Nosotras, tuvimos revancha

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Mientras caminaba hacia la puerta del estadio vi muchísimas niñas y adolescentes de todas las edades, todas con los colores amarillo-azul o azul-blanco en sus caras, y por supuesto sus camisetas de Tigres Femenil o Rayadas. En ese momento me di cuenta por qué es diferente el sentimiento, por qué es más grande mi amor, pasión y entrega por esos colores que portan las jugadoras.

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El pasado lunes 13 de agosto se efectuó el encuentro más esperado por las aficionadas al fútbol, el primer clásico regio del Apertura 2018-2019. El resultado fue digno del juego que vimos en la cancha y sufrimos en la tribuna, un empate a dos. Un resultado que demuestra la rivalidad y entrega que las jugadoras ponen en el campo en todos los partidos, pero en un clásico, el ingrediente secreto es la pasión extra.    

No era un simple clásico, nunca lo es, pero en este se jugó la honra. Fue el primer partido después de la gran final regia, misma que se disputó tan solo dos años después de creada la liga. Para Tigres Femenil y Rayadas, fueron suficientes un par de años para proclamarse como los dos mejores equipos de la liga y aspirar a llevarse el campeonato, uno que, sabemos, tendrá revancha más pronto que tarde.

Camino al estadio estaba emocionada y angustiada por el partido en puerta y el posible resultado. Soy Tigre de corazón y procuro asistir siempre al estadio para alentar desde la tribuna mis colores –amarillo y azul–, sin embargo, cada que se juega un partido de Tigres Femenil es un sentimiento diferente, una pasión diferente y una esperanza distinta.

Mientras caminaba hacia la puerta del estadio vi muchísimas niñas y adolescentes de todas las edades, todas con los colores amarillo-azul o azul-blanco en sus caras, y por supuesto sus camisetas de Tigres Femenil o Rayadas. En ese momento me di cuenta por qué es diferente el sentimiento, por qué es más grande mi amor, pasión y entrega por esos colores que portan las jugadoras. Todas esas niñas y yo nos sentimos representadas, nos sentimos protagonistas de nuestra historia, ahora sabemos que podemos seguir luchando porque todas esas jugadoras nos han abierto camino, porque ahora sabemos que sí podemos ser jugadoras profesionales –yo ya no, pero me hubiera gustado tener esos ejemplos cuando jugaba en la escuela–.

La representación implica que más mujeres y niñas se empoderen y se conviertan en agentes de cambio. Tener a mujeres y niñas en los deportes significa que ellas y nosotras estamos desafiando los estereotipos de género, ellas están rompiendo el techo de cristal, están luchando para eliminar esas barreras invisibles que se nos han impuesto para evitar que aspiremos a ser cualquier cosa que podamos imaginar.

Todas esas mujeres y niñas se han convertido en fuente de inspiración y modelos a seguir. De acuerdo a Organización de las Naciones Unidas (ONU) Mujeres, “Ver es dar un paso más hacia ser”. Más mujeres en puestos de decisión, en puestos directivos, en el mundo de la moda, el arte, el deporte, esto se traduce en más mujeres y niñas que se atreven a soñar porque saben que lo que sueñen puede ser realidad.

Hoy tenemos una Liga MX Femenil (Primera División Femenil de México), que nos inspira a seguir soñando con un fútbol para nosotras, nos inspira a seguir apropiándonos de espacios naturalmente dominados por hombres.

Hoy más que nunca este deporte nos une para escribir nuevas historias, como dice Eduardo Sacheri: “Acabo de entender que el fútbol no es ni más ni menos que eso. Eso que me dio mi viejo, y que yo le paso a mi hijo. Ese amor gratuito, esa esperanza desbocada. Ese dolor, esa rabia, esa fe rotunda en que, alguna vez, habrá revancha.” Siguiendo el mismo espíritu de apropiarnos del fútbol me permití hacer algunas modificaciones a su frase: “Acabo de entender que el fútbol no es ni más ni menos que eso. Eso que me dio mi vieja, y que yo le paso a mi hija. Ese amor gratuito, esa esperanza desbocada. Ese dolor, esa rabia, esa fe rotunda en que nosotras, tuvimos revancha”.

Michell Herrera

Tengo 28 años y estudié en la UDEM Relaciones Internacionales. Estuve de intercambio un semestre de Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires (UBA), ahí realicé mis prácticas profesionales en la OSC “Formando Ciudadanos”, donde organicé el taller “Violencia de Género”, en el club de futbol Argentinos Juniors. Actualmente me desempeño como Consultora jr en temas de género en una consultoría de comunicación estratégica y análisis político. Soy feminista y tigre de corazón.