María “la bailadora”

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Y así, rondando los 80 años con 9 hijos, 19 nietos, 10 bisnietos, un cachorro chihuahua llamado Feliz y un par de ninfas a quienes por las mañanas les silba y platica con ellas como si le entendieran, María Carrizales es el vivo ejemplo de trabajo, esfuerzo y ligereza con los que se debe llevar la vida, predicando con la unión y el bienestar familiar.

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La última vez que bailé con ella fue en un momento de los más felices de mi vida: el día de mi boda y, como ya es costumbre, no pudo faltar la pieza en el centro de la pista abrazado de María; ella es mi abuela y esta vez, además de lo mágico del momento, el baile tuvo más sentimiento que nunca y no porque fuera mi boda, sino porque sabíamos que podía ser el último. No dijimos nada, pero al apretarnos fuertemente sentimos ese amor, el mismo amor que ha repartido para toda la familia.

En un par de días se sometería a una operación de rodilla, justo el día que salíamos de luna de miel mi esposa y yo.

María es muy fuerte, tan fuerte que, hace como 10 años, la sometieron a una operación a corazón abierto, fueron días de mucho miedo en la familia por la delicadeza de la situación; quién iba a pensar que justo una semana después de la operación, mi abuela María saldría a bailar a la plaza del centro de Guadalupe, a uno de esos bailes de la tercera edad. “Bailando no se oxida el cuerpo”, alguna vez me dijo; después de la operación, sintió que volvió a nacer y la muy lista, desde entonces, se festeja dos veces al año.

Desde un huapango, norteña, cumbia, danzón, cualquier canción que a ella le gusta nunca ha dudado de hacerme una seña con la mirada y yo entender que es momento de bailar; pero no siempre se puede, a veces hay días y momentos en los que hay que trabajar, que es una de las otras cosas que he aprendido de ella.

Como ya es costumbre desde hace más de 40 años, durante la temporada navideña mi abuela se instala en la plaza de Juárez y la patria con su puesto de venta de todo tipo de piezas del nacimiento: José, María, el niño Dios, los tres Reyes Magos, pastores, pinos, luces navideñas, piñatas, etc.

Desde que tengo memoria, la época decembrina para nuestra familia, incluyendo a mis padres, se ha convertido en una temporada de trabajo además de una especie de tradición familiar, donde hasta el día 24 y 31 de diciembre son laborables y después de la jornada se festeja. Esa temporada y ese lugar es de lo que siempre habla mi abuela, se prepara todo el año haciendo pequeñas piñatas, desde el mes de julio hasta diciembre, ir a la casa de la abuela y encontrar piñatas por todos lados es costumbre, globos cubiertos con periódico, engrudo, papel de china y así, mi abuela para diciembre ya tiene más de 600 piñatas para la temporada.

No importan las condiciones climáticas, el cansancio, las malas ventas, lo único que importa es tener buena actitud y, además, esos veintitantos días seguidos en los que dura la temporada, ella siempre llega a las 8 am y se va casi a las 11pm o pasadas, sin faltar un solo día.

Ella es la voz de la experiencia, la voz de una mujer que supo enfrentar la vida y sembrar amor aun en los tiempos más difíciles para mis padres y para ella; mi abuelo justo dos meses antes que yo viniera a este mundo se nos adelantó en el camino, qué sorpresas de la vida, se fue un Iván García González y nació un homónimo, Iván García González.

Ella siempre me cuenta la historia del día que mi abuelo alguna vez me cargó, porque cargó a mi mama embarazada, siempre tiene algún recuerdo en su mente que contarme para así narrarme alguna historia de la vida de mi abuelo o de alguien de la familia.

Y así, rondando los 80 años con 9 hijos, 19 nietos, 10 bisnietos, un cachorro chihuahua llamado Feliz y un par de ninfas a quienes por las mañanas les silba y platica con ellas como si le entendieran, María Carrizales es el vivo ejemplo de trabajo, esfuerzo y ligereza con los que se debe llevar la vida, predicando con la unión y el bienestar familiar.

Supe que la operación fue todo un éxito y que ya está empezando a caminar. El doctor le dijo que la operación era para que caminara, no para que se quedara sentada… pero qué va, si quedarse sentada es lo que menos ha hecho mi abuela.

Hoy por la mañana me llegó un mensaje al celular a las 7:20am acompañado de una imagen de un osito con un corazón que dice “Buenos días “. Dejó en claro en su mensaje que ya está en su casa y que, sobre todo, los nietos pasáramos a visitarla.

Hoy seguro bailamos, pero será la canción que ella quiera.

Iván García González

Licenciado en Lenguajes Audiovisuales, egresado de la Facultad de Artes Visuales UANL, Director y Cinematógrafo en diversos proyectos tanto en cortometrajes, videos musicales y producción publicitaria de marcas reconocidas a nivel nacional. Actualmente, es maestro de Producción Audiovisual en Artes Visuales UANL, además de ser director en Elevados Films, casa productora con sede en Monterrey.