Son ustedes, vatos

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Aunque Wikipolítica puso en palabras y en acciones la política que muchas de nosotras soñamos, no supo respetar el rol que jugamos en ella. La diferencia es que ustedes son los candidatos, ustedes son los que cosechan el bendito capital político y son ustedes quienes usan nuestras palabras y nuestras luchas para posicionarse.  

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Con cada nombre que se agregaba al #MeTooAcadémicosMexicanos, una mujer encontraba la compañía de otra. Empezaron a agregarse otros gremios, los escritores, los de cine, los maestros, los periodistas, las agencias de comunicación, los activistas. Este último nos interesa especialmente por la cercanía que sentimos. Como Wikipolítica Nuevo León, formamos parte de ese grupo de personas y sabíamos que nos podríamos encontrar ahí a nuestros aliados, a organizaciones con las que hubiéramos colaborado, a ejemplos a seguir. Nunca pensé, ni por un segundo, que nos encontraríamos a nosotros mismos. 

No soy ingenua, sé que ningún espacio está exento de violencia de género y que por algo se llama patriarcado y por algo es todo un sistema el que lo sostiene. Sin embargo, en un espacio que sueña con hacer política de forma distinta, donde el feminismo es uno de los principios y valores, donde se busca paridad en (casi) todos los procesos, ¿cuáles son los factores que hacen posible que esto se replique? Resulta que no hay respuesta: es lo mismo de siempre. Son los mismos hombres encubriendo a otros hombres, son las mismas estructuras jerárquicas que dificultan que las denuncias procedan y se tomen acciones. Qué cabrón, ¿no? En la organización “horizontal” que busca hacer todo bien se presentan casos tan culeros como el de Óscar Juárez, Luis Landívar y Juan Yves. Imagínense cómo estarán las otras.

Esta vez no solamente se nos demostró que en los “mejores” espacios se replican las mismas violencias de siempre, sino que se nos probó que aún aquí puede no pasar nada cuando denuncias, que quienes más ejercen violencia son los hombres y que, además, lo hacen desde posiciones de poder a las que nos cuesta más trabajo acceder a nosotras. Entre nuestros esfuerzos por recuperar el futuro y demostrar que los muros sí caen, se nos olvidó corregir aquello que no estaba funcionando. No aprendieron a tiempo a ver por nosotras y dejar de poner a sus compas por encima nuestro.

He reflexionado sobre esto de mil formas y llego a la misma conclusión: las que nos jodimos fuimos nosotras. Porque, además de sostener campañas de alguna u otra forma, estamos limpiando su desmadre. Somos nosotras las que tenemos que redactar comunicados exprés, las que ponemos presión para que se expulse a quienes nos dañan, fuimos nosotras quienes nos preocupamos cada que una mujer se deslindaba de la wiki. Somos nosotras quienes hacemos las labores emocionales mientras hacemos el mismo trabajo (o más) que ustedes. La diferencia es que ustedes son los candidatos, ustedes son los que cosechan el bendito capital político y son ustedes quienes usan nuestras palabras y nuestras luchas para posicionarse.  

Aunque Wikipolítica puso en palabras y en acciones la política que muchas de nosotras soñamos, no supo respetar el rol que jugamos en ella. Nos han querido expulsar poquito a poquito y en este punto ya no tenemos tantas herramientas para recogernos. Creo que es válido decir que tenemos toda la capacidad para organizarnos y hacer cosas increíbles, hagámoslas. Nos toca tomar todo lo que hemos aprendido y ponerlo en práctica, poder gestionar nuestros propios proyectos, determinar nuestra propia estructura, construir nuestras propias candidaturas, coordinar nuestras propias campañas. 

Wikipolítica ha hecho cosas impresionantes y podría lograr muchas más, pero no así. Si bien muchas de nosotras no sabíamos la gravedad de lo que pasaba, ahora sí y no hay marcha atrás. Además de reconocer las prácticas machistas que han existido dentro de la red, tenemos las voces y los nombres de aquellas a quien más afectamos. La red no puede ni debe seguir como si nada, primero tiene que repararse, tiene que reformarse y replantearse, y entonces, ¿qué sigue? No sé, pero tal vez los que se tienen que salir son ustedes, vatos. 

Paulina Morán

Me gusta hablar de ciudades, feminismo y comida.