El triunfo de la Revolución Mexicana

Secretamente descubrí, ese día, que mis dos hijos y yo, somos de esos “pinches indios mugrosos del sur”. De esos que dan miedo. Imagínense: mis hijos son en parte  purépechas y en parte otomíes. Contradictoriamente, ¡nacieron en Monterrey!, así que debo avisar a los racistas del norte que, nosotros, los indios del sur, hemos iniciado una colonización silenciosa y sistemática de sus tierras.

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En 1997 me vine a vivir a Monterrey, y aquí, en 2008, nació mi primer hijo, Gabriel, y en 2009 nació Alejandro. En las pasadas elecciones presidenciales, mi esposa se las arregló para convencerme de fungir como representante de casilla en mi distrito, muy a mi pesar y muy renuente, acepté. Ya saben el resultado: ganó el Peje. Pero ese día de las elecciones, poco después de las 7 p.m., cuando la representante del Partido Acción Nacional en la  casilla  se enteró por sus medios informativos que Anaya reconocía el triunfo del Peje, así hablaba: “¡Anaya es un cobarde!,y prendiendo un cigarrillo, mientras lanzaba humo, visiblemente afectada decía: perdónenme por lo que les digo, ¡pero le tuvieron miedo a la pinche bola de indios mugrosos del sur!, ¡porque si no ganaban esta vez, se levantaban en armas contra todos nosotros!”.

Yo sonreí. Secretamente descubrí, ese día, que mis dos hijos y yo, somos de esos “pinches indios mugrosos del sur”. De esos que dan miedo. Imagínense: mis hijos son en parte  purépechas y en parte otomíes. Contradictoriamente, ¡nacieron en Monterrey!, así que debo avisar a los racistas del norte que, nosotros, los indios del sur, hemos iniciado una colonización silenciosa y sistemática de sus tierras. Y que llegamos para quedarnos. Pero no nos tengan miedo, ¡por favor!, si somos inofensivos. La última batalla que libramos fue en 1910, y ya pasaron más de cien años, así que no se asusten. No venimos a quitarles nada. Nosotros sabemos que sus inmensas fortunas las han construido con base en la sangre y esclavitud de nuestra gente. Nosotros sabemos que han obtenido sus privilegios  a la sombra de nuestros pueblos. Nos han pisoteado. Nos han azotado en sus haciendas. Nos han explotado en sus fábricas. Nos han obligado a vivir en la miseria por tantos siglos, que comienzo a comprender cuál es realmente su miedo.

Ustedes no nos tienen miedo a nosotros. Ustedes temen su propio pasado. Temen ver hacia atrás y descubrir el origen de sus inmensas fortunas. Temen verse al espejo y descubrir ese secreto atroz que sustenta su riqueza. Esa muerte. Ese asesinato. Esa mentira. Ese engaño. Esa historia de esclavitud que sistemáticamente impusieron a los indios como yo, para despojarlos de sus tierras desde la colonización. A eso temen. Pero les traigo un consuelo. No nos tengan miedo. Somos un pueblo con valores. Somos un pueblo sereno, confiado, silencioso sí, pero muy astuto. A nosotros, los indios, no nos espantan las palabras del Peje, ¿por qué será que a ti sí? ¡Busca en tu pasado! ¡Investiga! ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu genealogía? ¿Qué te trajo por estas tierras? ¿De qué huías? ¡Busca! Te dejo una pista: comienza por tu apellido. Escarba y encontrarás el origen de tus miedos. Pero no te quedes allí. Comparte tus hallazgos con los indios como yo, para que podamos comprenderte. No seas cobarde, enfrenta tu pasado. De otro modo te dejarás llevar, como todos, por simples palabras. Nunca te convertirás en un verdadero ser humano, si sigues contándote mentiras. Seguirás siendo marioneta de cualquiera.

Así que no te asustes, tu fortuna está a salvo. El Peje no te la va a quitar. Pancho Villa ya les regaló “su Venezuela” hace mas de cien años. Seguro que no lo han olvidado. Me gustaría saber a dónde huiste en la Revolución. Cuéntanos tu historia. No tengas miedo. ¿Por cuánto tiempo te auto exiliaste? ¿En qué momento regresaste? ¿Cómo fue que le hiciste para acabar con la industria pulquera que manejábamos los indios prietos del sur? ¿Qué mentiras propagaste? ¿Cómo te las apañaste para que los indios prietos como yo, termináramos bebiendo tu cerveza, en vez de nuestro pulque milenario? ¿A cuántos gobiernos sobornaste? ¿Qué favores cobraste a tu regreso a México? Contéstate estas preguntas, ahí encontrarás la respuesta a tus miedos más profundos.

Nosotros, los indios, somos el triunfo vivo de la Revolución. José Vasconcelos estaría muy orgulloso de nuestras familias indígenas. Pues a pesar de todo, nuestros padres, lograron mandarnos a la universidad. Mi familia es indígena. Somos descendientes de indios prietos del sur. Mis hijos han heredado la grandeza de dos imperios prehispánicos, el purépecha y el otomí. Pero no tengan miedo de nosotros. Porque, el próximo indio prieto del sur que será su presidente, posee lo que muchos poderosos no tienen. Es un hombre. Tiene valores. No es una marioneta como las que estaban acostumbrados a tener en la silla presidencial. ¡Y tiene un pasado glorioso! ¡Asimílalo de una vez! ¡Te guste o no, ese indio prieto que se come las eses cuando habla, es descendiente directo de los olmecas! ¡Eso es lo que más odias de nosotros los indios! ¡Nuestro pasado glorioso! O desmiénteme y cuéntame de tu pasado, que muero de ganas de conocerlo. Ábreme tu genealogía, y cuéntame de dónde vienes. Seguro estoy que guardas orgulloso los títulos nobiliarios de Cortés. O del Virrey de la Nueva España. O quizá del nombramiento del último Emperador, Maximiliano. O del así llamado “Don” Diego de Montemayor. No te ocultes más ya, nosotros, los indios del sur, podemos verte.

¡Viva Villa!

¡Viva Zapata!

¡Viva la Revolución viviente de los Indios del Sur!

Gustavo Luna

Mi nombre es Gustavo Luna, Estudié Ingeniería  Electrónica con Especialidad en Computación, en la UAM-I en la Ciudad de México. Tengo dos niños,  de 10 y 8 años, y me dedico completamente a ellos. Actualmente trabajo en un proyecto en mi comunidad de Educación en  Igualdad de Género, Integración Social y Cultura, llamado “Casa Wikibuda” dirigido a niños y niñas desde los 4 años en adelante.

4 comentarios en “El triunfo de la Revolución Mexicana

  1. Excelente columna! Así con la verdad se callan las mentiras! Orgullo de ser, Sangre valiosa y luchadora! Todos venimos de esa sangre indígena, pero pocos lo reconocen y valoran.

  2. La historia se repite en diferentes lugares del mundo. La esclavitud de negros en los Estados Unidos, la opresión del pueblo vietnamita por países como Japón, Francia y Estados Unidos. La lista es larga y milenaria. No estamos solos!!! Soy del norte que también trae sangre india y con mucho orgullo. Me casé con un zacatecano que a mucha honra dice que tiene sangre india. Mis hijos son esa hermosa combinación de coraje, valentía y trabajo. No sé qué sangre de indio tenga porque eso sale sobrando ya que el Amor no conoce fronteras ni marca distinciones! No tengo miedo! Mis esperanzas están puestas en los valores no en los colores! Saludos de alguien que también trae sangre judía sefardí cuyos antepasados huyeron de la persecución y opresión. Te suena algo esa historia?

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