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La voluntad de cómo vivir la muerte

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La voluntad anticipada apunta hacia la muerte digna porque no hay nada más digno que la voluntad de uno sea respetada. Si uno tiene derecho a decidir cómo vivir, ¿por qué no también decidir cómo morir?

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Todos tenemos derecho a la vida, de ahí que cada quien elige cómo vivirla y, en ocasiones incluso, cómo darle término a la misma. En el campo de los diagnósticos y tratamientos médicos existe el concepto y procedimiento de la voluntad anticipada, criticada por varios al confundirla con la eutanasia, es decir, con la práctica dedicada a ayudar a morir a alguien que así lo desee.

La voluntad anticipada es un documento firmado por algún paciente con diagnóstico grave o terminal, como por ejemplo cáncer o insuficiencia renal crónica, el cual se realiza en pleno uso de sus facultades mentales y con toda la información que requiere; en éste especifica que no desea que se le hagan procedimientos médicos extraordinarios para salvaguardar su vida. Únicamente recibiría cuidados paliativos, es decir, cuidados dedicados a amortiguar el dolor o el sufrimiento hasta el momento de su partida.

El procedimiento de la voluntad anticipada es poco utilizado, al menos en los hospitales de nuestra localidad, uno de los principales motivos para ello es el desconocimiento por parte de la población en general de su existencia. Otro factor importante que influye en esta cuestión es la confusión con la eutanasia. Ésta puede ser directa o indirecta.

Dentro de la eutanasia directa existe la forma pasiva y la activa. La diferencia entre ambas radica en que, en la forma activa, se ejecuta directamente una acción para cortar la vida, y la forma pasiva se trata de suspender los tratamientos que apuntan a prolongar la vida.

La forma indirecta es más compleja, puesto que además de tener como objetivo la administración de medicamentos dedicados a calmar el sufrimiento, también dichos medicamentos pudieran acortar la vida de quien los reciba. Entonces cuando prolifera un desconocimiento acerca de las especificaciones de estas prácticas, hasta cierto punto es justificable que existan confusiones. Como lo acabo de describir, la voluntad anticipada no tiene nada que ver a priori con la eutanasia; mientras una apunta a ponerle término a la vida, la otra se trata de decidir cómo vivir hasta que llegue la hora, es decir, rechazando los procedimientos extraordinarios.

Pero con esto viene adherido otro asunto que influye en el poco uso o conocimiento del procedimiento de voluntad anticipada: el aspecto legal. Por lo menos en el estado de Nuevo León no se encuentra regulada. En entidades como Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Colima, Ciudad de México, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Guanajuato, Nayarit y San Luis Potosí ya existe una ley sobre este respecto; en Nuevo León no se ha llegado a concretar a pesar de varias iniciativas de algunos diputados sobre ello. Al parecer el H. Congreso no se ha atrevido a tomar una postura firme ante esta situación.

Pero una luz se abre en el camino para esclarecer ciertas cosas. La perfilada para ser la próxima Secretaria de Gobierno, Olga Sánchez Cordero, durante el pasado mes de julio, declaró que se promoverá en todo el país una ley de voluntad anticipada para todas las entidades que aún no cuentan con ella.

Tal vez gracias a esta propuesta, se esclarezca el desconocimiento que existe y sea una opción más para quien sufre de alguna enfermedad grave. La voluntad anticipada apunta hacia la muerte digna, porque no hay nada más digno que la voluntad de uno sea respetada. Si uno tiene derecho a decidir cómo vivir, ¿por qué no también decidir cómo morir?

Carlos Llanes

Practica el Psicoanálisis en la ciudad de Monterrey, miembro fundador titular de Vía Regia al Psicoanálisis, candidato a Doctor en Investigación Psicoanalítica por el Colegio Internacional de Educación Superior. Es miembro del comité editorial de la Revista Letra en Psicoanálisis, ha sido maestro en varias instituciones educativas, actualmente se encarga del Departamento de Psicología del Hospital Regional Monterrey-ISSSTE, es maestro de la Licenciatura en Educación y Gestión de Centros Educativos de la Universidad Metropolitana de Monterrey y atiende en consulta privada.