Lo que no dice la palabra sobreviviente

Lo que siguió no se pronunció. Habían pasado los meses y no había noticias. Yo sabía que se decía "desaparecido", pero la palabra no se pronunciaba.

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He querido escribir sobre esto pero no me atrevo. Las palabras se quedan cortas y las que hay no atinan a lo que realmente se quiere decir. El lenguaje no nos da.

Hace años, cuando estudiaba la carrera, me tocó investigar el tema de los desaparecidos durante la dictadura en Argentina. Me recuerdo conmovida por las Madres de la Plaza de Mayo. Esa entereza, esa resistencia revolucionaria. No se me olvida que mientras navegaba por la web me encontré con una página donde se podían ver las fotos de los desaparecidos y sus semblanzas. Lo tengo tan clavado en la memoria porque en aquellos tiempos pensaba que esas eran cosas del pasado. Me había tocado vivir en San Pedro Garza García, el municipio más seguro de todo México.

Aún no sé en qué momento el pasado nos alcanzó. No lo veía venir. Tal vez me falle la memoria, pero fue un 28 de julio de 2010 cuando recibí esa llamada. Me hablaba un amigo para decirme que algo le había pasado a Quique, quien había sido mi novio por 7 años. Pensé en un accidente fatal y que estaría en el hospital. Pero no. En la colonia Independencia, ahí mismo donde está erigida la Basílica de Guadalupe, habían asesinado a Juan Camilo, un amigo, y a él se lo habían llevado. Pensé en un secuestro. Nos movilizamos, hicimos de todo pero la llamada del rescate nunca llegó.

Se hablaba entonces de un levantón y todo lo que eso connota. La reacción de la gente fue muy variada. Algunos querían que los enteráramos de cualquier novedad. Otros, con mucho sigilo, nos llamaron para contarnos de casos similares, que había que tener paciencia y que pronto aparecería. Otros se distanciaron. Sospecho que muchos lo daban por muerto.

Lo que siguió no se pronunció. Habían pasado los meses y no había noticias. Yo sabía que se decía “desaparecido”, pero la palabra no se pronunciaba.

De mí no se qué se dijo, pero advertía un dejo de lástima, de compasión. Me dijeron que las cosas pasan por algo; el tiempo lo cura todo; ya llegará el día en que te enamores y formes una familia; Dios sabe porqué hace las cosas.

¡Cómo me enfurecía que me dijeran eso! Me dolía. Con el tiempo entendí que la gente no sabía qué decir ante una realidad tan atroz. No hay protocolo, no hay pésame que dar. Había mucho miedo y sobre todo estigma. Quizá todavía lo hay.

Me parece que tampoco hay protocolo de duelo, más bien hay un duelo congelado. Ese que se detiene, puesto que no hay cuerpo que velar. Al final el corazón exige saber para encontrar la paz.

A la fecha me sorprende haber logrado sobreponerme a semejante cosa. Después de unos meses de no saber nada me mudé a Playa del Carmen. Mi vida se había puesto en pausa y no sabía qué otra cosa hacer. Terminé de escribir mi tesis de maestría a pasos lentos. Me costó mucho trabajo ver hacia adelante y continuar con mi vida. El rumbo era totalmente desconocido. Cuando se me terminó el veinte de mi beca busqué trabajo en una escuela a dos cuadras de mi casa. En mis alumnos volví a ver y sentir la confianza en el otro, la amistad genuina y pude contemplar esa chispa de ilusión que me hacia tanta falta. En el 2012 finalmente pudimos celebrar una misa en honor a Quique, después de que unos restos coincidieron con su ADN. Nos quedaron a deber la justicia y la verdad.

Hace casi un mes,  la placa con el nombre de Gustavo Díaz Ordaz fue removida en el metro de la Ciudad de México. Me parece un gesto amable, simbólico, pero que, como las otras palabras, se quedan cortas.

Admiro a quienes tienen la fortaleza de estar al frente de los principales movimientos sociales que exigen justicia por los desaparecidos. Pienso en la labor tan ardua de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León (FUNDENL) y muchas otras que siguen luchando por encontrar a sus seres queridos, al mismo tiempo que han creado comunidad y se han fortalecido los unos a los otros. Quienes dicen que somos víctimas se equivocan, somos sobrevivientes.

Lorena Siller

Obtuvo la Licenciatura en Humanidades por la Universidad de Monterrey y la Maestría en Estudios de Gènero y de las Mujeres por la Universidad de Austin en Texas. Aunque es regiomontana, radica en Playa del Carmen desde el 2010. Desde el 2006 es profesora de Bachillerato y actualmente prepara un proyecto de empoderamiento para niñas titulado Espacio Púrpura.

4 comentarios en “Lo que no dice la palabra sobreviviente

  1. Adam Lallana has warned Manchester United that Liverpool are on a revenge mission as they aim to strike first in their European showdown. United have won on their last four meetings. Liverpool winger Adam Lallana warns Manchester United his team are out for revenge in their Europa League clash

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