Reina de belleza

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Lo que Ángela está haciendo refuerza una afirmación atribuida a Chaz Bono, activista por la visibilidad y los derechos de las personas trans: el género está entre las orejas y no entre las piernas.

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Hace casi veintiocho años nació en la provincia de Sevilla una niña a quien llamaron Ángel Mario porque tenía un pene y pensaron que era un niño. Con el tiempo, cuando pudo hablar y mostrar su personalidad, fue dejando claro que no estaba de acuerdo con el género con el que se le había identificado al nacer. Tampoco estaba muy de acuerdo con su cuerpo y en la adolescencia inició la transición (incluyendo visitas con el psicólogo, tratamientos hormonales y cirugías), para llegar a tener el aspecto de la persona que en realidad era.

Ángela (nombre elegido después de su transición), fue inscribiéndose en concursos de belleza y ganándolos. Con base en su esfuerzo, terminó recibiendo el título de Miss España en 2018, por lo que será la representante de ese país en el concurso de Miss Universo que se celebrará el 18 de diciembre en Tailandia.

A partir de allí se ha desatado la polémica por tratarse de una mujer trans. La competidora de Colombia estuvo en desacuerdo con la participación de Ángela con el argumento de que “para ella (para Ángela), será una desventaja” y Lupita Jones expresó su inconformidad diciendo que “la competencia no se dará en igualdad de condiciones.” Yo me pregunto, ¿cuál desventaja? Por años las concursantes se han presentado a esos concursos completamente reconstruidas a punta de cirugías y no solo nadie ha dicho nada en contra, sino que participantes en esas circunstancias, han ganado. ¿Cuál desigualdad de condiciones? En las reglas del concurso no dice que haya algunas cirugías plásticas permitidas y otras no.

Ángela recuerda que cuando era niña no quería jugar con Barbies sino que quería ser una. En el reglamento del certamen se destacan elementos como ser fuerte, determinada, tener confianza en sí misma, tener siempre presente su objetivo, romper los estereotipos, entre otras cuestiones. Más allá de mi posición personal frente a este tipo de competencias, creo que Ángela cubre el perfil de la mujer que se busca como participante.

Lo que Ángela está haciendo refuerza una afirmación atribuida a Chaz Bono, activista por la visibilidad y los derechos de las personas trans: el género está entre las orejas y no entre las piernas. Ángela ha utilizado magistralmente lo que Paul B. Preciado, filósofo feminista, llama “tecnologías de producción de género”: hormonas, uso del lenguaje, performance con los atributos convencionalmente asociados a lo femenino, entre otras, para conseguir ser reconocida como lo que siempre fue, una mujer.

Me resulta interesante también ver las reacciones que se han desatado. Desde memes con lenguaje más o menos vulgar que atribuyen un éxito al patriarcado por haber colocado a “un cabrón” que “orina de pie” en el concurso de lo que ellos aparentemente consideran la feminidad por excelencia, hasta algunos otros que incluso afirman que los hombres son tan superiores a las mujeres que lo demuestran ¡siendo mujeres!

No estoy muy segura del significado de todas estas reacciones. En ocasiones me parece que es miedo frente a la diversidad, temor de que haya alguna situación que nos obligue a reflexionar y modificar las estructuras que no creamos, sino que heredamos y reproducimos sin pensar.

Otras veces tengo la sensación de que es pereza. Salir de lo conocido representa un esfuerzo intelectual y emotivo. Intentar ponerse en los zapatos de los otros no es sencillo; es complicado hacer un esfuerzo por cambiar nuestras ideas.

Dentro de todo, a pesar del discurso de odio que he visto circular, veo por allí una pequeña luz que me hace pensar que, por lo menos en algunos sitios, las estructuras se están moviendo y se están visibilizando las realidades que siempre han existido aunque no se hablara de ellas. Espero que más pronto que tarde, vivamos en un mundo donde se reconozca la belleza de la diversidad humana.

Me he dedicado toda la vida a la educación en diferentes modalidades y niveles. Me apasiona leer y escribir. Soy amante de la diversidad humana, defiendo la alegría. En algún tiempo, activista animalista. Aprendiendo cada día, gracias a las ideas de los participantes de los talleres de columna de opinión.