Para ser un aliado

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Creo que lo que no han entendido es que las mujeres, las feministas, no los tenemos que convencer, ni les vamos a dar un premio por ser decentes con nosotras. Las mujeres a veces vamos a ser groseras, o responder emocionalmente, porque estar en una lucha constante es cansado. Tomar una postura como aliado no debe depender de cómo te tratan las feministas, sino de darte cuenta de que las condiciones actuales son injustas.

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“La neta sí apoyo la igualdad de género, pero creo que las feministas ya no buscan eso. No me dejan opinar y se ofenden por todo. Así, ¿cómo quieren que las apoyen?”. Algo así, quizá con algunas variaciones, es lo que me ha tocado escuchar o leer incontables veces cuando se está hablando de un tema de feminismo y un hombre se quiere meter en la plática para dar su opinión no solicitada. Lo único que puedo decir es esto: hombres, no todo se trata de ustedes.

Desde que el feminismo se volvió más pop, me he encontrado con la conversación constante de qué deben hacer los hombres respecto al feminismo. Hay iniciativas como #HeForShe que los invitan a interesarse por la causa porque también les conviene, y hay feminismos totalmente separatistas que no los quieren cerca. Para mí la respuesta corta es: tienen que hacerse cargo de abrir espacios, y que sus espacios no sean hostiles.

Hay que dejar las cosas claras: el feminismo incomoda, y con buena razón. Los feminismos, en todas sus diferentes corrientes, van en contra del patriarcado, sistema que rige prácticamente todo en nuestra sociedad. Cuando se está luchando para derrocar una institución que lleva miles de años reforzándose, la prioridad no siempre va a ser hablarle bonito a todos.

Si tú, como hombre, estás interesado en apoyar, ¿no crees que es algo incongruente que exijas que se te abran las puertas del feminismo cuando históricamente han sido los hombres quienes monopolizan los espacios? En vez de buscar tu lugar en los sitios feministas, ¿por qué no mejor buscas que los espacios en los que ya estás tengan perspectiva de género? Tu labor puede ser detener el humor machista en tus reuniones familiares, o hacerle saber a tus amigos que compartir nudes está mal y que su insistencia con mujeres en fiestas es acoso.

Creo que lo que no han entendido es que las mujeres, las feministas, no los tenemos que convencer, ni les vamos a dar un premio por ser decentes con nosotras. Las mujeres a veces vamos a ser groseras, o responder emocionalmente, porque estar en una lucha constante es cansado. Tomar una postura como aliado no debe depender de cómo te tratan las feministas, sino de darte cuenta de que las condiciones actuales son injustas.

Si te quieres acercar, no dudes que alguien, en algún momento, te va a decir que te calles, o que estás siendo machista, o te va a correr de un espacio en el que no te corresponde estar. Personalmente, me parece valioso que haya hombres deconstruyéndose y tomando perspectiva de género, porque son ellos los que luego pueden contagiarle esa perspectiva a sus amigos, compañeros y familiares. Pero si se te ocurre pararte en un evento feminista dirigido a mujeres, esperando que te dejen entrar porque “eres aliado” (o peor, feministo), lo siento mucho, pero te voy a decir que te vayas.

Ser un aliado al feminismo va más allá de que te caigan bien las feministas que conoces, de que te dejen entrar a sus eventos, o que tengas hijas o hermanas que hayan sido víctimas de agresiones machistas. Ser un aliado significa tener empatía y entender que el valor del feminismo no tiene que ver con que te beneficie personalmente o no. Y a la próxima que quieras compartir tu opinión sobre temas feministas, silenciando consciente o inconscientemente a una mujer, considera primero si lo que te corresponde en ese caso es sentarte y escuchar.

Silke Enkerlin Madero

Estudié periodismo y pretendo que sé lo que hago.