Este no es otro “análisis” del Joker

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Y es que en verdad solo un hombre sin origen, sin historia, sin argumento puede ir por ahí sin miedo, porque no tendría nada que perder.

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Hace unos meses vi un meme en internet que me llamó poderosamente la atención, entre risa y reflexión vi que consistía en una imagen donde del lado izquierdo había una fotografía del Joker de Jack Nicholson con la leyenda “en 1989 el Joker es arrojado a un estanque de químicos” y por el lado derecho había una fotografía del Joker de Joaquín Phoenix la leyenda “en 2019 el Joker es arrojado al capitalismo”. Entonces dije para mí mismo: tiene toda la razón.

Aunque para ese entonces aún no veía la película, pero ya en los avances que salían en redes sociales se percibía que el origen del Guasón, como se dice en Latinoamérica, era diferente a lo que estábamos acostumbrados, realzando las posibles problemáticas a las que el personaje se enfrentaba y quizás la razón del desencadenamiento de su locura como la desigualdad social, marginación, violencia, pobreza, delincuencia, etc. 

Aunque en la película de ahora pinta un origen más “real” para este villano de ciudad Gótica, eso no le quita la crudeza de su origen. Muchos crecimos con la idea más apegada al cómic y al filme Batman de Tim Burton, de 1989, donde un mafioso cae a un estanque de químicos durante una persecución, cuando el súper héroe impide un atraco dentro de una fábrica. El resultado de dicha caída fue que el mafioso, que en la película se llamaba Jack y no Arthur como ahora, sufrió de cambios en su apariencia por el contacto con los químicos: su cabello se tiñó de verde, la piel se pintó de blanco y los labios quedaron rojos. También en la película ochentera, Jack quedó con una sonrisa de por vida ya que recibió una herida en el rostro que, después de someterse a una cirugía plástica clandestina, le quedó con la secuela de permanecer con una mueca como si se estuviera riendo. 

Entonces si hacemos comparación, vemos, y no sólo con el filme de 1989, que el origen del Joker siempre ha sido difuso, confuso como el villano mismo; no hay una certeza de su origen y sus inicios, como en otros personajes de cómic, acá no es tan fácil. Recordemos los filmes de Christopher Nolan, Batman Begins en 2005 y The Dark Knight en 2008, ahí no se tocó el origen del Guasón, pero en algunos diálogos se hacía mención de que existía un loco, que había escapado del Hospital Arkham y que dejaba tarjetas de baraja inglesa con la imagen del Joker, o inclusive el mismo Guasón mencionaba en algunos diálogos el posible origen de sus cicatrices. 

En su versión producto de la violencia intrafamiliar, habría que recordar que este Joker tenía cicatrices en el rostro como si le hubieran querido hacer la sonrisa más grande, y no quedaba claro si su apariencia era por maquillaje o alguna otra causa. Al parecer es el Joker con el que menos información personal se cuenta, pero si había algo de lo que todos estábamos seguros, era que sólo quería ver el mundo arder. 

Ahora contamos con esta adaptación del personaje por parte de Todd Phillips, ambientada en Ciudad Gótica de los años ochenta, con una huelga de los recogedores de basura, desempleo, violencia y delincuencia en ascenso; la ciudad pareciera convertirse en una jungla donde predomina la ley del más fuerte. Ahí nace el Joker para Phillips, entre la combinación de este medio ambiente hostil con el maltrato, el daño físico y psíquico que recibió Arthur Fleck, interpretado magistralmente por Joaquín Phoenix. 

Curiosamente no nace como un villano, ni como un hampón, nace como un símbolo de subversión para quienes no se encuentran a gusto con el sistema, con la desigualdad de oportunidades. ¿Héroe? no creo, ¿justiciero? depende; el caso es que surge como buen síntoma para denunciar algo, para hacer visible algo que estaba a la vista de todos, pero que por lo mismo era ignorado: el malestar social.

Tal vez el no tener un origen específico le da al personaje esa potencialidad de hacer y deshacer. Fuera de la muerte de Superman, el Joker es quizás el causante de las más grandes desgracias del mundo de DC Cómics. Como le dijo a Batman en The Dark Knight: tú no tienes nada contra mí, no tienes nada con que amenazarme. Y es que en verdad solo un hombre sin origen, sin historia, sin argumento puede ir por ahí sin miedo, porque no tendría nada que perder. Siendo así, why so serious?

Carlos Llanes

Practica el Psicoanálisis en la ciudad de Monterrey, miembro fundador titular de Vía Regia al Psicoanálisis, candidato a Doctor en Investigación Psicoanalítica por el Colegio Internacional de Educación Superior. Es miembro del comité editorial de la Revista Letra en Psicoanálisis, ha sido maestro en varias instituciones educativas, actualmente se encarga del Departamento de Psicología del Hospital Regional Monterrey-ISSSTE, es maestro de la Licenciatura en Educación y Gestión de Centros Educativos de la Universidad Metropolitana de Monterrey y atiende en consulta privada.