Nuevo aeropuerto, cáncer y metástasis

En términos médicos, el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) equivaldría a un tumor cancerígeno con metástasis, y aunque su cancelación ha sido anunciada, es preciso reflexionar sobre una lógica de crecimiento irracional poco advertida por gran parte de la población, especialmente aquella que no radica en los alrededores de la obra.

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La característica esencial del cáncer es el crecimiento de las células de forma rápida y descontrolada, y su propagación a otros órganos es conocida como metástasis. En términos médicos, el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) equivaldría a un tumor cancerígeno con metástasis, y aunque su cancelación ha sido anunciada, es preciso reflexionar sobre una lógica de crecimiento irracional poco advertida por gran parte de la población, especialmente aquella que no radica en los alrededores de la obra.

El NAICM se construía sobre terrenos pertenecientes al antiguo lago de Texcoco, ubicados en Texcoco y Atenco. Sin embargo, es mayor su cercanía con la mancha urbana de Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán (tres de los cuatro municipios más densamente poblados del país), y Ciudad de México, una de las ciudades más congestionadas del mundo.

Toda área tiene un límite de crecimiento y la Zona Metropolitana de la Ciudad de México –que comprende todos los municipios antes mencionados y 55 más- lo alcanzó hace mucho. Los recursos, servicios, vías de comunicación y alternativas de transporte son insuficientes para satisfacer las necesidades de sus 22 millones de habitantes. La operación del NAICM y su aerotrópolis implicaban una constante mínima de 750 mil personas confluyendo cada día, considerando solo a trabajadoras y viajeras. Esto equivale a más de tres veces la población total del municipio de Texcoco, y a tres cuartas partes de la población de Nezahualcóyotl, municipio más densamente poblado del país.

Más allá de los empleos y la derrama económica prometida por el nuevo aeropuerto, establecer un nuevo polo de crecimiento sobre una de las aglomeraciones urbanas más pobladas, contaminadas, explotadas y congestionadas del mundo, parecía una locura que apenas advertimos quienes transitamos cotidianamente por las vías aledañas al NAICM. Por más que se realizaran obras viales como puentes y segundos pisos, la mayoría de las salidas o entradas conducirían rápidamente a la congestión de las ciudades mencionadas. Además, las principales vialidades en torno al NAICM requieren de mantenimiento frecuente, pues el terreno lacustre muestra irregularidades como hundimientos, inundaciones y baches.

Las quejas de quienes esporádicamente tendrán que gastar entre 60 y 90 minutos para desplazarse al aeropuerto Toluca, no se comparan con las de cientos de miles de personas que cotidianamente transitamos las vías aledañas al NAICM y que nos veríamos afectadas en nuestros tiempos de traslado. Y mucho menos con la condición de respirar un aire más tóxico en la región. Por razones viales, ambientales, sociales, económicas y de salud, urge descentralizar la zona metropolitana y la cancelación de la obra es una medida favorable.

En relación con lo anterior, cabe preguntarse sobre lo indispensable o no de tener el mayor aeropuerto del país en la capital, y de que éste concentre la mayoría de las operaciones aéreas de la región. Para aproximarnos a una respuesta citaré sólo tres de los múltiples ejemplos internacionales: Washington DC cuenta con tres aeropuertos, pero ninguno de éstos se encuentra entre los 21 más transitados de Estados Unidos; en Canadá hay cinco con más tránsito y operaciones aéreas que el que se encuentra en Ottawa; y en Alemania, ninguno de los tres más transitados está en Berlín.

Considero que debe ser tomada en cuenta la propuesta del Ingeniero Jaime Sada Salinas, quien sugirió que el centro geográfico del país –alrededor de San Luis Potosí- podría ser el principal punto de interconexión aérea, pues un alto porcentaje de los vuelos que llegan a la capital no tienen a ésta como origen y destino final. Además, destacan los beneficios en cuanto a costos para las aerolíneas, clima, altitud y suelo de esa región, la cual conecta mejor con los destinos que concentran más del 80 por ciento de las operaciones aéreas: Tijuana, Monterrey, Guadalajara, Ciudad de México, Acapulco y Cancún.

Así como el cáncer puede prevenirse, o bien, revertirse si dejamos de alimentar a las células cancerígenas, así podemos prevenir el colapso socio-ambiental de una metrópolis si dejamos de hacerla crecer, si comenzamos a descentralizarla.

Israel Arriola

Se graduó en licenciatura y maestría por la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos. Actualmente se desempeña como profesor en la Universidad La Salle Nezahualcóyotl, en el área de Ciencias en el Deporte. Es vegano y activista por los derechos animales desde 2008. También hace parte del movimiento por el Descrecimiento en México.

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