La voz de los normales

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“No es posible que esa gente piense que nos van a convencer, somos más la gente buena y la gente decente que esa bola de inadaptados.”

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“Compadre, les puedes decir a tus compañeros de clase y a tu maestra que no todos estamos a favor de lo que ellos quieren y apoyan, no todos estamos locos para pensar igual que ellos, nosotros somos gente normal. ¿Qué es eso de que estén a favor del aborto? ¿Qué es eso de que estén a favor de los jotos? eso no está bien compadre, eso es antinatural, así no nos educaron en la escuela y menos nuestros padres ¿apoco a ellos sí? ¿Apoco tú estás a favor de todo eso?”

A la mayoría de las personas nos pasa que, así como estos comentarios y algunos otros más subidos de tono, escuchamos en los lugares donde trabajamos o convivimos, donde nuestros interlocutores se sienten ofendidos porque aducen que solo la voz de los raros y raras está vigente en nuestros días, de diferentes formas y maneras, en manifestaciones, marchas, desplegados, programas de televisión, etc. “No es posible que esa gente piense que nos van a convencer, somos más la gente buena y la gente decente que esa bola de inadaptados.” Pero pareciera, dicen, que nos están invadiendo o se están reproduciendo.

Viene esto a colación porque este año me he dado la tarea de tomar algunos talleres de escritura en Casa Naranjos, que como su página lo dice, es un lugar para el encuentro y la colaboración, y que es parte del distrito Tec. Ahí es donde coincidimos personas de todas las edades y grados educativos, que tenemos distintas formas de pensamiento y nos podemos expresar de muy diferentes maneras con la publicación nuestros textos.

Pero veamos lo que dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: “intolerancia se define como discriminación y racismo”, así simple y llano, según otras acepciones la intolerancia tiene que ver con la falta de habilidad y voluntad de tolerar algo. En la intolerancia cultural no se aceptan costumbres y tradiciones de otras personas, de etnia, de otra comunidad, sexualidad, municipio, región o país.

Hay de casos a casos en la intolerancia; un ejemplo muy común es donde los padres investigamos hasta el menor detalle en el perfil de las amigas y amigos de nuestros hijos, que no vayan a ser raros en lugar de normales, casi ocupamos su curriculum vitae o su pedigrí para darles nuestra autorización de convivir. Pero aún hay ejemplos más extremos, como la agresión física porque la persona hostilizada es diferente, que se puede manifestar desde lesiones leves, graves o hasta la muerte ¿Qué pasa en todos esos casos?, que la persona intolerante ve todo eso como normal, lo que yo no soporto o no tolero es lo normal, los demás están mal y son bien raros.

Motivos para tener esa forma de pensar habrá muchos, me imagino. Me faltarían palabras para describirlos y cada quien tendríamos una idea u opinión, pero yo pienso que fuimos educados en diferentes familias, en diversas escuelas, con distintos maestros y en variados entornos socio culturales. Cuando es el caso, asistimos a iglesias que no son iguales las unas y las otras o tenemos diferentes creencias. Nos movemos o frecuentamos diferentes círculos sociales. Pero siempre habrá algo que nos haga caer inconscientemente en la intolerancia.

Entonces pudiéramos decir que se manifiesta mediante el acto de despreciar a una persona o grupo de personas por sus costumbres, orientaciones ideológicas, políticas, religiosas, sexuales, etc. La intolerancia es un comportamiento que no necesariamente se constituye como delito en todos los casos, aunque seguramente en muchos, lo bordea. A lo largo de la historia de la humanidad han sido numerosos los casos en donde una actitud intolerante de unos cuantos llevó a verdaderas tragedias. Y usted, ¿qué no tolera, estimado lector? ¿es usted de los normales o de los raros?

Miguel Angel Pinal

Mi esposa dice de mí que soy alegre, alborotador, divertido, soñador, trabajador, excelente conversador, buen hijo, excelente esposo y padre... y yo digo que soy respetuoso de las formas y los fondos, seguidor de la política nacional desde niño. Padre, esposo, amigo. De oficio, constructor.