Las muchachas de la Roma

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Fíjate cómo son. Yo me llevé a la mía a Cancún y ahí estuvo todo el rato con su carota, quesque porque ella quería ir al rancho, al quince de su hermana, en lugar de disfrutar la playa, ¡ya quisieran muchas conocer el mar! La verdad, no piensan; además, ¿qué iba yo a hacer sin ayuda?

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-¡Me encantó Roma! ¿Ya la vieron? 

-Sí, La película me gustó, tiene muy bonita fotografía, aunque la verdad a ratos me aburrió; tanto ver a la muchacha haciendo quehacer, que ya me cansaba nada más de verla, ¡ah! y ese perro como ensuciaba. 

-Yalitza actúa super bien. 

-¿Viste que salió en la portada de Vogue ?  

-Sí, se veía linda, ya ves cómo las arreglan. 

Esto lo escuché en una plática de amigas. Comentamos sobre la nueva película de Alfonso Cuarón. La conversación con ellas después se desvió hacia las “sirvientas”, las “muchachas” como muchos nos referimos a las trabajadoras del hogar. Escuché comentarios como: de esas, como la Cleo de la película, ya no hay; ahora ya ni quieren de “quedada”, y si aceptan estar de planta, quieren salir desde el viernes.

Así siguió nuestra tarde de café,  comentando y contando historias de “muchachas”, algunos de estos relatos, a sus ojos, eran de ingratitud por parte de sus empleadas. Fíjate cómo son. Yo me llevé a la mía a Cancún y ahí estuvo todo el rato con su carota, quesque porque ella quería ir al rancho, al quince de su hermana, en lugar de disfrutar la playa, ¡ya quisieran muchas conocer el mar! La verdad, no piensan; además, ¿qué iba yo a hacer sin ayuda?

Esto me recordó la resolución que tomó la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) el pasado diciembre, sobre la obligación de otorgar la cobertura del Seguro Social a las trabajadoras del hogar, por considerar que no hacerlo es inconstitucional y discriminatorio.  

Esta resolución y también la película, me han hecho pensar en la injusta situación que viven estas trabajadoras. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), reporta que hay alrededor de 2.4 millones de personas en el país dedicadas a este trabajo, en su gran mayoría mujeres, se calcula que el 92 por ciento. Muchas de ellas son el único sostén para su familia. Es cierto que en algunos casos como el de Cleo, que son los menos, se vuelven como parte de la familia de su empleador; en general su situación laboral casi siempre es mala, con horarios extendidos, discriminación en su trato, sin servicios médicos, vacaciones y mucho menos jubilación. En nuestro país nos hemos acostumbrado a que ellas no cuentan como trabajadoras, sobre todo las que son de origen indígena.  

El ministro Pérez Dayán, ordenó que para el primer semestre de este año, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), deberá diseñar y ejecutar un programa piloto especial para otorgar esta prestación a las trabajadoras del hogar. Este nuevo programa debe dar facilidades a los patrones para inscribirlas. Por ejemplo, podrán hacerlo, aunque éstos no se encuentren inscritos ante el Servicio de Administración Tributaria  (SAT) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). El director del IMSS Germán Martínez comentó que se buscará que en un plazo no mayor a tres años, este sector tenga seguridad social. 

Nuevo León puede tomar la iniciativa haciendo campañas para promover esta resolución jurídica. Somos un estado pionero en la búsqueda de bienestar para los obreros y trabajadores; recordemos que los empresarios regiomontanos otorgaron beneficios como casa para los trabajadores antes que existiera el INFONAVIT.  Hay que buscar opciones, porque sé que no será fácil para los patrones de las trabajadoras de tiempo parcial, por 1 o 2 días a la semana, otorgar todas las prestaciones de Ley. Una alternativa sería por ejemplo, formar colectivos patronales para inscribirlas ante el IMSS.  También se podría diseñar algún instrumento para fomentar el ahorro y la educación.

Espero que esta nueva resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, además de la película de Cuarón, con sus premios y la mirada internacional hacia estas trabajadoras en los hogares mexicanos,  nos hagan recapacitar y empezar un cambio. Comenzar a preocuparnos más por su bienestar personal. Que no quede todo en buenas intenciones, o en el doble discurso de no hacer nada y comentar “así teníamos una muchacha en la casa, la queríamos un chorro”.

Marisela Barrios Mendoza

Nací y crecí en la Huasteca Potosina, soy regiomontana por adopción, vivo aquí desde hace 40 años; Monterrey ha sido mi casa. Aquí estudié, forme una familia y he encontrado amigos.  Soy agente de seguros; disfruto pintar, leer, escribir y opinar de lo que pasa a mi alrededor. Todo acompañado de una buena taza de café.