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La verdad es que la discriminación es una forma de violencia pasiva; convirtiéndose, muchas veces, este ataque en una agresión física. Quienes discriminan designan un trato diferencial o inferior en cuanto a los derechos y las consideraciones sociales de las personas. Hacen esta diferencia ya sea por el color de la piel, etnia, sexo, edad, cultura, religión o ideología (chairos contra fifís).

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Miércoles por la mañana escucho al conductor, exaspirante presidencial, Pedro Ferriz de Con en su noticiero de radio, denostar y hacer mofa de nuestro Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, insinuando que es homosexual. Dias después expresa su apoyo a los grupos de derecha radical europeos. Me pregunto yo, pero ¿qué necesidad?

¿Por qué tratamos de diferente manera a algunas personas? ¿por qué nos comportamos diferente en ciertos grupos? ¿Por qué existe el dicho de: como te ven, te tratan? La respuesta a estas preguntas, incluso las costumbres y formas del “ser” definitivamente nos vienen de la educación que recibimos en casa, en nuestras escuelas, sin olvidar el entorno en que nos desenvolvemos. 

Según el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), La discriminación es una práctica cotidiana que consiste en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o grupo, que a veces no percibimos, pero que en algún momento la hemos causado o recibido.

Basta con levantar la mirada hacia los encabezados en periódicos y escuchar en los noticieros de cada mañana para darnos cuenta de que cada nota nos habla sobre cómo esta distinción ocurre alrededor del mundo. Ejemplo claro de esto: Inmigrantes africanos son discriminados por otros inmigrantes (el colmo), discute el pleno del Senado la paridad de género (deberíamos de darlo por sentado), falta dar impulso a la escuela inclusiva, entre un número incontable de casos similares. 

Criticamos la discriminación solo cuando otros la practican, sobre todo cuando se da fuera de nuestro México. No soportamos y nos indigna ver a nuestros vecinos del norte actuar o expresarse mal de nuestros inmigrantes legales o ilegales residentes en los Estados Unidos, no queremos que se les ofenda ni con el pensamiento, pero cuando nos toca a nosotros tenerlos de visitantes nos referimos a ellos despectivamente con diferentes apodos y gestos de desagrado. Todo esto sin olvidar el trato que les damos a los hermanos centroamericanos que en teoría están de paso por nuestro país y que al día de hoy se encuentran en estado de desespero y desgracia. Es más, no requerimos ir tan lejos, con solo prestar atención a lo que pasa con la población del país que vive al norte cuando tiene que referirse a los que viven en el sur. 

La discriminación laboral que veo muy de cerca, los empleadores, al existir una sobre oferta de personas en busca de un trabajo, se toman ciertas libertades, aquellos que superan los 40 años son viejos, las mujeres reciben menores sueldos y los jóvenes, si no tienen experiencia no son contratados.

Ejemplos sobran, a diferencia de lo que hubiéramos imaginado, la experiencia laboral es considerada por los profesionistas como la primera causa de discriminación en el entorno laboral, seguida por la edad y la apariencia física. Otras fuentes de discriminación relevantes son la condición socioeconómica, el embarazo, el género, el sexo y la preferencia sexual.

La verdad es que la discriminación es una forma de violencia pasiva; convirtiéndose, muchas veces, este ataque en una agresión física. Quienes discriminan designan un trato diferencial o inferior en cuanto a los derechos y las consideraciones sociales de las personas. Hacen esta diferencia ya sea por el color de la piel, etnia, sexo, edad, cultura, religión o ideología (chairos contra fifís). 

Por cierto, la discriminación por ideología está muy de moda en las redes sociales, gente que ni se conoce y jamás se conocerá se “obsequia” insultos mutuos por su diferente forma de pensar, aclaro que también pasa entre familiares cercanos y círculos de amigos, todos tenemos la verdad absoluta. ¿Qué nos está pasando como sociedad?, que nos estamos volviendo cada día menos tolerantes, ¿alguna vez nos lo hemos preguntado? 

Miguel Angel Pinal

Mi esposa dice de mí que soy alegre, alborotador, divertido, soñador, trabajador, excelente conversador, buen hijo, excelente esposo y padre... y yo digo que soy respetuoso de las formas y los fondos, seguidor de la política nacional desde niño. Padre, esposo, amigo. De oficio, constructor.