Sailorfag vs. el machismo mexicano

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Sailorfag es ícono, voz y argumento. A lo largo del 2018, el artista mexicano nos tomó de la mano para emprender a su lado un viaje que probaría ser tanto una travesía musical como un despertar moral.

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Hasta hace relativamente poco, hablar de un reggeaton liberal o un rap inclusivo era ilustrar la esencia de un oxímoron. Se creía y se sigue creyendo que, asociado a los pilares identitarios de ambos géneros musicales, se encuentra la agresión de género, el machismo y la cosificación. Los últimos años, sin embargo, han visto emerger una ola de cantantes que, respetando y enriqueciendo los elementos sonoros y líricos de ambos géneros, se han apropiado del medio para abogar por una nueva realidad. Sailorfag es ícono, voz y argumento. A lo largo del 2018, el artista mexicano nos tomó de la mano para emprender a su lado un viaje que probaría ser tanto una travesía musical como un despertar moral.

La música de Sailorfag promete modernizar la sociedad. Su entrada al medio, caracterizada por una narrativa musical pro-empoderamiento femenino y respeto a la diversidad sexual, ha sido para México un acto contundente de desintoxicación; un proceso de fumigación en el que, con lengua franca y sonidos reggae, se enfrenta a la infección más grave de nuestro país: el machismo mexicano. 

“Polo acartonada”, el primer sencillo del artista, dura un poco menos de dos minutos. Pero la corta extensión de este rap no impide a Sailorfag trazar un diagnóstico preciso de todo lo que está mal. Al hombre heterosexual le habla de frente y sin titubeo de voz; lo arrincona para reclamar, con legitimidad absoluta, el mal normalizado que ejerce en la mujer. “Te gustan las mujeres / en eso yo no miento / pero te ves pendejo / al faltarles al respeto” rapea el cantante justo antes de agregar: “puto desviado es un insulto exagerado, yo no tengo pedos con ser hombre amanerado”. Sailorfag entiende que, inseparable a su defender de la mujer, existe un riesgo de contragolpe ligado a su propia identidad sexual. Y es por ello por lo que “Polo acartonada”, en su disección contundente del hombre heterosexual, es también una exploración de la solidaridad que existe entre comunidades afligidas por la fuerza patriarcal. 

En su segundo rap, “Machitos arwenderos”, reanuda su tarea de condenar la gravedad de la desigualdad social: “Te sientes agredido cuando escuchas feminismo / te escuchas bien baboso pidiendo el igualismo”. Esta vez demostrando a qué punto su narrativa musical es también un eco de introspección en la comunidad homosexual: “y no crean que este rap va solo pa’ los heteros que los gays también podemos ser machitos argüenderos”.

Ambas canciones, así como una serie de mini raps publicados en Twitter, propulsaron a Sailorfag a la estratósfera mediática de la cultura alternativa mexicana. Su último mixtape, Cubebass, así como el sencillo “Ya No Quiero”, incluyen paseos musicales que rayan más en el empoderamiento del marginado que en la desaprobación del perpetrador. “Ya No Quiero” es una liberación; un party anthem que, salpicado en extractos autobiográficos de sus propias batallas emocionales, invita al oyente a escapar de cualquier sentencia emocional.

La primera cúspide del éxito para Sailorfag, que sin duda continuará a evolucionar hacia horizontes mediáticos masivos, ha sido “Amiga, date cuenta”. El título, más que una canción, es una invitación directa a despertar. “Amiga, date cuenta que ese bato vale verga” se ha convertido para México en un ethos cultural entre los millennials y la generación Z. Sailorfag ha entendido la realidad de nuestro país mucho antes que la mayoría. Y su deber como artista ha sido de curarnos ese mal. Sailorfag se ha llevado la fiesta del salón hasta el balcón; y desde ahí, donde el ambiente es fresco e incluyente, ha comenzado a debilitar los engranajes de poder que propician el abuso en nuestra sociedad. La música de Sailorfag es un extender de mano; una incitación a dejar atrás el statu quo para integrar este formato renovado de celebración. La decisión más sana, para nosotros y para el futuro de México, es aceptar su invitación a esta nueva fiesta que promete verdadera igualdad y aceptación del ser.

Mahomed-Ramiro Jezzini

Me expatrié con un cuaderno para en ocasiones escribir de mi regreso. Cuento historias en jezzini.eu