Supremacía regia

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En la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (ENADIS 2010), elaborada por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), Nuevo León aparece como líder en el tema. Discriminamos al resto del país porque no saben discriminar como nosotros.

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“Deberíamos tener un sistema de elecciones como en EEUU, no puede ser que los votos de alguien de Oaxaca valgan lo mismo que los de alguien de Nuevo León”. Escribió un twitero, ¿quién? Tampoco lo vamos a hacer más famoso, ¿verdad?

Benditas redes sociales, alguien dixit.

En las reacciones postelectorales mucha gente en este estado se enorgullecía por las primeras cifras del PREP: solo Nuevo León y Guanajuato le daban ventaja al candidato de la derecha: Anayín. “Bueno, por lo menos en NL no estamos tan empinados”.

Ya sabes, el voto tiene código postal.

Más tarde el estado se fue acoplando a las tendencias nacionales, el triunfo del Pejín despintó el segundo puntito azul regio que quedaba en el mapa nacional. Entonces el tsunami de posts y twits que reflejó el clasisimo/racismo, de rancio abolengo regiomontano, llegó.

“Triste que México sea un país donde quieren todo fácil, todo en la mano, una pena que no quieran un presidente que sí los iba a poner a trabajar y a crecer por ellos, no por la miseria de dinero que se les va a dar mensualmente”.

En la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (ENADIS 2010), elaborada por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), Nuevo León aparece como líder en el tema. Discriminamos al resto del país porque no saben discriminar como nosotros.

“Creí que teníamos un pueblo más culto y que no votaríamos por un ignorante populista”. “Los problemas de #NuevoLeon se resuelven mandando a sus estados de origen a tanto pinche indio que nos llegó de lugares de donde nunca debieron haber salido, no nos hagamos #Monterrey“.

“Clase media y trabajadora, chínguese a mantener pobres y huevones”.

“Cuando quieres enseñar tu pulgar pintado pero eres prieto y no se nota”.

“Nuevo León paga muchos impuestos para que no se mueran de hambre los indios mantenidos del sur del país. Sólo pido justicia”.

Y así ad nauseam literal.

Pero no solo virtual.

En mi sección electoral, casi centro de Monterrey, hay una pequeña población de origen indígena. Frecuentemente, escucho al pasar conversaciones en lenguas que no conozco. Hay que ser francos, aunque no he visto que la gente los maltrate, tampoco que los integre.

Para muestra, un botón: llega a la casilla electoral una pareja perteneciente a ese grupo. Sólo él vota. Tienen rasgos característicos. Al pedirle su identificación nos sorprende porque la trae protegida en una bolsita de plástico transparente, se le pide permiso para sacarla y marcarla. El votante es joven, seguramente es su primera participación; le entrego las boletas y me pregunta qué debe hacer. Le explico, marcha a la mampara. Al salir pregunta de nuevo qué hacer con las boletas. Y aquí, justo aquí, nos brota lo regio: un escrutador, hombre mayor de piel más clara y barba canosa, tuerce los ojos en señal de impaciencia y sus labios en un muy legible pinche indio. Le pido que se calle porque probablemente el español sea su segunda lengua, la mujer acompañante del joven nos está observando. Se calla la boca y las manos. Arre.

Una burbuja inflada con dinero que a muchos les evita ver más allá de su entorno emburbujado. Tal vez dentro todo sea bello, diáfano, prístino, pero afuera existe el México pobre, sucio, sin educación formal que también ocupa su lugar y, dato de trivia, ese México es mayoría.

Pero, también podría decirse que no necesitas forrarte de billetes para ejercer la discriminación por racismo o por microclasismo. Vamos, no seas güey, compartes el código postal con esa persona a la que no le tuviste paciencia y casi casi le sueltas un epíteto bastante conocido.

Regito, los cambios también pueden ser para mejorar, por ello espero que tu abundante y orgullosa supremacía regia se eduque en la tolerancia y el respeto al diferente por el bien de toda nuestra sociedad.

Tengo orgullo del Heil regio…

Samuel Carvajal