La moda no es para todos

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Al momento de sentir que su ropa se desgastaba, optaban por comprar más, a precios bastante accesibles. Gran problema por donde lo veas, moda desechable con una alta huella de explotación laboral.

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En los últimos años han surgido distintas empresas con una propuesta muy rápida en cuanto a producción de “moda”. ¿Qué hay detrás de esa rapidez? Explotación laboral. Un contraste dramático: personas que se visten con glamour con ropa hecha por personas que murieron en el derrumbe de una fábrica.


El 23 de abril de 2013, murieron miles de personas en el derrumbe de Rana Plaza, fábrica textil en Bangladesh. El edificio constaba de 8 plantas con más de 5 mil trabajadores que cosían para abastecer a múltiples marcas internacionales.


La estructura en mal estado se derrumbó, los mismos empleados habían reportado las condiciones del edificio. Miles de personas quedaron atrapadas y más de 2 mil quedaron heridas tras el derrumbe. Muchas personas perdieron sus extremidades lo cual las incapacitó para trabajar en otro empleo. Las heridas no solo fueron físicas y lo preocupante es que después de 6 años, las condiciones de los empleados de grandes marcas siguen sin ser las óptimas.


Miles de personas son víctimas del abuso que genera el hacer moda rápida y accesible.
Hace tiempo me topé con una publicación donde hablaban de la famosa tienda en línea Shein, empresa cuyos precios son extremadamente bajos. En ella, mencionaban “trucos” y “códigos de descuentos” con el fin de que pagaras menos al comprar en esta tienda. ¿Menos? Al leer lo anterior me pareció indignante, ya que se buscaban prendas casi gratis sin saber todo lo que existe detrás de la industria de la moda rápida.


Hablar del fast fashion se asocia directamente con Inditex, grupo que produce y distribuye moda para sus múltiples marcas como Zara, Bershka, Massimo Dutti, Pull and Bear, Oysho, entre otras, pero nos olvidamos de otras tiendas que tienen a su vez grandes producciones de manera rápida, como la propuesta de moda que ofrecen HEB, Walmart y Soriana.


Tras realizar una investigación, como parte de mis estudios, entre mujeres con ingresos o nivel de vida por debajo del nivel medio, a través de encuestas y entrevistas, obtuve datos importantes sobre el consumo de moda en este sector: el 16 por ciento de las mujeres que fueron encuestadas compran ropa 1 vez a la semana; otro 16 por ciento compra 1 vez a la quincena; un 44 por ciento compra 1 vez al mes; el 4 por ciento compra 1 vez cada dos meses, el 16 por ciento cada cambio de temporada o inventario y el 4 por ciento, 1 vez al año.


Una de las razones por las cuales hay tantas mujeres que compran ropa tan frecuentemente es que al fijarse más en “el diseño”, la calidad quedaba a un lado, sin contar la falta de cuidado de las prendas, por la carencia de información o solvencia económica. Al momento de sentir que su ropa se desgastaba, optaban por comprar más, a precios bastante accesibles. Gran problema por donde lo veas, moda desechable con una alta huella de explotación laboral.


Ya sea por moda o por responsabilidad, los bazares de ropa de segunda mano se han vuelto una alternativa amigable con la problemática, sin embargo, en muchos grupos sociales siguen existiendo estigmas al respecto. Además, a las grandes empresas esto no les gusta ya que no obtienen beneficio alguno de ello ¿entonces?


Es momento de que se normalice dar y recibir ropa de segunda mano como regalo, por poner un ejemplo. ¿Hasta cuando lograremos consumir de forma consciente? Y, ¿hasta cuándo la moda responsable pasará de ser una alternativa a una realidad y de un privilegio a un derecho para todos?

Ana Paula Andreu

Estudiante de Moda, aprendiz del diseño.

+poeta que poema.

A través del diseño y las letras, busco conectar con el cuerpo, sus necesidades y deseos, su lenguaje y su silencio, sus protestas y reacciones, su forma y su interacción con el entorno.