Papá está

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Estas modificaciones en los roles no son solo buenas, ¡son maravillosas! Es fascinante el estar con tus hijas e hijos.

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El 21 de noviembre la Suprema Corte de Justicia declaró por primera vez que es inconstitucional la custodia preferente de las madres sobre los hijos, cuando en un divorcio no hay convenio entre las partes.  

Esto no es aún Ley, pero sí crea un precedente de jurisprudencia frente al Código Civil de la Ciudad de México, que por ley otorgaba en automático a las madres la custodia de los niños menores de 12 años.  

La sentencia afirma que no existe evidencia científica que determine que resulta más benéfico para un menor permanecer al lado de la madre en una separación.  Considera en cambio que lo más benéfico es la calidad de la relación del menor con quien sea su cuidador primario, entre otras cosas. 

Soy médico y una parte importante de mi consulta la constituyen niños.  En los 20 años que tengo de ejercer la medicina, un cambio en la consulta infantil ha llamado mi atención, y es que cada vez es más frecuente ver a los padres acudir con sus hijas e hijos, ya sea en compañía de la madre o solo ellos, y no consiste únicamente en estar ahí; anteriormente permanecían en silencio o desconocían muchos datos sobre sus retoños, ahora es común entrevistarles y recibir información médica pertinente. 

La Ley Federal del Trabajo en México, desde el 2017, otorga 5 días de licencia por paternidad. Actualmente existen proyectos de ley que buscan extender la licencia de maternidad de 12 a 14 semanas, y la licencia por paternidad hasta 45 días.  Un ejemplo es nuestro estado, donde recientemente se autorizó la ampliación de la licencia de paternidad a los burócratas, inicialmente a 15 días y con un aumento gradual durante 5 años hasta alcanzar los 60 días, con el fin de promover y garantizar el ejercicio de una paternidad y maternidad activas y responsables, priorizando el derecho a vivir en familia. 

Este tipo de cambios resultan absurdos y hasta agresivos desde el punto de vista de algunos, pero analizados con calma, podemos ver que van de la mano con el cada vez mayor reconocimiento de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y con otros temas como los derechos de todas las familias y parejas, el derecho a recibir la misma remuneración por el mismo trabajo independientemente del género, los cambios recientes en el registro civil y otros más.  

Poco a poco van quedando atrás esos roles tradicionales, donde recaían en la madre la responsabilidad de la crianza, salud, educación, nutrición y atención emocional de los hijos, y el padre era solo proveedor material, distante y severo.  Esto va cambiando, a veces en forma fluida y otras dando traspiés, por una participación más activa en la crianza, vemos tanto a padres como madres en las juntas de la escuela o para dejar o recoger a los hijos, también en la sala de espera del médico o compartiendo juegos en parques y paseos, es decir, el padre está cimentando un rol propio, no copiando el modelo materno, sino ejerciendo una función propia en la crianza, acompañamiento y disfrute de los hijos. 

Y estas modificaciones en los roles no son solo buenas, ¡son maravillosas!  Es fascinante el estar con tus hijas e hijos, poder identificar sus primeros gestos sociales cuando son bebés, identificar las diferentes tonalidades de su llanto, su intención cuando comienzan a balbucear intentando comunicarse, estar ahí para el cambio de pañales, participar en su alimentación, ser testigo conjunto con la madre de cómo alcanzan uno a uno los hitos del desarrollo: caminan por sí mismos, suben las escaleras, inventan historias ficticias, lloran sus primeros días de jardín de niños, batallas para que hagan las tareas, ves los primeros esbozos de romanticismo, escuchas sus frustraciones, etcétera, es decir, estás verdaderamente ahí, acompañándoles. 

“Tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano no lo vuelve a uno pianista”, diría el genetista Michael Levine.  Participar de forma activa en la crianza, a la par de las madres no debe tomarse únicamente como un deber de los padres – ciertamente, lo es – sino que debe hacerse valer como un derecho, como el fascinante privilegio que es estar con ellos y para ellos, y participar en derribar las estructuras tradicionales.  No es fácil, pero es sumamente gratificante ayudar a construir la figura de un padre moderno, que como bien reconocen los expertos, es tan necesario para los hijos como la figura materna. 

Raúl Cantú Leyva

Médico, maestro por convicción. Gran admirador de mi familia. Fan del buen café, y de la discusión de opiniones. Creyente del poder de la esperanza y de que una sola persona puede marcar la diferencia.