Tiendas de la confianza

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La confianza y la honestidad también se aprenden, hay que enseñar, fomentar, insistir y sobre todo hay que practicarlas, así como se aprende a tocar un instrumento, hablar otro idioma, pintar, o realizar un deporte; hay que practicar y repetir dicha actividad hasta que uno se hace experto. 

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Hace unos meses asistí a un seminario en el que estuve enclaustrada por tres días, entre conferencias y dinámicas. Cuando nos dieron la bienvenida nos explicaron la logística para realizar las actividades durante el evento y mencionaron la existencia de una tiendita de la confianza, ubicada en uno de los salones comunes, en la cual podíamos adquirir productos como papitas, cacahuates, galletas, dulces y cigarros. La tienda funcionaba con la particularidad de que nos debíamos atender personalmente sin la necesidad de un tendero. Había una lista de precios pegada y, a un lado de ésta, un recipiente para que cada uno colocáramos las monedas correspondientes a la compra. En uno de los recesos que tomé para ir por un café, salí de la sala de conferencias, pasé a un lado de la tiendita y me percaté que una persona acababa de tomar un producto y se alejaba sin pagar. No pude evitar comentarle que si ya se había dado cuenta que había cámaras, de inmediato puso cara de sorpresa y se regresó a colocar el dinero. Por supuesto tales cámaras no existían. 

Casualmente, esa semana, en uno de mis grupos de WhatsApp, una compañera subió una fotografía de una tiendita de la confianza que habían colocado en un área de la biblioteca del Tec de Monterrey y mencionaba que su hijo le había comentado que la primera vez que la pusieron, al parecer, habían tenido pérdidas hasta de mil pesos. Ante tal publicación, el grupo dejó brotar una cascada de comentarios, la mayoría negativos, “que si deberían poner cámaras”, “que si era mala idea poner la tiendita”, y al final concluían, convencidas, que los mexicanos no estábamos preparados para estas prácticas, que no teníamos cultura para la honestidad. 

La confianza y la honestidad también se aprenden, hay que enseñar, fomentar, insistir y sobre todo hay que practicarlas, así como se aprende a tocar un instrumento, hablar otro idioma, pintar, o realizar un deporte; hay que practicar y repetir dicha actividad hasta que uno se hace experto. 

En la ciudad de Medellín, Colombia, en abril del presente año, como un experimento social denominado “Ciudadanos como vos”, se instalaron seis tiendas de la confianza distribuidas por toda la ciudad, buscando demostrar que los ciudadanos actúan con honestidad sin necesidad de ser vigilados. En ellas pueden realizar pequeñas compras de productos a un mismo precio, esperando que gente pague y tome su cambio correspondiente. El ingrediente extra de este experimento fue la colocación de un espejo en que el ciudadano puede ver su reflejo y los hace pensar en sus decisiones ya que, según el antropólogo Gregorio Enríquez, al ver su rostro en el espejo se identifican como ciudadanos que no se pueden ocultar y es como si se vigilaran a sí mismos. Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín, manifestó que desde los primeros días que se realizaron los cortes de caja obtuvieron un 93 por ciento de cumplimiento y que el dinero recuperado será invertido en programas culturales para la sociedad. 

Me parece muy interesante fomentar la autorregulación por medio de las tienditas de la confianza y de otras actividades que hagan visibles a las personas honestas, sin que se vea como una imposición, con miras de tener resultados positivos a largo plazo. Es probable que algunos sectores de la ciudad será más tardado ver los resultados, sin embargo tampoco se pueden dejar fuera de estos proyectos en lo que se haga sentir a los ciudadanos como sujetos confiables. Las tienditas de la confianza son un experimento en el que seguramente, al principio habrá pérdidas, pero es un riesgo que tal vez valga la pena correr. La confianza y responsabilidad se construyen entre todos.

María Josefa Villanueva Reyna

Licenciada en Ciencias de la Comunicación, ITESM. Socia Fundadora de Cálamo Centro Literario. Mediadora de salas de lectura, por el Programa Nacional de Salas de Lectura, de CONACULTA. Conductora de radio en Frecuencia Tec.