Los “correctivos” para homosexuales

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Sacrificando su integridad por ir de acuerdo al guion social, familiar e incluso laboral, se entregan atónitos a estas dudosas prácticas donde el método para quitarles lo gay es deshumanizarlos. No eliminan el “sentimiento gay”, eliminan la personalidad entera del tratado.

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Según el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) existen “profesionales” de la salud, terapeutas e incluso instituciones académicas que llevan a cabo Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual e Identidad de Género (ECOSIG), prácticas fraudulentas que violan los derechos humanos de las personas LGBTQ+, al afirmar que la orientación sexual o identidad de género principalmente de niños y adolescentes se puede “arreglar”, viéndola como un error, como un desperfecto, y al mismo tiempo, creando un daño emocional y algunas veces físico al presunto paciente. Incluso en una encuesta reciente del CONAPRED el 15.2 por ciento de las personas entrevistadas reportó que durante una atención médica se les sugirió curar dicha condición homosexual

Estos esfuerzos de conversión van desde violaciones correctivas, tortura física y psicológica, electroshock, pláticas terapéuticas, tratamientos hormonales, esterilizaciones, cirugías y abuso verbal.

Psicólogos, coaches de vida, sacerdotes o algunas personas que juran haberse quitado lo gay (¡aja!) venden estas prácticas, incluso por redes sociales, prometiendo “curar” al homosexual, quien en su mayoría, incitado por el contexto homófobo de nuestra sociedad conservadora, es derivado hacia estas fraudulentas terapias. Sacrificando su integridad por ir de acuerdo al guion social, familiar e incluso laboral, se entregan atónitos a estas dudosas prácticas donde el método para quitarles lo gay es deshumanizarlos. No eliminan el “sentimiento gay”, eliminan la personalidad entera del tratado.

Según un reportaje de Ruido en la red, hay organizaciones como VenSer, que mediante mensajes de Whatsapp lo primero que cuestionan al interesado es si desea quitarse la homosexualidad. Mediante llamadas telefónicas, psicólogos con cédula ofrecen ¡quitar “el sentimiento”! Así es, para ellos ser gay es un sentimiento, estos pseudoprofesionales parece carecer de otro: la empatía.

Aunque estos tratamientos aseguran que tienen su base en la psicología, hacen ver a esta ciencia cual concepto ambiguo de la mercadotecnia. Están totalmente sustentados en creencias religiosas, desde el principio de que la homosexualidad es algo no natural, tal como lo define la mayoría de sus congregaciones. Incluso se manejan de manera similar a los grupos de Alcohólicos Anónimos y de cuarto y quinto paso, donde te privan de tu libertad, comida y sueño por algunos días para, mediante supuestas regresiones, convencerte que hubo un instante en tu infancia en el que tuviste un quiebre, algún abuso sexual, que insisten debió ser por un familiar y que el resultado de ese daño es la homosexualidad. Esto es totalmente falso y contradice los principios de una terapia psicológica donde es el paciente quien decide de qué hablar y cuando interiorizar. Asociaciones como ésta cobra hasta 900 pesos por 50 minutos de sesión, cantidad equivalente a una consulta con un médico especialista. 

Aunque parezca trillado, desde 1990 la Organización Mundial de la Salud negó que la homosexualidad sea una enfermedad y si de algo estamos seguros es de que no se elige; la orientación e identidad de género no son decisiones,  aunque el ejercicio de la sexualidad de cada uno sí lo sea. El mismo Papa Francisco recién declaró que si algunos padres ven una “tendencia” homosexual en el hijo deberían llevarlo a un psiquiatra. Las palabras del presunto representante de Dios en la tierra no son para tomarlas a la ligera, ya que alientan a las familias a llevar a sus menores a terapias de conversión y por ende a lamentables consecuencias psicológicas. Además de que la homosexualidad no es una tendencia, igual como las ECOSIG que dicen que es un sentimiento o un quiebre.

Solo tres países del mundo han prohibido estos ECOSIG: Brasil, Ecuador y Malta. Algunas comunidades autónomas de Madrid y Valencia también las prohíben. El 4 de octubre pasado la Senadora de la República Citlali Hernández Moro, de MORENA,  promovió una iniciativa que modifica el Código Penal Federal y la Ley General de Salud, con la finalidad de establecer penas de cárcel de hasta tres años para quienes participen en actividades que buscan “curar la homosexualidad” contra la voluntad de una persona, y  que los profesionales de la salud que imparten estas “terapias” pierdan su registro. Dicha iniciativa está por ser votada en el Senado.

En una época donde pareciese que comienza a valorarse el título de un psicólogo, es imperativo dignificarlo ahora que nuestra ética como profesionales de la Salud está en tela de juicio por la postura de algunos integrantes de la profesión hacia la comunidad LGBTQ+. Tanto universidades como maestros y egresados tenemos la oportunidad de resolver el dilema propio acerca de que si estamos a favor de la diversidad sexual o a favor de la represión psicológica… para esto último, sería mejor guardar nuestros divanes e inscribirnos a alguna pastoral.

Miguel Bretón

Licenciado en Psicología. Ha sido docente de materias humanistas, creador de una radio web y de un grupo de expresión llamado Puntos Suspensivos. Se considera rockero de nacimiento, agnóstico y un constante cazador de preguntas, siempre insatisfecho con las respuestas.