Eeeeeeeeeeeeh, ¡puto!

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Como aficionado del fútbol, que lo soy desde hace muchos años, sinceramente puedo decir que lo menos que pienso cuando se hace este grito es en algo homofóbico. De hecho, nunca he escuchado a algún homosexual quejarse; soy consciente de la pluralidad de los significados que brinda el lenguaje, y en México desde hace mucho la palabra “puto” y sus derivados se usan para diversas cosas y ocasiones, desde lo despectivo hasta lo sobresaliente: puto calor, es un putazo, etc.

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Al inicio de este siglo, durante los juegos del Club Atlas de Guadalajara, un grupo de aficionados que se colocaban detrás de la portería para ver los partidos comenzaron a implantar una moda en nuestro balompié. Haciendo una especie de parodia, con la picardía mexicana que nos caracteriza, de los gritos que se realizan en otros estadios cuando el pateador de fútbol americano hace un despeje, aquí se enunciaba al unísono un eeeeeeeh ¡puto!, en lugar de pronunciar una especie de grito de guerra. 

Rápidamente se produjo un contagio con esta costumbre y se comenzó a realizar por todo el estadio a la hora de que el portero visitante sacaba de meta; así mismo en cada plaza de la república se comenzó a imitar esta forma de intimidar a los porteros visitantes, sustituyendo el cada vez menos sonado cántico de: que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, ese no es un portero, es una puta de cabaré. 

El grito comenzó a tomar mayor auge hasta el punto de hacerse fuera de nuestras fronteras, en los partidos de la selección mexicana en cada plaza que se presentaba. En Estados Unidos con mayor razón, sonaba el grito con un impacto impresionante, así se escuchaba en Copas América, Copas de Oro, Mundiales, amistosos, etc.

Así pasaron los años hasta que prácticamente se fue normalizando, ya formaba parte de nuestro fútbol.  Durante el Mundial de Brasil 2014, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), amenazó a la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) con quitarle puntos a la selección si el grito volvía a escucharse con la misma intensidad que en ocasiones anteriores, por considerarlo homofóbico. La FMF hizo todo lo posible por concientizar a los aficionados para que se abstuvieran de gritar. Lo lograron, pero sólo por el tiempo en que la selección estuvo en el Mundial. 

Para el Mundial de Rusia 2018 se utilizó la misma estrategia, pero el grito seguía sonando tanto a nivel de clubes de la Liga Mexicana como en otras competiciones de la selección. En la liga local, en sus principales divisiones, los federativos han lanzado un comunicado para tratar de erradicar este hábito de los estadios, por considerarlo un acto discriminatorio y ofensivo. Dicho comunicado menciona que, a la primera manifestación, el árbitro y comisarios encargados identificarán a los responsables para que sean retirados del estadio y sean remitidos a las autoridades competentes, además de que el sonido local y pantallas del estadio darán una recomendación para que no vuelva a suceder. 

A la segunda ocasión de que llegase a pasar, el árbitro detendrá el juego dos minutos más las acciones mencionadas. A la tercera llamada de atención, el árbitro suspenderá el partido por cinco minutos retirando a los jugadores a los vestidores más las acciones ya descritas. Si se vuelve a incurrir en el acto, el árbitro y los comisionarios reportarán lo ocurrido a la Comisión Disciplinaria de la FMF donde revisarán las sanciones que sean pertinentes, donde inclusive se puede llegar al veto del estadio. 

A pesar de que ha habido diversos intentos por parte de la FMF por explicarle a la comisión de la FIFA encargada de regular la actitud de los aficionados, de que la palabra “puto” tiene en México diversos usos y significados y no necesariamente es homofóbica, dicho organismo argumenta que por el simple hecho de ser ofensiva no debería gritarse en un estadio. Por ello las múltiples multas de un tiempo para acá hacia la FMF. 

Como aficionado del fútbol, que lo soy desde hace muchos años, sinceramente puedo decir que lo menos que pienso cuando se hace este grito es en algo homofóbico. De hecho, nunca he escuchado a algún homosexual quejarse; soy consciente de la pluralidad de los significados que brinda el lenguaje, y en México desde hace mucho la palabra “puto” y sus derivados se usan para diversas cosas y ocasiones, desde lo despectivo hasta lo sobresaliente: puto calor, es un putazo, etc.

Para muchos aficionados tanto la FIFA como la FMF tendrían asuntos más importantes que resolver antes que intentar controlar lo que los aficionados dicen o no durante un partido, donde la pasión está al cien y el aficionado que paga un boleto busca un poco de descarga de la tensión de la semana, eso no le da derecho de insultar, pero si no es en un estadio donde el jugador profesional ni le presta atención ¿dónde sí lo podría hacer? ¿no es aquí, la liga adecuada para hacerlo? Al fin y al cabo, en México es imposible no ser puto…

Carlos Llanes

Practica el Psicoanálisis en la ciudad de Monterrey, miembro fundador titular de Vía Regia al Psicoanálisis, candidato a Doctor en Investigación Psicoanalítica por el Colegio Internacional de Educación Superior. Es miembro del comité editorial de la Revista Letra en Psicoanálisis, ha sido maestro en varias instituciones educativas, actualmente se encarga del Departamento de Psicología del Hospital Regional Monterrey-ISSSTE, es maestro de la Licenciatura en Educación y Gestión de Centros Educativos de la Universidad Metropolitana de Monterrey y atiende en consulta privada.