Mis queridos mosqueteros:

Los he tenido muy presentes en estos días pues me ha asaltado una duda existencial, sí, existencial. ¡No se rían! Ya saben que pueden tener un hijo así, con todo y palabras domingueras. De nada vale que me digan que no tendrán hijos.

“No se burlen de sus compañeros, nunca”, ¿recuerdan ese consejo? Primero fue sobre su físico y ya después, sobre su orientación sexual. Infundirles el respeto a los demás fue un aspecto fundamental en su educación.

En casa nunca hablamos de “locas” o “marimachos”, no utilizamos expresiones de ese estilo, ni han sido motivo de chistes o bromas. 

¿Por qué les escribo sobre esto? Lo que sucede es que ante la avalancha de información que recibimos en junio, mes de la diversidad sexual, me he estado preguntando de qué manera han defendido sus convicciones. ¿Cómo han tratado el tema cuando están con sus amigos? ¡Esta es mi gran duda!

Me consta que expresar lo que pensamos no es un camino fácil y que incluso a veces nos topamos con reacciones incomprensibles.

Recuerdo, Adriana, cuando llegaste sorprendida después de una visita escolar en la primaria. Fueron a una exposición de fotos que una semana antes habíamos recorrido en familia. —Mamá, nos tuvieron que sacar porque los niños y las niñas se estaban riendo, pero no entendí por qué—, me comentaste. En las imágenes aparecían algunos desnudos parciales.

Te expliqué que a veces las personas no tienen mucha información y reaccionan de esa manera ante lo que no conocen o que les han dicho que es malo, aunque no sea así. 

Tal vez muchos de tus compañeros no habían recibido educación sexual en casa. Supe de papás que les tapaban los ojos a sus hijos, cuando en alguna película aparecía alguna escena de sexo o con una persona desnuda. 

Una situación similar ocurre con la diversidad sexual, donde el mismo desconocimiento y los prejuicios generan agresiones verbales o incluso físicas hacia quienes manifiestan abiertamente su orientación sexual. 

Me parece increíble que tanta tecnología e información, no impida el empleo de expresiones e imágenes que denigran a las personas por su sexualidad. 

Hace unos meses comentamos Marco y yo, el peligro que enfrentaban unos muchachos musulmanes que además son gays, al aceptar salir retratados en un reportaje de National Geographic que vimos en Instagram.  ¿Pueden creer que todavía existen setenta países donde pertenecer a la comunidad LGBT+ es ilegal, se castiga con la cárcel e incluso hasta con la pena de muerte?

Y aun cuando México es un país donde la Constitución protege a los ciudadanos contra la discriminación por su orientación sexual, sabemos que aunque no se les encarcela, sí se les niegan sus derechos.

Vuelvo a mi gran duda, Adriana y Marco, ¿cómo han reaccionado cuando el arcoíris se ha apoderado de las calles y de las redes sociales? Seguramente lo han resuelto, pero quisiera saber de qué manera lo han vivido. Espero que me lo puedan compartir pronto. 

Sin duda será tema la próxima vez que nos veamos.

Saben que estoy muy orgullosa de ustedes y espero que el respeto por los demás continúe como una constante en sus vidas. Y que, cuando se presente, combatan cualquier tipo de  discriminación sexual.

Me parece que están claras sus ideas. Marco me lo reafirmó cuando me acompañó a la película “Llámame por tu nombre” que cuenta la historia de una relación entre dos jóvenes. Al final compartimos el punto de vista: mamá, lo que vimos es una historia de amor… así, sin más calificativos.

LsQMmmmmm

Su mera mamá 🙂

Luz Aurora Fierro Beltrán

Vivo en Monterrey, soy zamorana de padres sinaloenses. Mis raíces michoacanas están presentes en mis gustos y costumbres. Me encantan las fresas, los chongos, el chile en polvo y el chinchayote. Defiendo la generosidad y actitud de los regiomontanos. Promuevo las expresiones culturales de nuestro país. Soy comunicadora de profesión.