Ius migrandi o el derecho a migrar

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Los mismos países con los que mantenemos un trato comercial, cierran sus puertas a miles de personas, que literalmente se juegan la vida para lograr pasar al otro lado. Esto les coloca en un nivel por debajo de las mercancías, nuestros derechos por debajo de los que gozan los empresarios y transnacionales.

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Los seres humanos migramos desde siempre, lo hemos hecho tanto para sobrevivir, como para tener una mejor calidad de vida y hasta por abrazar la aventura. Hubo un tiempo antes de la consolidación del Estado Nación cuando la población se desplazaba de un lugar a otro más libremente. Hoy en cambio, se refuerzan fronteras y se construyen nuevos muros para el control de los ciudadanos no privilegiados.

Las migraciones masivas que están sucediendo alrededor del mundo, como lo vemos también aquí en México, nos urgen a reflexionar sobre nuestros derechos fundamentales y el papel que juegan las fronteras al impedirnos la libre circulación. Todas las personas deberíamos de tener el derecho a elegir en dónde vivir, dónde trabajar, estudiar, etc.

En un mundo cada vez más globalizado, por un lado, tenemos acceso a todo tipo de información por internet, consumimos productos de cualquier parte del mundo, pero por otro, los mismos países con los que mantenemos un trato comercial, cierran sus puertas a miles de personas, que literalmente se juegan la vida para lograr pasar al otro lado. Esto les coloca en un nivel por debajo de las mercancías, nuestros derechos por debajo de los que gozan los empresarios y transnacionales.

Este 2019, el gobierno de México se vio obligado a firmar un acuerdo con el de Estados Unidos, después de que este último amenazara con imponer un alza progresiva en los aranceles para los productos que se exportan al país del norte. En dicho acuerdo, nuestro país se comprometió a frenar la migración proveniente de la frontera sur. Estoy usando a México para proteger nuestra frontera, declaró en una entrevista el presidente Donald Trump. 

En junio se desplegaron 6 mil elementos de la Guardia Nacional para detener caravanas de migrantes provenientes de Centroamérica, desde entonces se les ha detenido como nunca antes. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos incluso, ha emitido medidas cautelares a diversas autoridades para impedir el hostigamiento por parte de miembros de esta policía en refugios para migrantes. 

También numerosas organizaciones han denunciado que el Migration Protection Protocols, un programa impuesto desde Washington, conocido como “Quédate en México” constituye una violación al derecho de asilo de las personas, ya que entonces no tienen posibilidad de acceder al debido proceso y representación legal que merecen. De enero a octubre se han devuelto a más de 50 mil personas al lado mexicano, dejando a las mismas expuestas a condiciones de extrema vulnerabilidad, como lo son pobreza, abusos sexuales y el secuestro por parte de grupos criminales y de las mismas policías. En este tiempo, de las 51 mil 407 solicitudes de asilo realizadas, solo tres se han ganado.

La desaparición de las fronteras podría parecer algo utópico, hasta lejano, pero esos límites arbitrarios que nos cierran el paso son un invento relativamente reciente, producto de colonizaciones, descolonizaciones y guerras en todos los continentes. Apenas en 1848 México perdió la mitad de su territorio y en África se encuentra el país más joven: Sudán del Sur que nació en julio del 2011. 

Dice el Dr. Miguel Carbonell (académico e investigador de temas jurídicos), que cuando históricamente se pierde la conciencia individual y colectiva de ser titular de un derecho, se deja también de luchar por su reconocimiento. Entonces, ¿cuándo vamos a exigir un tratado de libre tránsito en América? ¿Cuándo vamos a tratar a todas las personas con el mismo respeto y dignidad?

El mayor obstáculo para avanzar es nuestra incapacidad para ponernos en el lugar del otro. La base del derecho son las relaciones sociales y en esta interacción, ganamos o perdemos. Por lo tanto, Ius migrandi o el derecho a migrar, es un derecho arrebatado que debemos recuperar. 

Ireri Palacios

Siento que la vida es un viaje, una búsqueda y la escritura un medio para conocerme. Amo este planeta y su soberbia Naturaleza, me dedico actualmente a la cocina vegana y a dar talleres sobre alimentación saludable. Pienso que la familia es lo más hermoso que tenemos.