El privilegio de menstruar

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Uno de los terrores más grandes cuando estaba en primaria, era que me tocara clases con un maestro en mi periodo de menstruación. Significaba tener que estar completamente estática en mi pupitre, encomendándome a todos los santos que por favor no fuera a sentir que algo estaba mal y tener que pedir permiso para ir al baño. Porque yo sabía que ya había excedido mis permisos de ese día, por lo mismo de estar menstruando, y no me lo iban a dar.  Pero no podría explicarle a mi profesor que me sucedía, porque era un hombre y a los hombres no se les tiene que decir nunca que estás menstruando. Porque los puedes incomodar. 

En un estudio de caso realizado en 2014, en estado de Morelos, por investigadoras del Colegio de México, a mujeres en áreas rurales y urbanas, la mayoría de las mujeres encuestadas coinciden en algo: cuando llega la menarquia, el principal objetivo es que nadie se entere. Tenemos que llevar a cabo nuestras actividades diarias, cuidándonos constantemente de no “mancharnos” de no desprender un olor “raro” que pueda evidenciar que estamos en esos días, aprendemos a vivir con vergüenza. Claro, que tiene sentido. Tiene sentido que en un contexto en donde la mujer es invisibilizada, violentada y silenciada, nos enseñen a minimizar un proceso completamente natural, y que es vivido por 64 millones de mujeres en edad reproductiva en México. Una vez más, algo tan importante como lo es la menstruación, es callado, con tal de no interrumpir con esa idea de que la mujer tiene que ser bonita, delicada, limpia.

 Pero, realmente, ¿Qué tanto podemos evitar este tema de la menstruación? ¿Todas las mujeres podemos vivir nuestro periodo menstrual en silencio?

 El 40 por ciento de las mujeres en México viven en situación de extrema pobreza. Un paquete de 10 toallas sanitarias tiene un costo, en promedio, de 25 pesos. 25 pesos, que para muchas de ellas representaría la decisión de poder comer o poder al menos, usar toallas sanitarias dos días. 

Porque se recomienda que una toalla sanitaria debe de ser cambiada cada 4 horas. De no ser así, el dejar la sangre menstrual tanto tiempo en contacto con la vulva, puede promover la aparición de bacterias ocasionando una infección vaginal o urinaria. Para evitar este tipo de infecciones, una mujer necesita acceso a un sanitario, donde pueda además asearse. Considerando que en México, el 36 por ciento de la población no tiene abasto diario de agua, el 33 por ciento vivía sin excusado con descarga directa de agua y el 10 por ciento no contaba con un sanitario. Estas cifras se vuelven algo que te deja pensando… ¿Qué tan privilegiada es una, al momento de menstruar?

 En Michoacán, esta semana se aprobó la Ley de Menstruación Digna, que obligará a las autoridades educativas a preparar y distribuir material educativo en varias lenguas para concientizar en las aulas sobre el tema de la menstruación. Además, de que distribuirá de manera gratuita productos básicos para la higiene menstrual. Michoacán es el primer estado en aprobar esta ley. No más miradas de curiosidad de hombres que no saben del tema, no más maestros ignorantes de lo que les sucede a sus alumnas. Al contrario, la educación y conciencia sobre este tema, sin duda crearán un espacio seguro para que las niñas menstrúen más tranquilas, reducirán los ausentismos en las clases, y podrán al fin buscar ayuda en sus maestros, en sus compañeros. No más niñas incómodas en sus pupitres.

No tengo duda de que esto definitivamente será un parteaguas, para que los demás estados pongan en perspectiva este tema, que se ponga fin a esta invisibilización violenta sobre nuestros cuerpos. Que la menstruación deje de ser un secreto entre niñas de primaria, que sea un tema de salud y autoconocimiento, sin vergüenzas.

Ana Cristina Pámanes Guevara

Licenciada en Negocios Internacionales, amante de la escritura y la literatura. Feminista Interseccional. 

@tacodecanasta__