El manto

Por |

Si esto sucede todos los días, de lunes a viernes, durante un periodo de entre 90 a 120 minutos frente a un grupo de reporteros críticos (al menos, ¡espero que la mitad de ellos lo sea!) y ante una producción transmitida en cadena nacional, o en redes que tienen este alcance, ¡no quiero ni pensar en lo que sucede tras bambalinas!

Compartir esta nota:
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

El joven reportero se encontraba desesperado.

Después de una arenga de 25 minutos sobre Hernán Cortés, temía que el presidente no contestara a su pregunta. Cuando él se ofrece a contestar un par de estas el reportero observa, con su mano tercamente levantada, que la palabra se le da a una mujer en la primera fila. “Señor presidente, Los habitantes de la comunidad de San Josecito de los Tompiates preguntan cuándo estará la carretera que conecte a su pueblo”. “Mmm, sí, me informaron que se lleva un 85 por ciento de avance; creo que estará lista para fines de año.” 

El reportero, nuevamente levanta con urgencia su mano y mira frustrado cómo la palabra se le concede a una mujer madura en la segunda fila. Esta pregunta sobre los avances en el programa gubernamental en beisbol. El presidente contesta con presteza. Cuando él se alista para dar por terminada la conferencia, el reportero levanta su mano al tiempo que se pone de pie. “¡Señor presidente! ¿Nos puede informar cómo va el proceso que se le sigue al señor Carlos Romero Deschamps?”. El presidente lo mira. “No estoy enterado de que exista una averiguación contra el señor Romero Deschamps”. Se da la media vuelta, indiferente a las réplicas del reportero y se marcha.

Aunque la cobertura de conferencias mañaneras por parte de los medios oficiales de comunicación (página oficial de Facebook) han mostrado una notable disminución de audiencia del 81.3% desde la primera Mañanera al 23 de agosto (Diego Joaquín Hernández, La Silla Rota, 30 de agosto del 2019) el presidente ha manifestado su intención de “continuar con este ejercicio de transparencia en esta nueva era democrática”.

Pero ¿realmente es esto un ejercicio de transparencia? ¿Podemos considerar verosímil que el presidente sepa los avances una pequeña obra pública en un pueblo olvidado de Dios, pero ignore los avances en las investigaciones de un personaje tan polémico y corrupto que seguramente ocupaba la primera plana de todos los diarios del país?

La organización civil Verificado.mx ha reportado que durante los primeros 6 meses de su mandato, el 58 por ciento de las declaraciones hechas por nuestro presidente en las mañaneras son engañosas, si no es que falsas. Desgraciadamente, no existen medios legales para acotar la desinformación cuando esta viene del gobierno federal; además de que este, tiene el privilegio de establecer la metodología que más le convenga para poder dar “cuentas alegres” (recordemos a Peña cuando, en su primer informe de gobierno, comparó el número de muertos en el sexenio de Calderón contra número de averiguaciones previas durante su mandato, siendo que estas cifras tenían poca relación).

Si esto sucede todos los días, de lunes a viernes, durante un periodo de entre 90 a 120 minutos frente a un grupo de reporteros críticos (al menos, ¡espero que la mitad de ellos lo sea!) y ante una producción transmitida en cadena nacional, o en redes que tienen este alcance, ¡no quiero ni pensar en lo que sucede tras bambalinas!

¿Qué se nos oculta cada vez que nuestro presidente anuncia un proyecto de inversión de la mano de empresarios como Carlos Slim, o Ricardo Salinas Pliego? Ambos constantemente señalados, por nuestro presidente, como miembros clave de la Mafia del Poder y ahora reivindicados por él mismo. 

¿Qué se nos oculta cada vez que se anuncia una concesión o componenda que beneficia al CNTE? ¿Que se nos habrá ocultado cuando nuestro presidente se reunió en el domicilio particular de un empresario de Televisa con el yerno de presidente norteamericano Donald Trump, Jared Kushner?

Recuerdo las declaraciones del presidente cuando fue cuestionado por la secrecía con la que se llevó a cabo ese, ya lejano, encuentro: “Puedo hablar de frente y con la frente en alto porque a mí me protege mi Manto de Honestidad”. Señor presidente, a usted no lo cubre un manto. A usted, lo que lo cubre (de las críticas), es una concha.

Ovidio Montes Aguilar

Médico Especialista de profesión con más de 20 años de experiencia. Tutor Académico de la UDEM para la Carrera de Médico Cirujano y Partero. Escritor independiente por afición y amante de los buenos debates, porque no existe peor postura que la “políticamente correcta”. Si queremos cambiar al mundo, hablemos de las cosas que nadie quiere hablar.