Escuela, no es momento

Yo, como madre de una niña de cuatro años, que no asiste al jardín de niños, no puedo estar más tranquila de haber seguido mi instinto materno, ambas lo estamos. ¿Qué me llevó a tomar la decisión de no escolarizarla? Fueron muchas cosas, pero principalmente el darme cuenta de sus necesidades esenciales.

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Mateo se levanta a las 6 de la mañana, se baña, se viste de uniforme, rompe en llanto. Él quiere seguir soñando en su cama; aun sollozando, se desayuna un cereal mientras ve un video en YouTube. Ya casi ha completado el ritual diario, solo falta la hora y media de tráfico vehicular para por fin llegar a su destino, pero ese no es asunto que la tablet no pueda solucionar. ¡Por fin llegó!, va a pasar allí seis horas de las cuales solamente en una de estas, podrá hacer lo que a el le gusta. Mateo no es un joven o un adulto que va a su trabajo, él apenas tiene 3 años y cursa el primer grado de preescolar en un renombrado colegio privado. Cinco días a la semana son casi automatizados; él no entiende muy bien que sucede, pero parece que ya se está acostumbrando, y si no, eventualmente lo hará.

Así como Mateo, hay millones de niños. ¡Pero bueno!, eso es lo que dicta la norma, eso es lo que “se tiene que hacer”. En su mayoría las madres, vivimos con ellos su sufrir diario, lo soportamos, esperando que pronto pase, porque “todo eso va a pasar”, “es parte de la vida”, “es algo que tienen que vivir, así como nosotros lo vivimos.”

Según la teoría Apego y Pérdida del Psiquiatra y psicoanalista de niños, Dr. John Bowlby, se concluye que cuando los niños detectan la ausencia de la madre muestran desasosiego y preocupación y que esto puede desencadenar cuadros de ansiedad y angustia intensos. Los niños no se reponen rápidamente (aun después de reencontrarse con la madre), y quedan sensibilizados frente a la situación de separación. En general, los niños muestran mayores signos de estrés que las niñas.

Yo, como madre de una niña de cuatro años, que no asiste al jardín de niños, no puedo estar más tranquila de haber seguido mi instinto materno, ambas lo estamos. ¿Qué me llevó a tomar la decisión de no escolarizarla? Fueron muchas cosas, pero principalmente el darme cuenta de sus necesidades esenciales. ¡Cuán importante es que durante la primera infancia se fortalezcan los vínculos de la triada (papá, mamá, hija(o)) para lograr un apego seguro!, esto implica respetar los procesos de maduración fisiológicos y emocionales. Solo de pensar que “tuviera” que llevar a mi hija, en contra de su voluntad, a un lugar para que “socialice” con desconocidos, me parece innecesario, pues los requerimientos de cada niño(a) son diferentes. Hacerles caso a mis “corazonadas” me ha costado críticas y señalamientos. No voy a mentir, al principio me preocupaba el tema de cómo educar sin escuela. Y si esta decisión estuviese arruinándole la vida a mí hija. Pero no permití que mis miedos y las opiniones ajenas eligieran por mí. Ahora, me siento segura, después de investigar para resolver mis inquietudes, incluso, el punto de vista legal. Mi perspectiva se amplió, comprendí que el aprendizaje no solo se da en un aula, y que el bienestar integral de mi hija vale mucho más que una calificación.

¿Qué podemos hacer para proteger el bienestar emocional de nuestros hijos?, ¿es estrictamente necesario exponerles a situaciones que les afecten en su salud mental a largo plazo?, ¿qué alternativas existen? Son preguntas que nos deberíamos hacer constantemente para encontrar nuevas y mejores opciones que nos permitan una crianza respetuosa y positiva.

Actualmente con tantos recursos y herramientas disponibles, tenemos la facilidad de explorar nuevos caminos, si es que realmente lo queremos. ¡Ser padres y madres es difícil!, pero también puede ser todo lo contrario: fácil, divertido y además una experiencia totalmente transformadora, solamente hay que tener muy claros los objetivos, aunque ello implique renunciar a estilos de vida “conocidos”. Informarse responsablemente es vital para construir una crianza que guste tanto a niños como a padres; sí, los niños también deben ser tomados en cuenta, ¡sus emociones importan tanto como las nuestras!

Lena Cervantes

Coach en cambio de hábitos. Amante de la naturaleza. Me gusta vivir simple y libre. Creadora de @simpleylibre

5 comentarios en “Escuela, no es momento

  1. Interesante y disruptivo punto de vista, no tenia idea de que fuera una tendencia.
    Obviamente me es difícil aceptarla pero los razonamientos son muy buenos, tienen sentido.
    Hay temas sociales que no me quedan claros, pero me imagino que habrá que ir haciendo ajustes,
    quizas a algún esquema mixto.
    Felicidades por el tema de fondo, observar y buscar lo mejor para nuestros hijos.

  2. Mis respetos, yo no me considero una madre que pudiera educar a mis hijos academicamente en casa. Y ellos son inmensamente felices yendo a la escuela, es mas son de los que odian las vacaciones (aún). Respeto la decisión. Pero creo que como bien dices, es cuestión social el que elijamos escuelas “de renombre” aunque nos queden a 1hora y media de cada (si bien nos va) y no elegir lo que mas se acomode a reducir tiempos. O peor aun, en ocasiones se opta por elegir la escuela de renombre y no la que al niño le funciona.
    Hay muchas cosas que odiamos de USA, pero algo inmensamente respetable, es que la educación obligatoria empieza a los 5 años, antes de esa edad si los llevas a “preschool” solo les enseñan las letras, los numeros del 1 al 20 y los colores básicos, todo lo demás del tiempo juegan, en verdad creo que a esas edades es lo mejor!!! No como en Mty que a los 3 años ya queremos que lean.
    En fin, suerte con tu escuela en casa! Yo “paso sin ver” jejejeje

  3. Si pues, aunque estoy de acuerdo no mencionas para nada cómo trabajas, o que alternativas encuentras para esto. Llevo a mi pequeña a una escuela descolarizada y no es crítica, pero una persona sola no cuenta con los conocimientos para cubrir las necesidades de curiosidad de un niño. Ojalá pudieras argumentar tu artículo en términos educativos o herramientas para seguir este método. Ojo no estoy a favor de las escuelas. Saludos

  4. El día que se dejen de ver a las esculas como guarderías, lugares en los que los papás pyeden dejar a sus hijos mientras se ocupan en las mañanas, muchas personas volverán a creer en los sistemas escolarizados presenciales, pues sólo entonces se crearán programas y horarios acorde a las etapas de maduración, uff un mejor lugar para niños y maestros

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