,

Querida Maestra Li

Por |

Otra de las razones por la que soy muy optimista al respecto es que, como en el campo de ingeniería que te acabo de mencionar, y como sistema cuasi electrónico que es nuestro planeta, estaremos procesando cada vez mejor éste y los próximos ciclos.

Compartir esta nota:
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

Extraño tus clases de chino. Espero que estés muy bien y a salvo en Foshán, Guangdong. Me pareció impactante la foto que me enviaste por WeChat, la del aeropuerto: tu traje de bioseguridad y la mascarilla no dejaban entrever que se trataba de ti.

Aunque es parte de tu trabajo, juzgo encomiable y heroico lo que estás haciendo por tu gente. Me alegra saber que por allá ya estén saliendo de ésta. Por mi parte, ya que estoy pasando más tiempo en casa, he tenido oportunidad de reflexionar y compartirte esta revelación: Fourier tenía razón.

Lo sé, suena a algo ñoño. Ya sabes que me encantan esos temas. Como siempre la tienes, te pediré paciencia por favor, te va a interesar.

Primero, un poco de contexto: el matemático Jean-Baptiste Joseph Fourier tenía una filosofía: casi todos los fenómenos observables, en mayor o menor medida, son oscilatorios por naturaleza. Ejemplos hay muchos: el cambio de la marea, el campo electromagnético, la transferencia de calor, la señal de un sensor, nuestro humor. Todo en el universo tiende a oscilar y cada oscilación nos indica que cierta cantidad de energía acaba de ser desplazada, de un lugar a otro, en un sistema.

La genialidad de Fourier reside en que, en tal caso, hace sentido que toda manifestación perceptible en el entorno, es decir, el cambio de energía, lo traduzcas a expresiones matemáticas relacionadas con vaivenes, sinusoidales y armónicas. Al hacer eso, se permite que su comportamiento sea capturado, procesado y manipulado (por un sistema electrónico, por ejemplo), para diversos fines prácticos. Gracias a la aportación de Fourier, la Ciencia del Procesamiento de Señales ha podido gestar, entre varios inventos, técnicas más eficientes de comunicación digital, soberbios dispositivos médicos, procesadores más rápidos, el algoritmo de compresión de imágenes que usa Netflix, etc.

Ahora bien, si tomamos este famoso tema pandémico que estamos viviendo y lo analizamos en un contexto temporal más amplio, notarás que históricamente, también se comporta igual: es una oscilación. Y no solo la pandemia: los conflictos internacionales, las injusticias sociales, los cambios y desplomes en el mercado, también son de una naturaleza transitoria.

Todos estos eventos, para quien no tiene bien afianzada la filosofía de Fourier, le parecerán el fin del mundo. Una visión cortoplacista le impedirán ver en la gráfica de los devenires de la historia humana, una realidad más bien cíclica. Otra de las razones por la que soy muy optimista al respecto es que, como en el campo de ingeniería que te acabo de mencionar, y como sistema cuasi electrónico que es nuestro planeta, estaremos procesando cada vez mejor éste y los próximos ciclos.

Esto no es una sorpresa.  Aunque tenemos las mismas limitantes que antes, como en la gripe española de 1918, en la que el distanciamiento social también era el caso, podemos sobreponernos gracias a la digitalización.

El tiempo para desarrollar vacunas se redujo drásticamente a 18 meses, cuando antes eran, por lo menos, de 10 años. Las pruebas de detección también son cada vez más rápidas. Gracias al tiempo de respuesta e iteración en un mundo post internet, pudimos acceder a las señales de entrada de todo el planeta: los artículos científicos en servicios de almacenamiento remoto; las transferencias bancarias electrónicas; hacks de manufactura de válvulas y máscaras; software de mapeo y análisis de datos; educación y apoyo psicológico en línea, y más. Nuestro sistema mundial, usando las nociones de Fourier, manipuló los ciclos de desarrollo: los filtró, transformó y manejó, para optimizar estos fines prácticos.

Esta vez nos tomó desprevenidos: no hicimos caso a las advertencias de los microbiólogos de Hong Kong en 2007, o a Bill Gates en 2015, porque no comprendimos la metafísica Fourieriana. Ahora, ya sabemos que no será la última vez que nos ocurra. Y como tarea de todos, hay que asegurarnos de que las siguientes generaciones tengan esta noción bastante clara. Ya que estas personas verán, dentro de aproximadamente 100 años, esta situación nuevamente. Y quisiera que sus sistemas estén preparados para ello.

Te mando un abrazo. 保重.

Luis

Luis C. Padilla

Ingeniero de Software Embebido. Apasionado de la filosofía y las artes. Mi misión es instalar el humanismo en los campos de CTIM (acrónimo de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).