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La nueva normalidad ciudadana

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¿Así imaginamos el regreso?

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Tres realidades del Covid-19: Impacto, resiliencia e incertidumbre. Las dos primeras son parte del momento de la crisis, el aquí y el ahora; la incertidumbre se refiere al futuro, al regreso a las actividades que no sabemos con exactitud cómo será, aunque ya tenemos indicios.

La vida tal y como la conocimos no será igual y debemos aceptarlo. Ahora viviremos con la “nueva normalidad” que considera una serie de regulaciones que deberemos atender en las actividades sociales, laborales, económicas, educativas y culturales. Cambios significativos para evitar más contagios o exponernos a un rebote del virus, mientras no tengamos una vacuna.

Debido al Covid-19, en los poco más de tres meses que llevamos de resguardo domiciliario creamos un estilo de vida que al parecer, deberemos mantener: Sin socializar, trabajando diferente, añorando los abrazos, y con mayor apertura y sensibilidad a lo nuevo; sorteando el dolor y las dificultades.

Ahora llega el momento de regresar, por etapas y una serie de cuidados, pero ¿cómo será?

Muchas personas ya retornaron a sus lugares de trabajo y lo hicieron con cubre bocas, en horarios escalonados y en lugares habilitados para la sana distancia. Además, han tenido que atender los protocolos de acceso en sus lugares de trabajo. Previamente las empresas definieron puestos que pueden seguir desempeñándose en casa y los que son esenciales para tener presencia física; establecieron periodos de trabajo con y sin sueldo. El trabajo remoto será lo habitual y, por consiguiente, nuevas formas de contratación laboral.

Los comercios, iglesias y oficinas de servicios, deberán atender a capacidad limitada, se habla del 10 al 20 por ciento, y con estrictos protocolos de acceso. Ya no se podrá saludar ni de mano, ni pensar en besos o abrazos. No podremos ir al centro comercial solo para pasear, al menos por un buen tiempo.

Los eventos sociales y culturales tendrán que ser de pocas personas. También restringiremos la salida a restaurantes para optar por el servicio a domicilio.

Quizá, no podamos planear vacaciones o bien deberán ser sin excursiones o de grandes atractivos turísticos por temor a las aglomeraciones. Las fronteras estarán abiertas pero las restricciones por seguridad se ampliarán a temas de salud. Deberemos hacer una selección cuidadosa del lugar y medio de transporte a utilizar.

Las escuelas con modelos híbridos en horarios, modalidades y actividades. Los eventos con padres de familia por lo pronto suspendidos.

Los conciertos y eventos deportivos sin espectadores, transmitidos de manera remota. Aprenderemos a disfrutar el arte de manera virtual.

Nuestras actividades deberán evitar la cercanía personal y respetar la sana distancia como criterios de vida cotidiana. La tecnología seguirá siendo la gran aliada.

Quizá debamos intercalar periodos de cuarentena y de actividad. Los cubre bocas y termómetros formarán parte de nuestra indumentaria, así como las acciones para desinfectar.

Algunas profesiones revaloradas: Comunicación, desarrollo tecnológico, psicología, medicina de emergencia, comercio electrónico; muchas otras, deberán tener procesos de reingeniería para no perder actualidad.

¿Así imaginamos el regreso? ¿Podremos olvidar el miedo a la proximidad?, ¿podremos superar el estrés y la ansiedad de la cuarentena? ¿recuperaremos el sueño? ¿nos podremos adaptar?

En lo positivo, valoraremos el trabajo, la salud, la familia y la solidaridad; aprenderemos a pasar tiempo con nosotros mismos. Pero inevitablemente habrá secuelas. Ante todo, el recuerdo de algo crítico, histórico, que nos tocó vivir. Además de las pérdidas en salud y empleo, se perdió la tranquilidad y dimos paso al miedo. En muchos casos, hubo fallecimientos.

También preocupará la pertenencia a un país abatido, con más desigualdad por una severa crisis económica; polarizado entre los neoliberales, fifís, chairos y los pro 4T; con gran incertidumbre sobre su futuro; con una imagen pobre a nivel internacional por su cuestionada forma de enfrentar la pandemia. Un país afectado en la confianza.

Creo que los ciudadanos estamos más conscientes de lo que se espera de nosotros y estamos dispuestos a hacerlo con responsabilidad. Los mexicanos tenemos una gran voluntad para superar crisis. Contamos como aliados a las empresas y organizaciones ciudadanas que siempre, han demostrado su compromiso y solidaridad para salir adelante.

El problema estará en el gobierno de la 4T que no sabemos qué aprendió y qué hará diferente.

El regreso y recuperación no serán fáciles si el enemigo está en casa.

Leticia Treviño

Académica con especialidad en Educación, Comunicación y Temas Sociales.