El error esencial del NAICM

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El argumento simplista de construir un nuevo aeropuerto con mayor número de operaciones ante la demanda de más vuelos, sostenido en una lógica de crecimiento ilimitado, no sólo favorece la indeseable expansión de la aviación, sino que deja en el camino otras opciones más económicas, ecológicas y prácticas, como la reactivación del Sistema Metropolitano Aeroportuario -propuesta por varios expertos- que comprende cinco aeropuertos internacionales subutilizados en el centro del país: Toluca, Puebla, Cuernavaca, Querétaro y Pachuca, además de continuar con el AICM.

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Recientemente, el grupo de científicos asesores de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió sobre una posible catástrofe ambiental para 2030, y entre las cinco principales medidas para evitarla, sugiere a la población el uso de tren o autobús en lugar de avión. Esto porque el avión es el transporte motorizado más contaminante por kilómetro, y el tren y el autobús los menores. Éstos emiten entre 8 y 20 veces menos dióxido de carbono (CO2) que el avión.

La aviación tiene una especial dependencia del petróleo, éste se extrae de aguas cada vez más profundas y eventualmente se agotará en menos de tres décadas. Además, los gases de efecto invernadero (GEI) de los aviones tienen un efecto destructivo 2.7 mayor, por ser emitidos a mayores alturas atmosféricas. Actualmente a la aviación se deben alrededor de 18 por ciento del total de GEI emitidos por actividades humanas.

Lo anterior es poco conocido en el debate actual sobre la construcción o no del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), en terrenos del antiguo Lago de Texcoco y ante la saturación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). A veces los temas más importantes son los menos comentados.

El argumento simplista de construir un nuevo aeropuerto con mayor número de operaciones ante la demanda de más vuelos, sostenido en una lógica de crecimiento ilimitado, no sólo favorece la indeseable expansión de la aviación, sino que deja en el camino otras opciones más económicas, ecológicas y prácticas, como la reactivación del Sistema Metropolitano Aeroportuario -propuesta por varios expertos- que comprende cinco aeropuertos internacionales subutilizados en el centro del país: Toluca, Puebla, Cuernavaca, Querétaro y Pachuca, además de continuar con el AICM. Por ejemplo, sin necesidad de nueva inversión, Toluca podría recibir 8 millones de pasajeros anualmente, pero en 2017 recibió sólo 700 mil.

La saturación del AICM se debe principalmente a dos factores: los viajeros frecuentes y los viajes menores a mil kilómetros. Una propuesta de grupos ecologistas es penalizar económicamente a quien realiza más de 6 viajes al año, así como desestimular los vuelos a cortas distancias, aprovechando las líneas de autobús que en México dan un servicio de buena calidad. El abuso de actividades altamente contaminantes por pocas personas, no debe ser pagado por todas.

La oposición al NAICM se debe principalmente a que representa un ecocidio que ya está en marcha: 100 cerros devastados y 43 municipios afectados; fauna desplazada o asesinada, destrucción de humedales y sitios de anidación para las aves migratorias. Esto solo después del  20 por ciento del avance físico en la obra, misma que está montada sobre el principal vaso regulador de la Cuenca del Valle de México y solo a dos kilómetros del Lago Nabor Carrillo, cuerpo de agua que comprende mil hectáreas de extensión y alberga 150 mil  aves de 250 especies, de las cuales 47 se encuentran bajo algún riesgo de extinción. Miles de aves migratorias provenientes de Canadá y EU se suman a las aves residentes para invernar en esta región.

La operación del NAICM amenaza al lago y a las aves, pero eso no parece importar a sus promotores. Tampoco les importó la opinión, intereses o modos de vida de los habitantes de la región. ¿Quién habló en nombre de las aves, de los campesinos, de los cerros o de los pobladores en general? Nadie, el proyecto se impuso.

Hoy existe la posibilidad real de detenerlo por medio de una consulta ciudadana convocada por el presidente electo. ¿Que no somos expertos en aviación? ¡Qué va! Los expertos en aviación no necesariamente son expertos en ecología, ni en urbanismo, ni en reparar el tejido social, ni en hidrogeología, ni en biología. ¿Que no viajamos en avión? Pues no, pero nos afectan igual los ecocidios.

Recurrir al transporte terrestre para viajes menores de mil kilómetros, es una alternativa para evitar la saturación de los aeropuertos, reducir la huella ecológica e impulsar empleos en el sector. La inversión pública para construir un nuevo aeropuerto implica menores recursos para temas más urgentes, como educación y seguridad. Al aprovechar la infraestructura existente no solo evitamos nuevos gastos, sino que hacemos justicia a la inversión -también millonaria- que ya se materializó en carreteras, autopistas y aeropuertos.

Del 25 al 28 de octubre, votemos para detener el proyecto que, a un alto costo económico, social y ambiental,  pretende acabar con la vocación lacustre de la Cuenca del Valle de México.

#YoPrefieroElLago #YoPrefieroLasAves

Israel Arriola

Se graduó en licenciatura y maestría por la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos. Actualmente se desempeña como profesor en la Universidad La Salle Nezahualcóyotl, en el área de Ciencias en el Deporte. Es vegano y activista por los derechos animales desde 2008. También hace parte del movimiento por el Descrecimiento en México.