El trato de los vencedores

Por mucho tiempo los seguidores de Andrés replicaron sus modos, formas y adjetivos, y parece que fue tanto tiempo y tan reiterado, que se volvió un hábito.

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Poco a poco al ir realizando acciones el nuevo gobierno (incluyendo al Presidente electo), vemos cómo las formas de relación política en nuestro país se basan en gritos, descalificaciones, acusaciones e insultos.

Ejemplos hay muchos, hemos seleccionado unos pocos. Primero el trato entre ellos mismos: aquel famoso “desencuentro” de este año, en Morena, entre Paco Ignacio Taibo y Alfonso Romo en dónde aquel, sin buscarlo y hablarle directo, preguntó en un evento público cubierto por la prensa nacional: “¿quién chingados le dijo a Romo que somos ‘nos’?”.

Luego el trato a sus aliados: alrededor del 10 de septiembre, ocurrió el “incidente” entre el gobernador electo de Morelos, Cuauhtémoc  Blanco y la presidenta de Morena Yeidckol Polevnsky, cuando ésta le reprocha a aquél, el andar “corrompiendo” a los diputados de Morena para que se pasen al lado de Blanco ofreciéndoles dinero y obra pública; algunas de las expresiones son: “nobleza obliga y [Cuauhtémoc Blanco] no ha mostrado ninguna nobleza”, la xenofobia se hace presente cuando Polevnsky habla del asesor del gobernador electo y dice que “nos ha ido quitando, el españolete éste a nombre del Gobernador, a nuestros diputados”.

Por último, el trato a la oposición: en la instalación del Congreso de la Unión, el 1 de septiembre, los representantes de los partidos minoritarios, principalmente el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), hicieron sus discursos de pronunciamientos iniciales entre gritos, particularmente en el caso del PRI, impidiendo que se escuchara al gritar desde el número uno al cuarenta y tres, ahí lo que quedó claro es la actitud “parlamentaria” de Morena y sus aliados.

¿Por qué ocurre todo esto? La forma de hacer política del ahora grupo hegemónico, ha estado marcada por la manera de hablar del líder, particularmente por la forma en que trata a sus adversarios políticos. En un artículo en “Letras libres” titulado “AMLO, poeta”, Gabriel Zaid reconoce en el Presidente electo a un artista del insulto, del desprecio y de la descalificación, hace un recuento de las “creaciones” del líder, aquí un fragmento en orden alfabético, pero le recomiendo la lectura del artículo completo: “Achichincle, alcahuete, aprendiz de carterista, arrogante, blanquito, calumniador, camajanes, canallín, chachalaca, cínico, conservador, corruptos, corruptazo, deshonesto, desvergonzado, espurio, farsante, fichita, fifí… [etcétera]”.

¿Ha cambiado Andrés en el tiempo entre la campaña y la transición? No parece que así sea, el 5 de septiembre unas reporteras le preguntaron acerca de la alianza con el Partido Verde y él contestó “no voy a hablar de eso, corazoncito”. Lenguaje sexista que ha sido criticado por muchas personas; ante eso, en vez de disculparse por usar un lenguaje poco apropiado, AMLO insiste en que no es lenguaje sexista, y lo sigue utilizando, probablemente para “mostrar” que él sí usa esa palabreja.

Por mucho tiempo los seguidores de Andrés replicaron sus modos, formas y adjetivos, y parece que fue tanto tiempo y tan reiterado, que se volvió un hábito. Mostrando cómo se puede ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, el 5 de septiembre, el líder sentó a los miembros del congreso de su partido, imagino que agregando los que “compraron” al partido verde (así, en minúsculas) para -así, como los alumnos en un salón de clases, exigirles nuevas formas de trato político y respeto a la oposición (si, lee usted bien, respeto al adversario… Andrés pidiendo respeto para el otro).

Cuando el trato a los demás se basa en la violencia verbal en forma de desprecio, descalificación, lenguaje sexista y xenófobo, ofensa y calumnia, debemos estar preparados, pues naturalmente lo que sigue es la violencia física, no permitamos que eso ocurra.

Saúl Hiram Souto Fuentes

Es Licenciado en Filosofía, Maestro en Bibliotecología y Doctor en Educación. Fue bibliotecario por 34 años y director de bibliotecas durante 21, dirigió las Bibliotecas de la Universidad de Monterrey, y del Tec de Monterrey, en Querétaro, fue maestro y Coordinador de la Licenciatura en Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL; es Coach Ontológico por CoCrear Internacional.

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