Futbol antinatura

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Para la presente temporada, con la jornada nueve por disputar, Rayados no ha vendido todos sus abonos. Anuncian que más del 90 por ciento del estadio está vendido, pero ¿a costa de qué?

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El desarrollo del futbol en América Latina tiene una serie de patrones en común. Éstos se repitieron en cada país del continente hasta su consolidación. El primero de ellos es que solo las instituciones escocesas o inglesas establecidas en las regiones, podían practicar cricket y/o futbol. El segundo es la llegada de este deporte a comunidades mestizas y finalmente, su expansión y desarrollo dentro de todas las clases sociales: su popularización.

En nuestra ciudad la historia no es muy diferente. Un grupo de empresarios decide fundar el Club Monterrey en 1945, en una región puramente beisbolera. Es hasta inicios de la década de los setenta cuando las entradas de más de 30 mil personas en el Estadio Universitario y en ocasiones hasta llenos totales representaron la popularización del equipo y del futbol en la ciudad. La disputa con el rey de los deportes fue de tú a tú durante décadas.

Para finales del siglo XX, FEMSA decide tomar las riendas del Club y con ello viene una transformación. Desde los jugadores que llegaron a la institución, los logros deportivos y por supuesto la idea futurista de un estadio propio. Todo se percibía lejano pero el tiempo nos alcanzó.

Bajo el mando de FEMSA, el Club Monterrey logró durante la década pasada y una parte de ésta, una serie de campeonatos que lo volvieron protagonista. Los abonos en el ya desaparecido Estadio Tecnológico se agotaban y las personas sin uno, pero con posibilidades de adquirirlo, eran miles.

Finalmente se construyó un estadio para el equipo. La visión de la directiva y de los dueños era tenerlo vendido en su totalidad con un año de anticipación, y lo lograron durante los primeros dos. En la actualidad, la realidad y el camino ascendente en búsqueda de un perfil de élite para la institución no termina de cuajar.

Para la presente temporada, con la jornada nueve por disputar, Rayados no ha vendido todos sus abonos. Anuncian que más del 90 por ciento del estadio está vendido, pero ¿a costa de qué? Las señales durante los últimos meses fueron evidentes. La directiva permitió el pago del abono con cualquier tarjeta de crédito desde seis y hasta 12 meses, algo que no había ocurrido antes pues la única forma de pagarlo a plazos era con la tarjeta del banco que lleva el nombre del estadio.

Otra señal emitida de manera reciente fue lo ocurrido hace un par de semanas, cuando se abrió la taquilla con 5 mil boletos para el partido ante Querétaro. Parecen pocos para las 55 mil personas de capacidad del recinto, pero si a estos 5 mil sumamos los boletos para patrocinadores e instituciones sociales ligadas al Club, los boletos libres pueden llegar a ser hasta 10 mil.

¿En qué radica el hasta ahora fracaso de los dueños del estadio y directivos del Club Monterrey por tratar de hacer de un deporte popular, uno de élite? Desde luego el factor deportivo se hace presente, pero el olvidar a las clases populares con costos elevados en las entradas año tras año es uno de ellos.

En Europa, y especialmente en la Liga Premier de Inglaterra, sucedió este problema hace algún tiempo, con varios clubes que incrementaron el costo de sus entradas y camisetas año tras año.

El inconveniente no duró mucho gracias a que las autoridades de la Liga lograron regularizar los precios. En la actualidad, equipos como el Liverpool de Inglaterra destinan un porcentaje de sus entradas al público obrero que asiste a verlo por cinco libras. Sí, es más barato ver un partido en Inglaterra que uno en Monterrey. Del mismo modo, el costo de gran parte de las camisetas de los equipos se congeló desde hace unos años.

Lamentablemente en México no existen autoridades que procuren regularizar costos en el futbol, pero sí hay las que permiten la multipropiedad. Sin instituciones que ayuden, ha sido la afición rayada la que poco a poco castiga al club. Primero con la no compra de la totalidad de los abonos con ya un tercio del torneo en curso, después con un estadio que en meses no registra un lleno, ni con boletos disponibles en la taquilla.

Contra la naturaleza del futbol poco se puede hacer. Este deporte primero es de unos cuántos, para después ser de todos. Y ante eso, ni el mejor estadio de Latinoamérica puede hacer algo.

Emmanuell I. Solís

Tengo 24 años y estudié Ciencias de la comunicación. Trabajé para medios impresos como reportero de deportes y cultura, fui corresponsal de Periódico ABC en el Mundial de Clubes de 2013 en Marruecos. La vida es más sencilla cuando te la explican con futbol... y eso es lo que siempre intento hacer.