Mis tortillas sin glifosato, por favor

El glifosato es el principal activo de numerosos herbicidas agrícolas, fue desarrollado en 1974 por Monsanto. En marzo de 2015 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó al glifosato como carcinógeno.

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La tortilla es un alimento infalible para mí, y creo que también lo debe ser para los millones de personas que habitan este país, aunque claro, siempre hay excepciones. Pero sinceramente no he conocido a nadie que le haga el feo a unas “tortillas recién hechecitas y de rancho”, ¡de esas hechas a mano y de puro maíz! La manera artesanal de preparar este alimento ancestral forma parte de la identidad cultural mexicana, sin embargo, la tortilla industrializada es la que a diario ocupa el lugar estelar sobre la mesa.

Según el análisis Caracterización del consumidor de tortilla en el Estado de México, en el 2010 el consumo de tortilla en el país se calculó en 6.9 millones de toneladas, con un valor de 72,481 millones de pesos. Los mexicanos consumen entre seis a ocho tortillas de maíz diarias, el consumo está inversamente asociado con el ingreso: hay mayor consumo con menores percepciones económicas.

Hace unas semanas, llamó mi atención una nota del sitio consumidoresorganicos.org (ACO), en la que se reportaba que en muestras de harina de maíz blanco y amarillo de la marca Maseca, se encontraron residuos de glifosato y organismos genéticamente modificados (OMG). Las muestras fueron recolectadas de diferentes partes de México y posteriormente analizadas por laboratorios del Health Research Instituto en Iowa, Estados Unidos, bajo el método FAO1. Además, hay una clara correlación, a mayor porcentaje de OGM, mayor concentración de glifosato.

El glifosato es el principal activo de numerosos herbicidas agrícolas, fue desarrollado en 1974 por Monsanto. En marzo de 2015 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó al glifosato como carcinógeno. En agosto de 2018, un jurado de California declaró responsable a Monsanto ante una demanda por US$ 289 millones, presentada por un hombre que asegura que los herbicidas de esta compañía le causaron cáncer. Recientemente, The New York Times, publicó una nota en la cual informa que se encontraron residuos del polémico herbicida en cantidades alarmantes, en los cereales de la marca Quaker y Cheerios.

Este tema me parece de vital importancia, puesto que la situación atenta en contra de la salud de millones de personas, incluida la mía. El simple hecho de imaginar los posibles efectos negativos ¡me dio escalofríos! y no exagero, el debate entre las autoridades sanitarias y los empresarios de agrotóxicos está envuelto en una controversia que transmite total desconfianza. Por lo que, busqué comunicarme con la Maestra Mariana Ortega Ramírez. Ella es miembro de la ACO, y coordinadora de la campaña “Yo quiero mi tortilla 100 por ciento nixtamalizada”. Por medio de una entrevista vía telefónica, mencionó que los residuos de glifosato en las harinas de maíz de Maseca están por debajo de los límites que las autoridades establecen como alarmantes, aun así, en niveles mucho más bajos, se podría presentar síntomas de hígado graso. También añadió que a través de campañas buscan crear conciencia en los consumidores para que éstos exijan a las empresas que informen en sus empaques si los ingredientes que utilizan son transgénicos o no.

Nuestra soberanía alimentaria y la extensa diversidad del “emblema nacional” también peligran.  El maíz es el cultivo más importante en México, sin embargo, somos uno de los países donde más se importa el grano. Maseca dejó de ser “el maíz de esta tierra”. Esta empresa es la principal productora de harina de maíz en México, pero utiliza en su mayoría grano transgénico que proviene del extranjero, principalmente de Estados Unidos.

Debemos comenzar cuanto antes a tomar acciones al respecto, lo que está envuelto, merece especial atención. ¿Cuáles podrían ser algunas acciones? Un buen comienzo puede ser dar preferencia a consumir tortillas hechas con maíz mexicano, revisar el etiquetado y exigir transparencia a las empresas  respecto a los ingredientes de los alimentos que comercializan, asimismo acercarnos a organizaciones confiables que estén en pro del consumidor.

Lena Cervantes

Coach en cambio de hábitos. Amante de la naturaleza. Me gusta vivir simple y libre. Creadora de @simpleylibre

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