Enterrados vivos

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Una pérdida de esperanza de vida de 2 años, en una ciudad como Monterrey con una población aproximada de 5 millones de habitantes y con una esperanza de vida cercana a los 80 años, implica 1560 muertes prematuras al año.

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El regio era enterrado vivo en el fondo de un foso, cada golpe de tierra cubría su cuerpo, el polvo inundaba su nariz y la tierra cubría su cara. La desesperación iba en aumento, su corazón latía con fuerza tratando de llevar sangre a su cabeza a punto de explotar por la asfixia. El regio pensó que era la pesadilla que había soñado innumerables veces, pero ahora era real, se estaba muriendo. Finalmente sucumbió en una agonía espantosa. El diagnóstico médico: paro cardio respiratorio, la causa real, la contaminación por partículas de polvo en Monterrey.

El material particulado (sustancias líquidas o sólidas), en tamaño inhalable, es la forma más mortal de contaminación del aire, debido a su habilidad para penetrar en lo más profundo de los pulmones causando mutaciones del DNA, ataques cardiacos, enfermedades respiratorias y muerte prematura. La Organización Mundial de la Salud y la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer lo catalogan como grupo 1, es decir, con suficiente evidencia de carcinogenicidad en humanos. 

Un reporte publicado en aire.nl.gob.mx sobre la calidad del aire de la zona metropolitana de Monterrey, indica que en todos los años desde el 2005 hasta el 2018, se ha rebasado la norma de promedio de concentración anual de partículas menores a 2.5 micrómetros PM2.5 y menores a 10 micrómetros PM10.

El índice de calidad del aire a nivel mundial publicado en www.waqi.info, coloca generalmente a México en los primeros 5 lugares con peor calidad atmosférica y destaca la zona metropolitana de Monterrey.

La firma aseguradora SWISS RE menciona en un estudio que la esperanza de vida en Beijing se redujo 5 años debido a la contaminación atmosférica, y la Universidad de Chicago, en su índice de vida por calidad del aire, indica que la población en Estados Unidos de América reduce su esperanza de vida en dos años por la contaminación debida al material particulado. Una pérdida de esperanza de vida de 2 años, en una ciudad como Monterrey con una población aproximada de 5 millones de habitantes y con una esperanza de vida cercana a los 80 años, implica 1560 muertes prematuras al año.

En el estudio Evaluación de Partículas Suspendidas PM2.5 en la Zona Metropolitana de Monterrey, realizado por el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático y con base en un muestreo en el Obispado de las partículas para identificar su origen, indica que para PM2.5 el 28 por ciento y para PM10 el 43 por ciento proviene de la corteza, es decir de las actividades de extracción de pedreras asociadas a la industria de construcción y del cemento, de la erosión y resuspensión del suelo y el 36 por ciento (PM2.5) y 26 por ciento (PM10) es de nitratos y materia orgánica trazables a vehículos automotores y 30 por ciento (PM2.5) y 7 por ciento (PM10) para sulfatos y carbono elemental que corresponden a quema de combustibles pesados en la industria y el diésel en transporte de carga, mientras que la industria metalúrgica aporta fierro y elementos traza en un 3 por ciento tanto para PM2.5 como PM10, en las otras zonas muestreadas, las proporciones varían con base en su cercanía con las fuentes contaminantes, pero siguiendo un patrón similar.

Momento de acción

Para reducir la contaminación por partículas, todos podemos hacer algo: población, industria y gobierno y disminuir la letalidad de ese asesino silencioso.

Considerando la geometría de las fuentes, la mayoría son de áreas, (67 por ciento para PM10 y 51 por ciento para PM2.5) lo que implica que la superficie, los porcentajes de polvos finos, el viento y la lluvia son las variables relevantes para su dispersión. Nada se puede hacer para modificar los patrones de lluvia o viento en Monterrey, pero si en las superficies y cantidad de polvo.

Si consideramos la concentración de la norma para PM2.5 de 45 ug/m3 (24 horas), entonces un kilogramo de polvos puede contaminar 22 millones de metros cúbicos, volumen similar al del estadio del equipo Monterrey. Es prácticamente imposible reducir la contaminación de polvos en el aire, pero es muy simple eliminar 1 kg de polvo en una pedrera asociada a la industria de construcción y/o de cemento, las personas también podemos eliminar el polvo en nuestras calles. Una práctica municipal particularmente perniciosa es obligar a los dueños de lotes baldíos en desmontarlos eliminando la hierba que reduce tanto la contaminación de los polvos en el aire como manteniendo el suelo en su sitio. Sembrar árboles o plantas que filtren el aire es otra buena medida.

La industria pesada en Monterrey, debe evitar el uso de combustibles pesados como combustóleo y todos deberíamos utilizar menos el automóvil. 

Una catástrofe que cause 1560 muertes en Monterrey, saldría en los titulares de todo el mundo. Sin embargo, ocurre año tras año. Es momento de hacer algo, antes de que el polvo nos asfixie.

Sergio Garza Ayala

Desarrollo software e imparto cursos de riesgos industriales, me gusta la ciencia y viajar a sitios donde se pueda apreciar la magnificencia de la naturaleza, cultivo orquídeas, cactus y plantas raras, evalúo cursos en línea de Coursera y en ocasiones escribo.