Trabajo, dólares y eso

Chelsy y Milton nacieron en lo que Rana Dasgupta, en su ensayo La Muerte del Estado-Nación, describe como pobreza heredada por razón de ciudadanía. El escritor indo británico considera que “La ciudadanía misma es el tipo primordial de injusticia en el mundo.” Y precisa que “97 por ciento de la ciudadanía es heredada globalmente, lo que quiere decir que los horizontes de vida esenciales en este planeta ya están determinados por nacimiento.”

Por |
Compartir esta nota:
Facebook
Twitter
Google+
WhatsApp

Chelsy da un paso mientras se enrolla un tramo de pelo en su mano derecha. Si este es un gesto de nerviosismo, es el único. Sonríe y con seguridad mira directo a la cámara de la periodista Hanna McKay. Entre otros migrantes que visten de todos colores en el campo improvisado de Tepantepec, Oaxaca, el pasado 31 de octubre, ella lleva un vestido de la bandera de Estados Unidos: estrellas sobre un fondo azul arriba, rayas rojas y blancas abajo. ¿Qué espera Chelsy, de cuatro años, del símbolo que lleva puesto?

Los padres de la caravana coinciden en una respuesta similar a: “quiero un mejor futuro para mis hijos”, al hablar del propósito de su largo viaje. Esperan encontrar educación y seguridad fuera de un país como Honduras donde un 66 por ciento de la población vive en la pobreza, según el Banco Mundial, y “si hay 50 o 60 muertes al día, es poquito,” de acuerdo al testimonio de un integrante de la caravana.

Unicef estima que 3,200 niños forman parte de las caravanas migrantes en ruta a una vida distinta. El mensaje que escuchan de sus padres es que esa otra vida está en el Norte y, como Milton, de 8 años, en una entrevista para Cable News Network (CNN), piden al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “que nos deje pasar aunque sea unos dos o cinco años para que tengamos trabajo, dinero, dólares y eso.”

Chelsy y Milton nacieron en lo que Rana Dasgupta, en su ensayo La Muerte del Estado-Nación, describe como pobreza heredada por razón de ciudadanía. El escritor indo británico considera que “La ciudadanía misma es el tipo primordial de injusticia en el mundo.” Y precisa que “97 por ciento de la ciudadanía es heredada globalmente, lo que quiere decir que los horizontes de vida esenciales en este planeta ya están determinados por nacimiento.”

Esto significa que la suerte determina la abismal disparidad en condiciones de vida entre un niño nacido en Honduras y otro nacido, por ejemplo, en Suecia. Es obvio y preocupante. Por herencia, Chelsy y Milton comenzaron sus vidas con mínimas oportunidades y movilidad social muy limitada, además de un horizonte de lo posible en extremo estrecho. Lo poco que tienen es una esperanza materializada en sus nombres, su ropa y las historias de sus primos, tíos y vecinos que ya han pisado la tierra prometida y han regresado para contarlo.

Solo que el lugar de sus sueños por ley los repele y por retórica los llama invasores. Trump utiliza sus recursos habituales: envía un tweet a Guatemala, Honduras y El Salvador en el que amenaza cortar la ayuda humanitaria que en 2017 alcanzó los 500 millones de dólares según la Prensa Asociada (AP por sus siglas en inglés), y desplaza tropas a la frontera sur de Estados Unidos que, irónicamente, podría costarn hasta 300 millones de dólares según CNN. Pero ellos ni se inmutan, la caravana centroamericana sigue en marcha con un “no regresaremos” y un “vamos para adelante.”

En el país de las maravillas hay aquello que Milton no pudo articular en su “…y eso.” Es lo que sus padres tampoco pudieron decirle. No sólo hay trabajo y dólares. No solo hay otro idioma, otra gente y otras reglas. Hay todo eso que está en otro horizonte. Hay todo eso que no es Honduras. Hay una oportunidad de que Chelsy no sea madre adolescente y que Milton no pertenezca a los maras. Y eso: hay un estado de derecho y democracia. Y otras cosas rarísimas como acceso a la ciencia, el arte y la cultura.

No sabemos si van a cruzar la frontera, pero Chelsy y Milton son parte de un viaje que más que éxodo es una manifestación. Una manifestación en contra de la injusticia de haber nacido en el lado equivocado de la brecha económica mundial.

Julieta Treviño

Diseño información para entender y escribo para no olvidar. Pienso seguido en estética, existencialismo y la buena vida. A veces canto y otras como pan francés.

2 comentarios en “Trabajo, dólares y eso

  1. Exelente visión de este fenómeno que afecta a millones a nivel mundial, donde los ánimos se están radicalizando cada vez más cegando para no ver más allá de la “Lady frijoles “, tu columna nos abre una ventana a una historia universal y atemporal, este fenómeno es una manifestación de la humanidad misma. como un cuerpo sediento de agua..de vida, de esperanza .

Deja un comentario