La Paz de un Buda

Y sin embargo, observad qué es lo que ha sucedido con ustedes, este hombre ni siquiera los ha escupido, y algunos estarían dispuestos hasta matarlo por lo que ha hecho.

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Un día un hombre pidió ser llevado ante el Buda y, para asombro de todos, cuando estuvo lo suficientemente cerca del maestro, sin menor preámbulo, le escupió la cara. Los discípulos de Buda no podían creer lo que acababa de suceder y, presos de cólera, cogieron entre varios al extraño.

De entre la muchedumbre salió un discípulo de Buda que se distinguía por su gran tamaño y por sus enormes músculos, y, lleno de furor, dirigiéndose a Buda le dijo: solo dame una señal y aquí mismo le doy su merecido a este cretino.

Buda no contestó. Se limpió la cara y dirigiéndose al extraño que lo había escupido le dijo: ¿tienes algo más que decir? El hombre avergonzado no contestó nada. Un silencio sepulcral descendió sobre todos los presentes y Buda agregó: ya que no tienes nada más que decir, entonces deja que prosiga mi camino. Y continuó caminado.

Hoy, dos mil quinientos años después, celebramos el día Internacional de la Paz. Pero ¿cómo se logra la Paz en el dos mil dieciocho? La historia de Buda nos da algunas pistas. Buda nos enseña que La Paz no se proclama, ni es transferible de maestro a discípulos. La Paz se gana paso a paso. Palmo a palmo. La Paz se construye solamente enfrentándonos al mundo día a día. A sus vicisitudes. A sus sorpresas. A sus frustraciones y sin sabores. Cuando Buda le pregunta al extraño que si tiene algo más que decir, está mostrando a sus discípulos que su Paz no ha sufrido alteración alguna. Les está diciendo: observad, este hombre ha venido hacia mí encolerizado, ha vaciado toda su rabia en mi cara y ¿qué ha pasado con mi Paz? Mi Paz no ha sido tocada. Sus secreciones han tocado mi rostro, sí, pero no han alterado mi Paz, porque si es alterada, entonces, no puede ser Paz. Y sin embargo, observad qué es lo que ha sucedido con ustedes, este hombre ni siquiera los ha escupido, y algunos estarían dispuestos hasta matarlo por lo que ha hecho.

La Paz de un Buda no es algo inalcanzable para nosotros. Pero más que una meta por realizar, es un autodescubrimiento. Es descubrir que la Paz está en mí. Realizar que Yo Soy Paz. Dicen que cuando alguien descubre su Paz interior, hasta las aves del cielo construyen sus nidos sobre semejante persona. En el mundo exterior no habrá Paz, mientras seamos incapaces de descubrir que la paz del Buda está en nosotros. Que la Paz Soy Yo.

Gustavo Luna

Mi nombre es Gustavo Luna, Estudié Ingeniería  Electrónica con Especialidad en Computación, en la UAM-I en la Ciudad de México. Tengo dos niños,  de 10 y 8 años, y me dedico completamente a ellos. Actualmente trabajo en un proyecto en mi comunidad de Educación en  Igualdad de Género, Integración Social y Cultura, llamado “Casa Wikibuda” dirigido a niños y niñas desde los 4 años en adelante.

2 comentarios en “La Paz de un Buda

  1. Gracias Gustavo!!! Cuánta verdad hay en tus palabras “descubrir que la paz está en mí” Yo la construyo y detruyo momento a momento . El proyecto “Casa Wikibuda” está en línea o solo es presencial? Me gustaría que mis hijxs tuvieran acceso. Saludos desde Monterrey.

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