No sientas molestia, sino vergüenza

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les contestas que sí, pero que tienes prisa. piensas que en realidad no tienes prisa, mas no quieres pasar incomodidad, en especial por lo que pasó en tu última entrevista en la que se te criticó por homofobia.

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a contraluz del prematuro sol de febrero, apenas ves cambiar el semáforo de luz roja a verde. arrancas para llegar a la última esquina antes de voltear y llegar al estacionamiento del Congreso. todavía en el carro, alcanzas a ver que hay un par de personas con un micrófono y una cámara en tu destino. al estacionarte notas que comienzan a acercarse a ti. piensas, me lleva…

– Buenos días, ¿te podemos hacer unas preguntas en tu camino al Congreso?

les contestas que sí, pero que tienes prisa. piensas que en realidad no tienes prisa, mas no quieres pasar incomodidad, en especial por lo que pasó en tu última entrevista en la que se te criticó por homofobia.

– Sabemos que nuestro país es gigantesco y que tiene muchísimas realidades. Tan solo nuestra ciudad es lo suficientemente grande como para verla con distintas caras…

¡claro! piensas. empiezas a ver en tu mente la playa de Cancún. continúas recordando la pirámide del Sol en Teotihuacán, que visitaste en tus últimas vacaciones. en eso, te interrumpe el pensamiento.

– Viendo una de estas distintas caras como la dependencia económica de las personas que hacen trabajo del hogar, y frente a que sabemos que éste aporta más del 20 por ciento al Producto Interno Bruto (PIB), ¿en qué estás centrando tus esfuerzos en esta legislatura para equilibrar la situación de este trabajo no remunerado?

al mismo tiempo que asimilas que no se referían a esas realidades que estabas pensando, buscas en la punta de tu lengua una respuesta genérica. la encuentras y dices que tus esfuerzos los estás concentrando en que todos tengan un empleo digno.

– ¿Te refieres a que el trabajo del hogar no es un trabajo digno?

piensas que no lo es, por eso nunca has lavado los platos o el baño, pero intuyes que no es la respuesta correcta. decides ignorar la pregunta y caminar más rápido. notas que logran seguirte el paso y te continúan la conversación.

– Una realidad en Nuevo León es que 56 por ciento de las mujeres dicen ser amas de casa.

te das cuenta de que desconocías ese dato y reflexionas que en realidad sí es un número muy grande. pero retomas la confianza y mencionas que seguro eso era peor antes, que ya pueden estudiar y trabajar.

– Sí, antes el número era mayor, sin embargo, ese trabajo se tiene que seguir haciendo y, en su mayoría, lo siguen haciendo las mujeres. ¿Cómo estás atendiendo, entonces, la doble jornada laboral que ellas enfrentan?

nunca te has encargado de la casa y desconocías que ellas tenían una doble jornada. logras reaccionar y respondes que en tu hogar contratan el servicio. propones que se puede buscar la manera de aprovechar estos servicios para que más mujeres puedan dejar su doble jornada.

– De acuerdo, mas tenemos que recordar que ese servicio, en su mayoría, lo hacen las mujeres indígenas o migrantes, y lo hacen bajo una precariedad económica y violencia laboral. ¿Qué políticas públicas implementarías para atenderlas?

en ese momento se te satura la mente y no puedes creer que para cada cosa siga habiendo más problemas. te desesperas y se te sale el comentario xenófobo de que los migrantes deberían regresarse a sus países.

– No puedes hablar así de las personas migrantes, estamos ante una crisis humanitaria, estamos hablando de Derechos Humanos.

te molestas y respondes casi gritando que deje de violentar tu libre expresión. volteas a verle con enojo y te vas caminando hacia la entrada del Congreso. justo antes de pasar por la puerta, escuchas:

– Frente a tantas realidades, y tu desconocimiento de ellas, ¿qué le da derecho a personas como tú, de ser voceras y representantes en la política?

no volteas y sigues caminando, pero esta vez con el ceño fruncido y los ojos a reventar por la cólera. nunca vas a reconocer tus errores, ni tu falta de sensibilidad a otras realidades.

– No sientas molestia, sino vergüenza.

 

Nota de la editora: este texto tiene un uso arbitrario de las mayúsculas, decidido así por su autor y respetado por la mesa de redacción de Vertebrales. Asimismo, la imagen que acompaña al texto no fue elegida por el autor sino por la dirección editorial de este medio.

gregorio reyes

cada vez vivo más en la incomodidad, de vez en cuando en el entusiasmo, pero siempre en el movimiento. hoy, trabajo la organización, la movilidad activa, la política del encuentro, la identificación disconforme, y me trabajo continuamente la empatía y el respeto. mañana, veremos.

integrante de Wikipolítica Nuevo León.