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El mundo detenido

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No se trata de trasladar fábricas o mineras a otros lugares, se trata de evaluar nuestra tóxica e ignorante dependencia del confort, hacia aquello que además de no ser necesario, es dañino para el planeta y para todos los seres que lo habitamos.

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Una a una, todas las grandes y pequeñas ciudades del mundo se fueron deteniendo, se cerraron escuelas, se cancelaron viajes, eventos, cerraron los comercios, cines, museos, por falta de clientes. Nos encontramos hoy en una especie de limbo, a la espera de los resultados que la medida “quédate en casa” nos traiga, intentando desacelerar el ritmo del contagio. Después de que el pasado 11 de marzo la Organización Mundial de la Salud declarara como pandemia al brote de coronavirus SARS-CoV-2.

Ahora que nuestras necesidades y prioridades cambian día a día, que nos encontramos más vulnerables que nunca, comenzamos a verlo más claramente: el coronavirus no es lo más peligroso que enfrentamos, solo nos está mostrando nuestras debilidades y fortalezas como sociedad, como países, como personas.

Hoy podemos ver la terrible desigualdad social que existe, cada uno enfrentando desde trincheras muy distintas esta situación. Hay muchos que no pueden quedarse en casa, porque viven al día, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 56.2 por ciento de los mexicanos trabaja en la informalidad. Esto quiere decir que todos esos negocios que vemos hoy cerrados por la cuarentena han dejado a millones sin ingresos y si esto se alarga a meses, será imposible resistirlo. También nos obliga a pensar en personas con empleos como choferes de ruta, cajeras, repartidores, que deberían tener el mismo derecho a cuidarse y cuidar de su familia, pero se ven obligados a salir de casa para sobrevivir. ¿Cuánta libertad tuvo esa persona para decidir? La brecha es grande.

Y ¿si tuviéramos todos la misma libertad de elección? Es el mejor momento que vamos a tener para cambiar  a nuestra sociedad ¿qué pasaría si comenzamos con megaproyectos de soberanía alimentaria en cada colonia? sin comida no hay salud, ni vida; esa es la siguiente crisis. 

Ahora que el aire está más limpio porque están cerradas fábricas y pedreras ¿queremos que abran de nuevo? Porque si vemos a nuestra ciudad como persona, definitivamente no puede respirar y está por entrar a cuidados intensivos. ¿Cuántos estaríamos dispuestos a convertir el 50 por ciento de las calles en ciclopistas y huertos urbanos? 

Un virus es un agente infeccioso que solo puede multiplicarse dentro de las células de otros organismos, la raíz de la palabra significa toxina o veneno… muy parecido al sistema económico que impera en el mundo. Tal vez además de distanciamiento social, necesitamos también distanciamiento económico. Algo está muy mal para que millones de personas sean despedidas y contratadas nuevamente pasada la crisis, un sistema sin garantías, sin poder de contención necesita ser reinventado. 

Hace poco leí la siguiente idea: resistir no solo es  aguantar, sino crear algo nuevo. Necesitamos dejar a un lado el miedo y permanecer más unidos que nunca, más activos, más decididos a que los gobiernos respeten y reflejen nuestros proyectos sociales. Queremos ver aplanada la curva de la pobreza, de la contaminación, del calentamiento global, de los feminicidios YA; que sean temas internacionales, nacionales, estatales, locales y vecinales.

Es urgente revisar con lupa nuestro estilo de vida, la trazabilidad detrás de cada uno de los productos que consumimos. No se trata de trasladar fábricas o mineras a otros lugares, se trata de evaluar nuestra tóxica e ignorante dependencia del confort, hacia aquello que además de no ser necesario, es dañino para el planeta y para todos los seres que lo habitamos. Ahora que sabemos que lo global afecta lo personal y viceversa, ¿por fin entendemos que somos un solo planeta?

Ireri Palacios

Siento que la vida es un viaje, una búsqueda y la escritura un medio para conocerme. Amo este planeta y su soberbia Naturaleza, me dedico actualmente a la cocina vegana y a dar talleres sobre alimentación saludable. Pienso que la familia es lo más hermoso que tenemos.