El derecho a defender derechos y las amenazas a Jackie Campbell

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Entraron a su departamento: puertas abiertas, cajones abiertos, cosas fuera de su sitio. ¿Qué haces si llegas a tu casa y ves esta escena? ¿Qué, si se supone que es un lugar donde podrías sentirte protegida, resguardada? Era evidente que no se trataba de un robo común, pues no se llevaron cosas de valor monetario, sino que revolvieron sus pertenencias. Quisieron amenazar, intimidar; anunciar de lo que son capaces. Esto ocurrió el pasado miércoles 3 de febrero por la madrugada. Jaqueline Campbell, defensora de derechos humanos, está en grave riesgo.

El allanamiento referido no es un hecho aislado. En diciembre de 2020 hubo dos irrupciones en la oficina del Obispo Emérito de Saltillo, Raúl Vera, de quien ella es asesora en comunicación y derechos humanos. Asimismo, han sucedido intimidaciones anteriores por el trabajo que por más de veinte años ella ha realizado en torno a la defensa de la tierra, los derechos de las mujeres, las personas privadas de la libertad en cárceles o las afectaciones a la población por parte de grupos de poder.

“Toda persona tiene derecho, individual o colectivamente, a promover y procurar la protección y realización de los derechos humanos”, señala la Declaración de Naciones Unidas en la materia, aprobada por la Asamblea General en 1988, sin embargo, la realidad que vivimos muestra cómo el compromiso de protección de este derecho por parte del Estado sigue sin asumirse.

De acuerdo con información proporcionada el pasado 2 de febrero por la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México, en la presentación del Informe “Situación de la defensa de derechos humanos y la libre expresión en México a partir de la pandemia por Covid-19”, entre enero y junio de 2020, 266 mujeres y 42 colectivos vivieron agresiones por su labor. Por su parte Enrique Irazoque, Titular de la Unidad para la Defensa de los Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, informó en el mismo evento, que tienen un registro de 30 asesinatos de personas defensoras en 2020. Asimismo, refirió que en el mismo año se registraron 369 agresiones a periodistas y defensoras, teniendo un incremento del 25 por ciento con relación a 2019.

Los datos nos muestran una realidad terrible: ¿quién defiende a las defensoras y defensores?, ¿quién defiende a Jackie Campbell? Si bien, desde 2012 existe en México un Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, resulta insuficiente, y por tanto, ineficaz, sobre lo cual ya ha alertado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y, por supuesto las organizaciones y redes de la sociedad civil quienes han referido su limitada inmediatez y alcance de respuesta.

La política para proteger el derecho a defender los derechos tiene que ser revisada, sin reducirse a la existencia de un Mecanismo de Protección, como lo han señalado instancias internacionales y la propia Secretaría de Gobernación.

Mientras lo anterior sucede, y mientras que los impactos no son solo la ocurrencia de un delito, sino las afectaciones que conlleva en diversos aspectos de la vida y la salud física y emocional de las defensoras, lo que sale a flote son las redes de apoyo entre organizaciones, y, especialmente, entre mujeres.

Ni Jackie Campbell, ni ninguna defensora, está sola. La Red de Defensoras de Derechos Humanos en México y un sinnúmero de redes, organizaciones y personas de diversos estados de la república, salimos a denunciar la situación, a extender las manos de las que seguimos tomándonos todas para continuar la defensa de derechos.

En el caso de Jackie urge la garantía a su integridad personal, investigación y sanción a los responsables del allanamiento, así como el cese inmediato a las amenazas e intimidaciones, y la reparación del daño. La sororidad es una luz que esperanza, teniendo claro que es imperante un alto al hostigamiento y las violencias, pues nadie debe ser dañada por ejercer su derecho a defender los derechos humanos.

Liz Sánchez

Con el sur como norte, camino. Disfruto la sierra y el mar; la salsa y los postres; la música, el viento y la poesía. El corazón se alimenta de lo amable. He colaborado y latido en la defensa de derechos humanos en Oaxaca, Tlaxcala y Nuevo León.