Luz

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Este 8M mis primas y mis tías irán conmigo por primera vez. Marcharán con el miedo a cuestas, pero lo harán porque nos han hecho suficiente daño y no lo permitiremos más.

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Me llamo Mariel González Gallegos, tengo 25 años, soy bibliotecaria y mis papás me van a estar buscando.

Me repito eso constantemente, me lo repito para poder tener la fuerza para salir de mi casa. En un país en el que 10 mujeres son asesinadas, me empiezo a hacer a la idea de que yo puedo ser la próxima; con terror meto a mi mochila un sacacorchos afilado que fingirá ayudarme cuando me toque.

Todos los días me despierto con otra noticia, más mujeres asesinadas. Es tanto el miedo que, en ocasiones, pongo un cuchillo debajo de la almohada y lloro hasta quedarme dormida, lloro hasta que, al siguiente día, se me nota tanto llanto en la cara.

Después escuché a mis amigas, a las mujeres indignarse, incluso escuché a mis alumnas de sexto de primaria, a tercero de secundaria, discutir sobre la situación de las mujeres. Ese miedo empezó a convertirse en rabia, la rabia que las zapatistas llaman rabia organizativa.

Comencé a despertarme con energía, con más ganas de entrarle a la lucha porque quiero seguir recibiendo abrazos en mi trabajo, quiero seguir encontrando notitas de amor mutuo que mis alumnas me dejan en mi libretita. Sigo para que no tengan que soltar mis mismas lágrimas, y de hacerlo tengan un hombro en donde recargarse.

El año pasado las mujeres zapatistas nos dieron una lucecita. Ese 17 de marzo del 2019 nos juntamos en un encuentro de mujeres que luchan, nos escuchamos hablar, empezamos a hacer comunidad.

Ahora, cuando llegamos a las marchas, reconocemos más caras que antes. La violencia en nuestro país nos ha marcado tanto, nos ha dejado tan destrozadas en la primera plana, que ahora gritamos más fuerte. En esos momentos oscuros, es cuando sacamos nuestras lucecitas y nos juntamos a leer en voz alta literatura por nuestrxs niñxs desaparecidxs, la prendemos y organizamos coros cantando música escrita por mujeres, nos iluminamos haciendo cursos de defensa personal o de aquello que sabemos.

Este 8M mis primas y mis tías irán conmigo por primera vez. Marcharán con el miedo a cuestas, pero lo harán porque nos han hecho suficiente daño y no lo permitiremos más. Marchamos porque no queremos escuchar ni leer en los periódicos los nombres de nuestras niñas. A las que cuidamos, educamos, abrazamos todas las mañanas. A veces cuesta mantener prendidas nuestras velitas, a veces no podemos prenderlas solas, a veces todavía tenemos que llegar a la cama a llorar. Cuando yo siento que ya no puedo más, que estoy muy cansada… repito:

Luz Verónica, Sara, Luna, Maya, Natalia, Sofía, Evelyn, Carolina, Claudia Emilia, Mónica, Rebeca, Ana, Kathia, Mariana, Aidé, Deyla, Renta, Ana Clara, Marifer, Elena, Aleida, Melissa, Verónica, Lorena. Son mujeres, hermanas. Y si me llegan a faltar, las vamos a estar buscando.

Mariel González Gallegos

Feminista. Bibliotecaria. Miembro del colectivo Polifonías. Se presentó ante Defensa Zapatista como lateral izquierda.