Descontrol Vehicular

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En el Estado hay más de 2 millones 200 mil vehículos registrados, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Si un 5 por ciento de los conductores pasaran por lo mismo que yo, habría un desperdicio de 440 mil horas y retrasos en el pago del refrendo de 110 mil vehículos.

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Llevaba algunos años pagando el refrendo de mi auto por internet a través de la Tesorería Virtual del Estado de Nuevo León. Pero en este 2020, el gobierno me tenía como sorpresa la exigencia del pago de una multa improcedente, pues ya la había liquidado en octubre de 2019.

Acude a una oficina, comprueba que la pagaste y la cancelamos, fue la respuesta que recibí cuando llamé al Instituto de Control Vehicular para pedir una aclaración. Nosotros cobramos las multas que Policía y Tránsito nos reporta, agregó la persona que me atendió.

Pagar el refrendo en línea me forzaba a aceptar y pagar esa multa improcedente. Si decidía reclamar, debía seguir el camino de un trámite burocrático presencial en una oficina de Control Vehicular con los comprobantes “en papel”, del pago de la multa a Tránsito de Monterrey. Las ventajas de la Tesorería Virtual se me cancelaron.

En una urbe como Monterrey y su área metropolitana, con alrededor de 5 millones de habitantes envueltos en un ritmo de vida frenético, ¿quién tiene tiempo para detener sus actividades y defenderse? Automáticamente, la situación me hizo pensar en pagar algo que no debía solo para evitarme otro calvario burocrático. A veces, perdiendo sales ganando, pensé.

En octubre de 2019, me estacioné en la vía pública en el Centro de Monterrey, en un lugar que resultó estar prohibido para ese propósito. Una grúa se llevó mi auto y para recuperarlo tuve que pagar más de 2 mil 400 pesos entre una multa (con descuento por pronto pago), servicio de grúa y corralón. Perdí un día y medio y también gasté en taxis y fotocopias. Considero a esa calle donde me estacioné como una trampa para sacar dinero a los conductores, pero esa es historia para otra columna.

En ese entonces, Tránsito de Monterrey me solicitó presentar la factura original del auto junto con la tarjeta de circulación, licencia de conducir, póliza de seguro, comprobante de domicilio, credencial del Instituto Nacional Electoral (INE), comprobante de no infracciones y comprobante de no adeudos. Por si acaso, también me llevé mi constancia de primera comunión y la tarjeta del servicio militar.

El gobierno ya posee muchos de nuestros datos como contribuyentes y propietarios de vehículos. Para obtener la tarjeta de circulación, Control Vehicular solicita la factura original del auto. Es redundante solicitar ambos documentos al mismo tiempo en procesos posteriores, más aún cuando también solicita otras credenciales que permiten corroborar la identidad de la persona.

La duplicidad de actividades y funciones, la existencia de reglas y procedimientos complejos y el desperdicio son algunos de los principales problemas con las burocracias. Una forma de corregirlos es integrando adecuadamente a las instituciones y transformando la mentalidad con la que operan para que esté centrada en el ciudadano, algo que conlleva priorizar sus necesidades.

Me disgustó la idea de no defenderme y pagar dos veces, sentí que me estaba dejando atracar. Comprobar que estaba libre de multas me hizo perder otras 4 horas y dinero en traslados. Finalmente cancelaron la multa improcedente y pude pagar mi refrendo en ventanilla. Así fue como el gobierno me transfirió el costo de sus defectos e ineficiencias.

En el Estado hay más de 2 millones 200 mil vehículos registrados, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Si un 5 por ciento de los conductores pasaran por lo mismo que yo, habría un desperdicio de 440 mil horas y retrasos en el pago del refrendo de 110 mil vehículos. Por supuesto, las ineficiencias también pueden representar otra fuente de ingresos. Entre más tarda un ciudadano en pagar una multa o un impuesto, más le cuesta.

¿A cuántas personas más les ha pasado algo similar? ¿cuántos ciudadanos prefieren pagar por evitar más incomodidades? y ¿cuántos recursos se desperdician por estos errores en las instituciones de gobierno? El transferir a un ciudadano la resolución de un defecto en los procesos organizacionales no es precisamente tener control. Es una tarea pendiente el recuperarlo en pro de la productividad del Estado, las empresas y los ciudadanos.

Jaime Pinal Maldonado

Cuestiono y dialogo para entender otros puntos de vista para hacer visible lo que podríamos hacer mejor para beneficiarnos todos. Me gusta compartir mi conocimiento y experiencia para que el camino de otros sea más ligero.