatir la violencia de género digital, el martes 15 de octubre, el H. Congreso del Estado de Nuevo León aprobó la reforma al artículo 271 bis del código penal, para elevar hasta 8 años de prisión la pena para quien difunda, publique o exhiba mediante redes sociales o correo electrónico, contenido erótico o sexual sin consentimiento de la víctima, siendo Nuevo León el décimo tercer estado en aprobar la ley Olimpia. Una reforma necesaria para legislar algo que antes no pasaba, pero el mundo del internet se convirtió en una modalidad del espacio público para las personas, y por tanto un nuevo espacio para replicar la violencia contra las mujeres con consecuencias reales en la vida cotidiana.

Pero ¿Por qué “ley Olimpia”? Bien, hace algunos años Olimpia Coral Melo vivió en su natal Puebla la traición de quien fuera su pareja, cuando éste decidió compartir contenido íntimo sin su consentimiento, video que hasta la fecha es publicado en diferentes sitios y que para ella significó una depresión, la salida del espacio público, tres intentos de suicidio, acoso; su vida se trasformó en un infierno. Al querer denunciar se topó con que no había delito que encajara y no se podía hacer nada, hasta que encontró en sí misma una fortaleza que la activó para comenzar campañas, primero en su estado y luego a lo largo del país, para tipificar la violencia digital, iniciativa que se conoció como “Ley Olimpia”. 

¿Qué hay detrás de dicha reforma? Sin duda hay una incansable lucha de mujeres para visibilizar y concientizar sobre la problemática mediante brigadas, redes de acompañamiento, conferencias, talleres, jornadas, trabajo duro y de en las calles. No fue un texto o una idea que apareciera de pronto en la mesa del congreso, fue esfuerzo constante de colectivas feministas presentes en todo el país. 

Aquí en Nuevo León se ha trabajado el tema desde diferentes plataformas, Selene de la Rosa y la red de defensoras digitales Nuevo León, quienes celebraron la reforma en el estado desde sus trincheras feministas. Mujeres que en respuesta han recibido ciberacoso solo por buscar seguridad para las mujeres también en internet, pero que resisten porque están convencidas que todo debe ser un paquete de instrumentos jurídicos, políticas públicas y voluntad social para que este triunfo solo sea el primer paso. 

Ahora sigue continuar la difusión y reconocer que tenemos derecho a la intimidad, a disfrutar de nuestra sexualidad como mejor nos parezca (sexting), a la dignidad, tener vida privada, a dominar la tecnología y comprender que este no debería ser un nuevo espacio para replicar la violencia. 

La violencia, a parte de lo mencionado, se infringe al criminalizar a las mujeres por realizar “el pack”, pero sin señalar a la persona que defraudó su confianza y lo difundió sin importarle el daño psicológico, emocional, afectar su vida pública y hasta generarle pérdidas económicas. Ahora sigue que reflexionemos, que señalemos a nuestros amigos que difunden material de este tipo; suspendamos la circulación de estos materiales. ¿De qué manera vamos a responder como sociedad a los pequeños grandes cambios? La reforma en Nuevo León ya está hecha.

Julieta Martínez

Abogada de profesión, maestra por pasión. Madre. Feminista militante. Difusora porque callada no me veo más bonita y el conocimiento es poder. Integrante de la Colectiva Sincréticas. Simpatizante de causas que creo justas.