La ayahuasca y el sapo Bufo 

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Su promotor insiste que no realiza rituales ni ceremonias chamánicas, sino sesiones de trabajo interno, sin embargo, se apropió de los conocimientos ancestrales y las prácticas culturales al sacarlas de su contexto nativo para beneficio de su empresa.

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La transformación es posible siempre desde el momento en que nos abrimos de corazón al misterio, con este título tan seductor algunas empresas como Inner Mastery International (IMI) anuncian un Retiro de Evolución Interior, que aporta experiencias que le dan sentido a la vida. 

En Monterrey, Nuevo León, existen retiros que tienen como fin las relaciones armoniosas con la naturaleza, la búsqueda de sí mismo, un acercamiento religioso, o salud. Estos son organizados por iglesias o asociaciones espirituales; algunas de las actividades no son lucrativas, buscan el encuentro con uno mismo, la cercanía con Dios, Buda, o la sanación por medio de la meditación, la oración y otras actividades.

Pero hay otro tipo de retiros muy lucrativos, como el que se llevó a cabo en Monterrey, en el 2018, por IMI, dirigido por Antonio Varela; en las sesiones de esos eventos se usan plantas sagradas como la Ayahuasca (bejuco del alma) y la ingesta de Bufo Alvarius o Kambó. Según sus propias palabras esta experiencia es una explosiva combinación para la sanación y el crecimiento personal. También aplican técnicas psicoterapéuticas. Su promotor insiste que no realiza rituales ni ceremonias chamánicas, sino sesiones de trabajo interno, sin embargo, se apropió de los conocimientos ancestrales y las prácticas culturales al sacarlas de su contexto nativo para beneficio de su empresa. Pero no es el único en llevar a cabo estas prácticas, si revisamos en internet hallamos ofertas turísticas atractivas de viajes a la selva Amazona para experimentar con la ayahuasca. 

El Yagé (Banisteriopsis caapi) es una planta alucinógena consumida dentro de un contexto ritual indígena en la amazonia de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Brasil. Con el Yagé se prepara la bebida conocida como Ayahuasca, se combina con otras plantas, para cambiar su psicoactividad, aumentar la potencia y la intoxicación. Algunos estudiosos de sus efectos señalan que la ingestión provoca alteraciones, similares a las de la mezcalina y ácido lisérgico (LSD) y puede ser traumático sobre todo en personas neófitas.  

En los Retiros de Evolución Interior, después de la ingesta de Ayahuasca las personas están preparadas para ingerir la llamada “medicina del sapo”, proveniente del sapo Bufo alvarius/incilius alvarius un anfibio semiacuático que vive en el desierto de Sonora en México, y en el desierto de Arizona, en Estados Unidos, y ha sido utilizado en culturas nativas. El B. alvarius tiene glándulas que segregan una sustancia viscosa que contiene alcaloides psicoactivos, que se fuma o se aplica. La experiencia de su consumo puede ser sobrecogedora pues se pierden las referencias externas y el control del cuerpo; además de que existen riesgos psicológicos. Su ingesta puede ser placentera y trascendente, pero también aterradora y traumática.

La ayahuasca y el B. alvarius no se encuentran en el Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971 de las Naciones Unidas, ni en la legislación mexicana, y se consiguen hasta en el sitio Mercado Libre.

Pero lo más preocupante de estos Retiros de Evolución es el desconocimiento de los efectos de las plantas sagradas y el B. Alvarius, pues se ignora el impacto que tiene en los consumidores. 

El uso de la ayahuasca forma parte del sistema ideológico de las culturas nativas, sus efectos han sido experimentados por sus chamanes, durante muchos años, pues no solo se utilizan por sus propiedades, son parte de la vida ritual, social y simbólica de esas sociedades. Cada grupo étnico cuenta con distintos rituales para ingerir ayahuasca, el wishin o chaman de los shuar, pueblo amazónico de Ecuador, los realiza por la noche, tras haber ayunado y guardado abstinencia sexual, su propósito es erradicar la enfermedad producida por los malos espíritus o brujos que lanzan el padecimiento y expulsarlo del cuerpo a través del trance.

 El uso del B. alvarius fue introducido por primera vez a México en 2004, cuando Corvis un artesano proveniente del sur de California, lo dio a conocer al doctor Octavio Rettig, quien con su ingesta se liberó de la adicción a las drogas y en el 2012 llevó este conocimiento al grupo Seri en Sonora; así reinventó una tradición sobre los chamanes ancestrales y guardianes de la medicina del sapo. 

Los pseudoespecialistas que no poseen un conocimiento ancestral ponen en peligro a sus seguidores, despojan a las comunidades de su cultura, reinventan tradiciones y solo buscan su beneficio económico. ¡Urge una legislación al respecto!

Olimpia Farfán

Antropóloga dedicada a estudios de religión, migración, identidad, temas que me apasionan desde que me incorpore al Museo Nacional de Antropología (CDMX) como investigadora, lo cual me permitió conocer a chamanes guardianes de un conocimiento ancestral como María Sabina. Actualmente resido en Nuevo León y me siguen interesando esas temáticas, que abordo en el Centro del Instituto Nacional de Antropología en Monterrey.