¿Por qué no llamarlos por sus nombres? 

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A los pueblos originarios de Europa que conservan su cultura milenaria sí que se le llama por su nombre y no indígenas. 

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Me preguntaba una colega: “Oye, Tania, ¿se puede utilizar la palabra indio para llamarle a los indígenas?”

La respuesta constaba solo de un adverbio de negación, pero el cuestionamiento me llevó al etnólogo, antropólogo mexicano Bonfil Batalla, cuando le hacían cuestionamientos similares sobre si se les debiese de llamar indio o indígenas a los pueblos originarios de América. Bonfil narra que cuando los españoles llegaron a América, llamaron a sus habitantes indios porque creían haber llegado a la India. Por tanto, la palabra indio fue un error histórico-geográfico. Pero esto a los españoles pareció importarles muy poco y por siglos les siguieron llamando así. Sobre todo, no es correcto por la carga tan negativa que arrastra dicha palabra, ya que se reconoce al indio a través de prejuicios negativos producto de un marcado pasado colonial. 

Le conté una experiencia que tuve en mi trabajo de campo para mi tesis de maestría, cuando entrevisté a una señora originaria del municipio de Santa María Xadani, quien me habló sobre la discriminación que experimentaron ella y su hijo en una primaria de Monterrey. Doña Virginia me platicaba que su hijo había sido víctima de acoso escolar por parte de un compañero de clases. Ella, con la intención de solucionar el conflicto, fue a hablar con aquel niño para que dejara de molestar a su hijo. “Le dije: ¿por qué le haces bullying a mi hijo?, ¿por qué le dices indio? Somos indios, pero con mucho orgullo, los indios […] tenemos más respeto que ustedes”. 

Pero lejos de resolverse aquella situación la complicó más, porque el abuelo del niño se enteró del reclamo hacia su nieto y enojado fue directo con la señora, llamándoles indios a ella y a su hijo, exigiéndoles que se fueran de la ciudad: “Y ese señor me dijo: ‘pero sí es cierto, son indios, […] ¿qué hacen en esta ciudad? nada más vienen […] a robar la gente tal vez’”. 

Doña Virginia dice que el que la llamen india la ha hecho llorar tanto a ella como a su hijo: “Sí pues dice mi hijo: ‘es feo mamá, es feo que nos dice indio garrapata, es feo mamá…”.  

Entonces, ¿cómo podemos utilizar ciertos términos sin ofender a las personas indígenas?

Bonfil Batalla cuenta que en 1978 apareció por primera vez en la edición del diccionario de la academia francesa una locución: “Los indígenas de la américa”. Donde indígena, significa originario de aquí… ¿de dónde aquí? Se preguntaba el antropólogo. Del Lacio, una de las veinte regiones que formaban la república italiana, por lo que indígena significa latino. Por tanto, en América nunca ha habido ni indios ni indígenas. Pero a los pueblos originarios de Europa que conservan su cultura milenaria sí que se le llama por su nombre y no indígenas. 

En la actualidad el término indígena se sigue utilizando con fines académicos. Pero desafortunadamente dicha palabra, al igual que indio, también se utiliza de forma peyorativa, por lo que le sugerí que, si no tenía que ver con fines académicos, pues no les llamara indígena ni mucho menos indio. Que simplemente les llamara por su lugar de procedencia. 

Por ejemplo, en el caso de la señora Virginia, ella era de Santa María Xadani cerca del Istmo de Tehuantepec, en el estado de Oaxaca, y a sus pobladores es se les llama xadaeños. Así de simple. Llamarles por su nombre, huastecos, mixtecos, mayas etc. Como diría Bonfil Batalla, ¿por qué no comenzamos a llamar a los pueblos originarios de América también por sus nombres? 

Tania Lara Picasso

Licenciada en Historia por la facultad de Filosofía y Letras (UANL). Master en Educación por la Universidad Regiomontana. Realiza una estancia de formación de investigación en el Centro de Estudios Interculturales del Noreste (CEIN). Se desempeña como catedrática de preparatoria y profesional impartiendo materias de Desarrollo Humano en la Universidad Regiomontana. Actualmente se encuentra a cargo de proyectos sociales.