Segunda oportunidad

Por |

Cuando menos lo pensé ya estaba diseñando una bomba molotov de químicos y jabones.

Compartir esta nota:
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

Vi en el zapatero varios pares de Converse y Vans que se quedaron sin la oportunidad de ver la luz del sol desde años atrás, por lo sucios que estaban. ¡Yo muy mal ¡ya sé!  Pensé en jubilarlos pero recordé todos aquellos viajes, fiestas y conciertos a los que fuimos juntos. Tengo que confesar con mucha vergüenza que, aunque nunca limpio mis tenis, esta vez, en tiempos de economías, decidí tomarme el tiempo de darles su champú de cariño y regresarlos a la vida que se les estaba apagando, escondidos en el clóset como si fueran homosexuales nativos del tercer mundo.

Cuando menos lo pensé ya estaba diseñando una bomba molotov de químicos y jabones; encontré las mejores herramientas a mi alcance para completar la misión de resucitación y me puse a tallar, tallar y tallar, reflexionando en quién sabe cuántos nombres, apellidos, ciudades, colores, cosas, flores o frutos han llegado a nuestra vida en el momento en que las deseamos o necesitamos, llenando espacios y trayendo alegrías, aprendizajes y momentos memorables. 

Si bien, nada es para siempre y todo es temporal, así como tu vida y la mía, ¿a cuántas personas hemos dejado atrás por la inercia del tiempo o lo cotidiano y hemos guardado en la sombra como a mis tenis?, ¿a cuántas personas podríamos honrar por lo que trajeron un día y ahora no sabemos ni siquiera si están vivas?

Xael Zamorano Saavedra

Soy una mujer apasionada por la vida, la muerte, la naturaleza, el arte y las preguntas que nos ayudan a conocer mejor quienes somos, cómo pensamos, qué sentimos, de dónde venimos y a dónde vamos.

Feliz de ser Licenciada y Máster en Psicología. Agradecida por vivir de lo que me apasiona: transformación cultural y Executive coaching.