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La otra epidemia

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Muchos me tacharían de exagerada, como si tratara de distraer del peligro inminente de la epidemia del COVID 19. Pero no puedo evitar pensar que la conmoción es así de exagerada porque nos mata a nosotros, los ricos, porque sabemos que la hambruna arrebata más vidas diariamente. Pero encima de todo, esto es insoportable, porque los mata a ellos, a los hombres.

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No puedo más que lamentar que el día histórico que se vivió en la marcha del 8M, y las vivencias del paro en el 9M que empezaban a colonizar nuevas reflexiones y posibles cambios, han quedado en el olvido. Todo parece tan lejano, la amenaza del coronavirus nos ha despojado de tanto. Me asusta no actuar a tiempo, me asusta pensar que esto nos seguirá matando aún cuando volvamos a nuestro mundo “añorado” cuando cese el confinamiento.

Hoy por hoy me siento frustrada por los mensajes machistas que han contaminado con memes de humor sobre la pandemia. Pero hay cosas peores. Una pandemia magnifica todas las inequidades ya existentes, qué preocupación.

En el artículo en inglés: El coronavirus es un desastre para el feminismo, del Atlantic, Lewis señala cómo los efectos de las medidas ante el coronavirus mandarán a muchas parejas a 1950, las mujeres perderemos mucha de la independencia conquistada. Esto, principalmente por la asimétrica labor que cargarán a cuestas las mujeres en las tareas de cuidado (de niños y enfermos) y del trabajo doméstico. En México, además nos preocupa la precariedad laboral de muchas mujeres que se desempeñan en el trabajo informal y que no tendrán protección así como la rampante violencia doméstica y las posibilidades limitadas de escudarse ante agresores en su propio hogar.

Las mujeres se mueren por cosas más prevenibles que un virus sin cura, pero a nadie le importa. Como prueba, tan solo en la epidemia del ébola entre 2013 y 2016 en Sierra Leona, hubo más muertes por complicaciones obstétricas que por la enfermedad misma. Esas muertes son altamente prevenibles, pero desgraciadamente son muertes invisibles, normalizadas. Por esto, debemos resistir la idea de que la perspectiva de género es una distracción, lo que hagamos o dejemos de hacer afectará las vidas de millones de mujeres y niñas en futuras epidemias. 

Muchos me tacharían de exagerada, como si tratara de distraer del peligro inminente de la epidemia del COVID 19. Pero no puedo evitar pensar que la conmoción es así de exagerada porque nos mata a nosotros, los ricos, porque sabemos que la hambruna arrebata más vidas diariamente. Pero encima de todo, esto es insoportable, porque los mata a ellos, a los hombres.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos publicaron un reciente análisis de casos de coronavirus, donde señalan que a pesar de que los hombres y las mujeres se infectan en proporciones similares, la tasa de mortalidad para los hombres es de 2.8 por ciento comparado con un 1.7 para las mujeres.

Sabra Klein, una científica de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, señaló que las mujeres luchan mejor contra los agentes infecciosos que producen enfermedades respiratorias. Hay algo en nuestro sistema inmune que nos hace más fuertes, más resilientes biológicamente hablando. Pero contra la violencia sexual y física no tenemos protección.

Una de las enseñanzas de esta cuarentena es que quizá tú no te mueras, pero tus acciones y tu estilo de vida podrían poner en riesgo a la población vulnerable. Si tan solo la trasladáramos así igualito, a darnos cuenta de que todos tomamos parte en la cultura que patenta la violencia letal…

Tenemos que abstenernos, distanciarnos de esa cultura tóxica. Hacernos conscientes de nuestros prejuicios, y basarnos en la ciencia para hacerle frente a esta otra epidemia también. 

Así como nos enojamos por que prohibían a los laboratorios privados hacer pruebas diagnósticas del Covid-19 por miedo a la distorsión de la realidad en el conteo de casos, así también deberíamos enojarnos por la resistencia a la tipificación del feminicidio que obra para diluir las estadísticas incómodas.

Una consejera de la Organización Mundial de la Salud, Ira Longini, ha estimado que el coronavirus infectará hasta un 70 por ciento de la población, esta cifra es muy cercana a la prevalencia del acoso o violencia que padecemos las mujeres.

Poco más de un mes de haberse implantado las medidas contundentes de distanciamiento social en México, se había llegado a los 300 muertos por causa del COVID-19. Apenas rozan con las muertes esperadas por feminicidio en este mismo tiempo. El virus es un ente ajeno y errático, lo otro se trata de dominación y aniquilación intraespecie.

Quisiéramos que el mundo se paralizara también para contar y evitar los feminicidios a toda costa. 

Pilar González

Ser social en deconstrucción, ñoña por convicción, artista de corazón. Profesora, investigadora y madre de ocupación, empresaria de hobby, amante del teatro musical. En mi otra vida fui médica. Fiel creyente del valor de la diversidad y la inter y transdisciplinariedad.