Monterrey y la entropía

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La situación actual nos debe apremiar a aplicar estas herramientas para no perder lo positivo y que por décadas ha distinguido a esta ciudad. Pensar en detener la entropía en el país, en la región, sería pretencioso, pero podemos empezar por lo más cercano. 

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¿Le ha pasado que hay temporadas, rachas en las que una llanta se poncha, alguien le choca el carro, se descompone algún aparato electrodoméstico y, aunado a esto, se encuentra en una situación personal difícil? Pues al parecer todo está relacionado con una fuerza llamada entropía.

Este concepto es un término de la física utilizado para explicar el desorden de un sistema. Su uso se ha extrapolado al ámbito gubernamental, social, emocional, entre otros. Sin intentar minimizar lo complejo del término, lo podría resumir como la energía que surge de un sistema, que hace que exista un primer desorden que lleva a otro subsiguiente. Si lo quisiéramos visualizar en forma muy simple es como cuando aventamos una piedra a un lago en calma y se crean ondas.

Una de las funciones de las instituciones académicas, políticas o sociales, es mantener el orden dentro de una estructura y ayudar a detener la entropía; sin embargo, en ocasiones parece que fuera lo contrario y que éstas contribuyeran al desorden. Solo basta mirar el pasado inmediato en nuestra ciudad y podemos hacer un recuento de lo que pudieran ser las piedras detonantes de las ondas del lago, que casi nunca está calmado: corrupción e impunidad, abuso de autoridad, programas de la televisión local de calidad paupérrima, mala planeación y operación vial, violencia doméstica, comentaristas deportivos que incitan a la humillación y a la revancha. Todo esto aunado al énfasis de la violencia gráfica en medios y la incertidumbre que causa la llegada de un nuevo gobierno.  Pese a todo, la actitud de los ciudadanos para buscar su bienestar y felicidad, es lo que ha permitido dar la vuelta en muchas de las situaciones más graves que se han vivido.

Esta actitud, esta forma de ver el mundo es lo que situó a Monterrey como una de las diez ciudades más felices a nivel mundial según National Geographic en el 2011 y en el 2015. Las razones de esta posición fueron las estrechas relaciones familiares y de amistad, la fe católica de una mayoría, la vida al aire libre y el sentido del humor, herramientas que según los estudiosos conducen al bienestar y la felicidad. 

La situación actual nos debe apremiar a aplicar estas herramientas para no perder lo positivo y que por décadas ha distinguido a esta ciudad. Pensar en detener la entropía en el país, en la región, sería pretencioso, pero podemos empezar por lo más cercano. 

¿Qué le parecería fomentar una energía positiva propia y comunitaria a la ciudad? Para empezar podemos seguir los reglamentos y evitar los sobornos. Por otro lado,  ¿cree que habría cambio si en las pláticas y reuniones a las que asistimos le ponemos un alto a la burla del otro?, ¿o si al menos una vez al día mientras manejamos le cedemos el paso a un conductor que nos esté pidiendo permiso?, ¿y si nos fijamos en los peatones necesitados de apoyo?, ¿si nos involucramos en el urbanismo participativo? ¿si cuidamos más a nuestras relaciones y hablamos más con nosotros mismos?  

La entropía existe y mueve al universo. Físicamente no se puede revertir, pero humanamente hay posibilidad de que al generar actitudes positivas que se contagien, se multipliquen y aminoren el impacto de lo negativo que se puede vivir en esta época. Hay posibilidad de que las actitudes positivas practicadas con frecuencia generen virtudes que en su conjunto impactarían positivamente a la sociedad.

El filósofo taoísta Zhuangzi dijo “el mundo es un conjunto de palabras, sentimientos y eventos interrelacionados que están constantemente transformándose unos en otros”. Nosotros somos parte de este mundo, de esta ciudad donde nacimos o donde escogimos vivir y de su transformación. Sirvamos de contención cuando más se nos necesita; influyamos positivamente desde donde estemos para recordar que sí es posible revertir las olas, que sí es posible un Monterrey con bienestar.

Rocío Saucedo

Estudió Comunicación con Maestría en Periodismo Especializado en el Tec de Monterrey. Ha sido profesora en el ITESM en las áreas de comunicación y periodismo y laboró durante 15 años en la Universidad Virtual, del Tecnológico de Monterrey. Durante los últimos años se ha enfocado al estudio de la teología, desarrollo humano, actitudes positivas, felicidad y bienestar. Es madre de familia, y ha estado involucrada en varios proyectos de voluntariado social. Actualmente, trabaja en el área administrativa en una firma de consultoría en estudios de mercado. Una de sus grandes aficiones es la vinicultura y desde hace tres años está incursionando en el mercado vinícola con una línea familiar de tintos llamada Los Cuatro.