Monterrey no es Ersilia

Si nos aventuramos a responder, encontraremos que esta ciudad es gobernada por los autos y ello se extiende a la vida pública, se construyen vialidades, se dividen barrios, se rompen aquellos hilos que las unían, las personas se van y la ciudad se transforma en un patrón difuso que no propicia los encuentros.

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La ciudad son hilos que se entrelazan.

Ersilia es una ciudad invisible descrita por el escritor Italo Calvino. En ella, las relaciones sociales de la ciudad se entrelazan por medio de hilos. Cuando los hilos son tantos que nadie puede caminar, la ciudad decide dejar sus casas y comenzar de cero. A lo lejos, solo se observan las conexiones, patrones, viajes, lo que fue su vida.

Estos hilos se construyen caminando, sin embargo, Monterrey es un caso diferente. Aquí nadie advirtió que estos hilos se tensaban, se rompían y en muchos casos parecían no existir. La ciudad se construyó de forma orgánica, las personas se conectan en una red social tangible y los hilos comienzan a formarse por medio de las calles y aceras de la ciudad. Los peatones y la acción de andar es lo que le da a la ciudad una sensación de estar viva. La calle, se convierte en un punto de encuentro, las recorremos y descubrimos sitios interesantes, realizamos actividades cotidianas como ir a la parada de autobús o tan políticas como protestar por el precio de la gasolina, todo ello se lleva a cabo aquí, el espacio público por excelencia.

Pero en esta ciudad, los hilos como metáfora de la calles y aceras de la ciudad, parecen no tener destinos claros, las personas no se encuentran, no dialogan o tal vez no caminan lo suficiente por ellas, ¿alguien lo sabe? Si nos aventuramos a responder, encontraremos que esta ciudad es gobernada por los autos y ello se extiende a la vida pública, se construyen vialidades, se dividen barrios, se rompen aquellos hilos que las unían, las personas se van y la ciudad se transforma en un patrón difuso que no propicia los encuentros.

Sin embargo, tiempo atrás, los barrios fundacionales se vivían de otra manera y los hilos parecían conectar a las personas y su estilo de vida. La tienda de la esquina, las comidas de barrio, locales comerciales de primera necesidad, parques, cafés, amas de casa platicando en las aceras al ritmo de su mecedora preferida, en estos espacios de vida, se formaban pequeñas Ersilias. La vida parecía correr a otro ritmo; se construía una ciudad invisible por encima de las calles, banquetas y los hilos construían comunidad.

Si la ciudad de Monterrey desapareciera y solo quedaran los hilos a los que se refería Calvino, no podríamos encontrar con facilidad estas conexiones. Los barrios fundacionales parecen desaparecer, las calles de la ciudad están atiborradas de autos, las banquetas parecen inexistentes, los cruces peatonales no están señalizados, no existe un respeto al peatón y todo ello dificulta los encuentros.

Por ello es por lo que las calles deben ser rescatadas en esta ciudad y convertirse en un vínculo de conexión por el cual podemos circular vívidamente. Esto quiere decir que sea abierto para todos, conocido por todos y respetado por todos. Espacio donde se dialogue, conviva y donde descubramos la diversidad de la ciudad en la que vivimos. Alentándonos a vencer los prejuicios de quienes son distintos a nosotros.

Recuperar las aceras y reconocer su importancia para las interacciones sociales, hacer lo contrario es una idea destructiva. Por más modestos y dispersos que sean los contactos en las aceras, ahí es donde se encuentra la vida pública. Monterrey no es una ciudad invisible de Calvino, pero parece desdibujarse cuando la describimos desde el peatón. Ahora lo sabemos; Monterrey no es Ersilia, pero tal vez ese sea el camino para volver a encontrar nuestra ciudad.

Las personas se conocen caminando.

Pedro Ramírez

Arquitecto, Urbanista y profesor. Apasionado de las ciudades y la movilidad.

4 comentarios en “Monterrey no es Ersilia

  1. Excelente artículo…desde hace tiempo pensé lo mismo: nos urge recuperar nuestra banquetas, y así reencontrarnos unos a otros como seres que compartimos una misma ciudad.
    Espero que su artículo sea el.primcipionde una gran campaña por recuperar la armonía y fraternidad entre los habitantes de esta gran ciudad.
    Felicidades!!

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