Ocaso de un “periodista”

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Pero en el caso de Carlos de Loret de Mola, ¿estaremos ante un escenario de presión por parte del gobierno de la Cuarta Transformación, o simplemente ante una reestructuración de la empresa para sanar sus finanzas? 

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La semana pasada anunció su “salida” de la barra matutina de Noticieros Televisa el conductor estrella, Carlos Loret de Mola, después de 18 años de estar laborando para la empresa de Emilio Azcárraga Jean.

Causa polémica su supuesta salida, porque más allá de lo declarado por éste, más bien parece un despido por parte de la empresa debido a los bajos ingresos obtenidos en los últimos años, la reducción de publicidad del gobierno actual, el bajo nivel de audiencia de su programa y la pérdida de credibilidad y profesionalismo del conductor. 

Para otros, específicamente la oposición, el culpable de su despido es el gobierno que encabeza López Obrador, haciendo comparativos con sus antecesores quienes en su momento presionaron u obligaron para que despidieran de las empresas de comunicación donde laboraban periodistas incómodos para el sistema, por ejemplo, los casos de Carmen Aristegui con Felipe Calderón y de Pedro Ferriz de Con en el gobierno de Enrique Peña Nieto. La primera por denunciar el supuesto alcoholismo del presidente y el segundo por insultar constantemente al presidente.

Pero en el caso de Carlos de Loret de Mola, ¿estaremos ante un escenario de presión por parte del gobierno de la Cuarta Transformación,  o simplemente ante una reestructuración de la empresa para sanar sus finanzas? 

Considero que más allá de la presión que pueda o no ejercer el gobierno, así como en los ajustes de gastos por parte de la empresa, la separación del comunicador se da principalmente por su desgaste en esa función y su confrontación constante con el nuevo gobierno, que si bien es verdad que puede prestarse a presión por parte de este último, lo cierto es que su credibilidad ha caído enormemente a consecuencia de una serie de escándalos políticos y personales en los que se ha visto envuelto en los últimos años. 

El primer escándalo de relevancia fue el caso de Florence Cassez, suscitado en diciembre de 2005 en la Ciudad de México en el rescate de personas secuestradas por un grupo delictivo. Televisa con su comunicador estrella, montaron un show tipo hollywoodense del rescate para impresionar a la población y justificar las grandes cantidades erogadas en seguridad pública. Al final resultó ser todo actuado. 

El segundo escándalo sucedió en 2010, con el caso de la desaparición de la niña Paulette en el Estado de México, donde después de un sin número de irregularidades en la investigación ministerial, resultó que el cuerpo sin vida de la menor estaba debajo de su propio colchón y que su deceso ocurrió a consecuencia de un accidente, según las conclusiones de la autoridad. Enseguida el comunicador estrella de la Televisora de Chapultepec afirmó mediante una columna, que después de una entrevista con los peritos del caso todo era cierto, dándole validez a la conclusión y san se acabó, asunto resuelto, “accidente”. 

Estos dos casos dan mucho que pensar del comunicador en relación con su veracidad y profesionalismo. Así mismo, en los últimos meses confrontó constantemente a López Obrador, primero como candidato, después como presidente electo, y por último como presidente. Lo más notable fue cuando el comunicador, en noviembre de 2018, señaló que, con la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, por parte del nuevo gobierno, la economía del país vendría en picada, que habría devaluación y los capitales extranjeros se irían del país, pronosticando un escenario catastrófico para México; nada de lo señalado ha sucedido. 

La salida inesperada de Carlos Loret de Mola, más que obedecer a una supuesta presión para su salida por parte del gobierno actual, se da por su desgaste como comunicador parcial, por prestarse a situaciones carentes de profesionalismo y por no serle útil ya a Televisa. 

Jorge VIllasana

Abogado, politólogo y maestro. Aficionado a la historia. Siempre hay algo bueno que contar o que criticar con sustento. La forma para trascender como persona es a través de la escritura.